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Día 4 en el diario de un médico: “Rezo por vos”

El cuarto día de un infectólogo de un hospital público de La Matanza: "Tenemos que planificar, no podemos dejar las cosas en manos de dios".

Día 4 en el diario de un médico: “Rezo por vos”

Día 4 en el diario de un médico: “Rezo por vos”

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Por: José Maria Malvido

"Yo rezo por vos" me dijo ayer Silvia, luego de traerme tortas fritas por la tarde. Me siento desagradecido con mis vecinos. Ellos me dejan dibujos, traen comidas, se juntan a las 21hs en la puerta de casa y yo no sé cómo enfrentar ese cariño. Lo siento, pero no me imagino saliendo a la calle. Los escucho a las 21hs y lloro.

Ayer a esa hora debimos enfrentar el manejo de un cadáver en estos momentos, donde aún se nos hace difícil poder diferenciar las patologías habituales de las que corresponden a Coronavirus.

Estamos en esos días donde muchos casos pueden ser relacionados y otros no. En eso de la incertidumbre y el buen uso del recurso humano y del insumo tenemos que ser muy estrictos.

Todos coincidimos en que hay un punto de inflexión en estos días. Nos vamos a dormir las pocas horas que lo intentamos con cosas pendientes. En la madrugada me levanto y anoto cosas para que salgan de la cabeza, para alivianar esas notas mentales.

Al levantarme me doy cuenta que nunca cene y ahí están las tortas fritas. Como una. Llevo el resto al hospital.Veo la imagen religiosa que Silvia, mi vecina puso para que me acuerde que están rezando por todos. Me persigno. Soy alguien que estuvo siempre cerca de la iglesia, parroquia, mama catequista, etc. Hoy creo más en un cura tercer mundista que en la institución, pero me persigno. No sé. Yo creo y como conté ayer son momentos de buscar contención.

Las tortas fritas llegan a mis compañeros. Siento que me estoy volviendo un administrador de insumos fanático. Nos preocupan mucho los insumos y las reuniones se transforman en catarsis colectivas. Se ven ojos llorosos. Nos acompañamos, pero no somos ajenos a esa sensación que se nos viene encima. Lo que vamos a vivir será algo de una dimensión inimaginable y estamos preparándonos para eso.

De prepararse se trata, y moviliza ver a médicos entrenando intubación. Paso varias veces por la guardia. Trato de recordar las definiciones de caso. Para ser más claro digo: "Esto sí. Esto no. Si tal paciente no es sospechoso, la familia no debe porque preocuparse". Yo lo digo, pero entiendo su preocupación.

La población está preocupada y nosotros sufrimos al ver esas colas en los bancos. Es ahora el momento de quedarse en las casas. Es ahora, no podemos dar esos pasos en falso como sociedad. Pero, claro, la gente necesita la plata. Y nosotros los del equipo de salud necesitamos estar tranquilos. Muchos elementos de protección ya no se consiguen. Entonces llegan donaciones y máscaras por acá, bolsas de papel y ganchitos para barbijos por allá, camisolines caseros.

Ya a esta altura seleccionamos y guardamos todo. No podemos desestimar nada y decidimos mientras esperamos los refuerzos ver cómo vamos a manejar lo que tenemos.

Tenemos que prever, tenemos que planificar, no podemos dejar las cosas en manos de dios. Doblo por la Quila, atravieso los monoblocks de Ciudad Evita. En medio de Crovara y entre basura que me remite a que no nos olvidemos que hay mucho dengue, entre todo eso, una pequeña pared dice: "Spinetta –García”".  Y yo vuelvo al atardecer escuchando Rezo por vos.

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