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La vacuna económica de EE.UU. para el coronavirus y sus consecuencias en Argentina

Lo positivo: mejores condiciones para negociar deuda. Negativo: problemas para las exportaciones 

La vacuna económica de EE.UU. para el coronavirus y sus consecuencias en Argentina

La vacuna económica de EE.UU. para el coronavirus y sus consecuencias en Argentina

Por: Gonzalo Finlez

Este martes, la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) sorprendió a todo el mundo anunciando una rebaja en los tipos de interés de medio punto porcentual. De esta forma, el banco central del país del norte actuó de urgencia frente al avance del coronavirus a lo largo del mundo. La medida intenta dar un impulso a la economía norteamericana, mientras se espera que en las próximas horas el resto de las principales autoridades monetarias del mundo avanzarán en el mismo sentido.

Pese a que los efectos de una decisión que colocó a los tipos de interés de la principal potencia mundial en el rango 1% - 1,25% son múltiples, no está claro que esto vaya a contrarrestar las consecuencias de la expansión del virus. En este caso, nos vamos a enfocar en los efectos de la medida en dos temas fundamentales para la economía de nuestro país: la negociación de la deuda externa y las exportaciones.

Negociación de la deuda

Bajo condiciones normales, una rebaja en la tasa de interés de referencia de los Estados Unidos opera como un alivio para las economías emergentes, ya que les permite endeudarse a un costo menor. Pero, y esto no es una novedad, Argentina no se encuentra en condiciones normales. Con un Riesgo País en los 2200 puntos y el drama de la deuda externa en el centro de la escena, nuestro país no tiene acceso al crédito internacional. Es por ello que la caída en los costos de endeudamiento no tienen efectos nacionales. 

Sin embargo, la medida ejecutada por la FED puede traer consecuencias positivas para la renegociación de la deuda. El razonamiento es el siguiente: el mundo de las inversiones globales está dominado por grandes fondos de inversión que suelen incorporar bonos de deuda de diferentes Estados. Estos bonos generan rendimientos para sus clientes. Los fondos que realizan esta operatoria son los mismos que poseen títulos públicos de nuestro país. En un mundo inundado con tasas de interés negativas (menores a la inflación esperada) como la Unión Europea (0%) o Japón (-0,1%), la rentabilidad de estas firmas es cada vez menor. 

De la necesidad de generar rendimientos para sus clientes se desprende el optimismo alrededor del caso argentino. Es que, incluso en caso de existir una quita en la oferta que Guzmán le realice a los bonistas, los fondos de inversión seguirán contando con títulos públicos que generen interés muy por encima de la media mundial. En un contexto de tasas de interés negativas a nivel internacional, un ofrecimiento que garantice una tasa del 5% anual en dólares no es para nada despreciable. Claro está que los acreedores buscarán un acuerdo donde la quita efectuada no altere los balances presentes de las entidades de inversión. 

Exportaciones

También bajo condiciones normales, una rebaja en las tasas de interés del banco central implica una caída en el valor del dinero nacional, es decir, una devaluación. Acá se encuentra el aspecto negativo de la medida: Estados Unidos se encuentra reduciendo el valor del dólar. El Presidente Trump siempre se mostró favorable a medidas de este estilo por los beneficios que puede traer para la actividad económica doméstica, pero también para sus exportaciones. Una moneda más “débil” implica menores precios internacionales de las mercancías producidas en el país. 

¿Cómo puede afectar un dólar más débil a nuestro país? Por el lado de las exportaciones de soja, la mayor fuente de divisas para Argentina. Es que Estados Unidos es rival directo en el mercado mundial del grano y sus derivados. Actualmente, el país del norte es el segundo exportador de soja del mundo, sólo superado por nuestro vecino Brasil. Argentina se encuentra tercero en el ranking mundial. 

La desvalorización del dólar puede favorecer aún más a las exportaciones de soja estadounidense, las cuales ya vienen siendo favorecidas por subsidios gubernamentales y por el reciente acuerdo comercial con China, quien se comprometió a comprar una porción importante. Pero la competencia contra la soja argentina puede ser peor: Brasil, principal exportador de soja a nivel mundial, viene devaluando su real casi 11% desde comienzos de año. 

En un contexto devaluatorio de nuestros principales competidores, la vigencia del cepo cambiario en nuestro país genera un efecto de “atraso cambiario” que puede atentar contra las exportaciones. Pese a la estrategia de “microdevaluaciones” diarias instrumentada por el Banco Central, el dólar mayorista sólo se ha depreciado un 4%. De esta forma, Argentina se enfrenta al peligro de perder terreno en el mercado mundial. 

En términos generales, el coronavirus ha paralizado gran parte de la actividad económica en China, el mayor consumidor del commodity agrario del mundo. Esto ha repercutido en una caída importante del precio de la soja. Como se ve, las consecuencias del parate chino pueden ser graves para nuestra principal fuente de divisas pero también para las exportaciones en general. Cerca del 10% de nuestras ventas al exterior tienen como destino al gigante asiático. 

El Gobierno parece haber tomado nota del problema. Durante el discurso presidencial en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, Alberto Fernández anunció el envío de un proyecto de ley de hidrocarburos para generar divisas a partir de la reactivación del sector. Sin embargo, el precio del petróleo se encuentra también en caída libre, producto de la volatilidad en los mercados internacionales. 

Finalmente, el recorte de tasas de la FED le da a Guzmán argumentos para resolver positivamente la negociación de la deuda. Pero, por otro lado, la medida puede generar factores contrarrestantes para el pago de esta misma deuda: una potencial caída en las exportaciones. Argentina se enfrenta a una negociación con los acreedores privados con la incertidumbre de no saber si podrá generar los dólares necesarios para pagarles. 

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