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Actualidad POLÍTICA

“Como siempre… sinceramente”: el Frente De Todos, un juego de suma cero

Tras el mensaje de Alberto Fernández sobre el mediodía, la vicepresidenta de la Nación cierra una nueva jornada de incertidumbre política plena ratificando la fractura en la alianza de Gobierno. 

El futuro del Gobierno nacional sigue estancado | Foto: NA

El futuro del Gobierno nacional sigue estancado | Foto: NA

Un hilo de tweets y una carta en una página web: sin interlocutores, con confirmaciones proporcionales a la profundización de los interrogantes sobre el tránsito institucional de la Argentina, los protagonistas de la crisis política nacional rompieron el silencio. 

Y si de ratificaciones se trata, primero el presidente y luego quien completa la fórmula Presidencial, nuevamente (esta vez con palabras) evidenciaron que la erosión del Frente De Todos pareciera, al menos desde lo programático, no poder recomponerse bajo la lógica de la convivencia. 

Así, algo más de dos años después de su concepción ideológica y su primera (y única) ratificación electoral, el Frente de Todos, al menos como fue diagramado, dejó de existir y el liderazgo, a riesgo de seguir alargando la lista de funcionarios que no funcionan, solo puede pensarse desde un juego de suma cero (si CFK gana, Alberto pierda y viceversa).

Porque de ambos lados las palabras (uno espera, dado que gobernar quedó en segundo plano) han sido cuidadosamente planeadas, teniendo Cristina, como quien responde, la oportunidad de readaptar ideas y condicionar rumores. 

Alberto Fernández, presidente

“La gestión de gobierno seguirá desarrollándose del modo que yo estime conveniente”, resume el mandatario nacional, quien adjunta al cargo encomendado por los casi trece millones de argentinos el futuro de la alianza de Gobierno: “Mientras lo haga seguiré garantizando la unidad del Frente de Todos”. 

Agradeciendo apoyos que en algunos casos no terminaron por materializase, Alberto Fernández eligió a la prepotencia como un adjetivo antagónico a su persona, centrando el grueso de su mensaje al mensaje de “un país, dos modelos” presentado sin mucho éxito el pasado domingo. 

Si en esta nota hablábamos del necesario, aunque utópico, equilibrio entre resistencia institucional y capital político, el destino del presidente parece estar precisamente en la capacidad de resistir e intentar construir el capital político/institucional que lo mantenga al frente del país.

Frente a una agenda internacional que seguramente sea diferida (Fernández debía estar el sábado en México para la cumbre de la CELAC y el martes frente a las Naciones Unidas) la aceptación o rechazo de las renuncias a disposición, el futuro de los nombres propios apuntados por Cristina Kirchner y la postura frente a su compañera de fórmula parecen ser las nuevas piezas de un rompecabezas que de momento no tiene solución. 

Cristina Kirchner, peronista

El antagonismo de Cristina con el presidente pasa por no ser “mentirosa y mucho menos hipócrita”, además de insistir con un modelo económico fallido desde su concepción, priorizando lo que considera “una política de ajuste fiscal equivocada” que desestima el nombre de Guzmán y apunta al honrar la convicción de que la designación de Alberto Fernández como candidato a presidente fue “con la convicción de que era lo mejor” para la Patria. 

La perspectiva, ahora utópica, de reflotar la fórmula presidencial queda evidenciada en una infinidad de afirmaciones: en que “de las 19 reuniones, la mayoría fueron a iniciativa mía”, que la ex mandataria no va a “seguir tolerando las operaciones de prensa que desde el propio entorno presidencial”, así como a través del pedido final de honrar la decisión (de Cristina para Alberto) de “servir” al país. 

De nuevo, el Frente De Todos como lo conocimos ya no existe y la pata de Sergio Massa, a juzgar por su historial político, parece ser pasiva frente a la increíble dicotomía de la fórmula presidencial. 

Como se mencionara en esta nota, el escenario y las decisiones a futuro parece encaminarse a lo que la resultante del paso del tiempo y las elecciones del próximo domingo 14 de noviembre dispongan. 

Un nuevo traspié electoral sin la reconstrucción de un liderazgo institucional podría tener como resultante inevitable el consecuente ascenso cristinista sin atenuantes. 

En cualquier caso, el futuro programático de la alianza no va a existir sin concesiones. Una nueva derrota electoral exhibe a un peronismo que busca fusibles y a un Frente De Todos que con Alberto o con Cristina, ya es un juego de suma cero. 

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