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Actualidad POLÍTICA INTERNACIONAL

Lula da Silva en libertad: la esperanza progresista regional, encendida

Con miras a un 2022 todavía demasiado lejano, la salida del ex mandatario brasilero pretende reconfigurar la izquierda brasilera de cara a las elecciones municipales del año próximo. 

Tras 580 días en prisión, Lula da Silva fue puesto en libertad

Tras 580 días en prisión, Lula da Silva fue puesto en libertad

El pulso político suele acelerar o dilatar los tiempos de la Justicia o, siendo más precisos, del Poder Judicial. Todos quienes habitamos América Latina tenemos ese conocimiento tristemente arraigado en los hechos. 

Sin embargo, a un proceso por demás viciado desde su génesis, la salida de Lula da Silva de prisión contó con una cuota de lógica insospechada.

Ante el fallo dictado por el Supremo Tribunal Federal que marcaba que solo los condenados que habían agotado todos los recursos podían ser encarcelados, el ex mandatario fue puesto en libertad. 

Y con esta resolución, ahora marcada de celeridad, 580 días y una elección general después, Lula abandonó la prisión de Brasil. 

Recibido a su salida de la cárcel con la misma cuota de apoyo que fuera despedido en su ingreso, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) imprime una necesaria cuota de esperanza para buena parte de una sociedad que no termina de acomodarse a las implicancias de tener a Jair Bolsonaro como Presidente.

Acompañado por Haddad y la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann y desde la sede del sindicato metalúrgico en San Bernardo do Campo, afirmó que en 2022 la izquierda vencerá a la ultraderecha de Bolsonaro. 

En esto es que su figura será vital para reconfigurar a un espacio si bien obtuvo la mayor bancada en Diputados en el último llamado electoral, no ha podido o sabido construir liderazgos de cara a las elecciones municipales del año próximo. 

Esto último está escrito en mayúscula en la política brasilera dado que ese llamado se inserta como el inicio de las campañas presidenciales, la presentación en sociedad de las alternativas viables. 

Será vital entonces que desde el “lulismo” se logre lo que no se pudo el 7 de octubre del año pasado, demostrar que los votos son del partido y no de la figura. La necesidad es más que contundente si repasamos los resultados de las últimas elecciones y el éxito bolsonarista en todo lo que se encuentra a la derecha del PT.

En cuanto al futuro político de Lula lo cierto es que se seguirá de cerca el accionar de sus representantes legales quienes van a buscar que se habilite un hábeas corpus pendiente que pide anular la totalidad del proceso y declarar no solo la libertad sino la inocencia del ex mandatario.

Al momento, si bien la presencia del líder del PT en las calles es por demás importante, sus derechos políticos continúan inhabilitados por la denominada ley de Ficha Limpia (sancionada durante su segundo mandato), la cual sostiene que ningún ciudadano puede ser candidato a un cargo electoral si posee una sentencia firme en segunda instancia.

Es por esto que se está haciendo buscando generar la presión mediática suficiente como para que el Tribunal Supremo juzgue el caso que entiende que el accionar del por entonces juez Sergio Moro (hoy ministro de Justicia) no fue parcial y por tanto quedarían anuladas todas sus decisiones.

Restará saber el impacto de ese tránsito legal y el eventual retorno a la vida política nacional en una región que si bien gana peso discursivo desde la llegada de Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador, continúa sin lograr construir mecanismos regionales que trasciendan los gobiernos de turno. 

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