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Actualidad

Papo: "No rapeaba por dinero, nunca lo hice por dinero"

Después de su participación en el mundial de póker y de cara a la cuarta temporada de la Freestyle Master Series Argentina, Papo llega a Caja Negra para convertirse en el nuevo invitado del ciclo de entrevistas conducido por Julio Leiva.

Mucho se especuló durante estas últimas semanas sobre la participación de Papo en la cuarta temporada de la Freestyle Master Series Argentina. Después de algunos días de silencio en redes y Twitch, el marplatense anunció que va a seguir en la liga. ¿Dónde? En Caja Negra, el ciclo de entrevistas de Filo.news conducido por Julio Leiva.

Sin embargo, otro de los grandes eventos que vivió Papo fue el mundial de póker, donde avanzó varias fases, quedó séptimo a nivel internacional y se llevó los aplausos no sólo de los fanáticos del freestyle, sino de toda la escena mundial.

"Es realmente muy loco. Había mucha gente en el torneo, como 6.570 personas. Gente muy, muy buena y llegué a una instancia increíble. Muchos días de juego, muchas horas de juego: muy loco y también muy agotador para el cerebro. Así que creo que todavía no lo procese realmente", empieza Papo. "Una de las cosas que más disfruto en la vida es  jugar al póker y ya había jugado el Mundial hace dos años, pero este sentía que era mi momento, que era el momento que más preparado estaba mental y físicamente".

Pero, ¿de dónde viene tanta fe? "Me sentía muy bien mentalmente, muy bien físicamente, muy concentrado. Jugué mucho también este año al poker online. Estaba con mi ingreso en PokerStars, que ahora soy embajador de la marca, que también fue un sueño cumplido. También cómo jugaba... sentí que se alinearon los planetas. De hecho hice un vlog y desde el primer día dije voy a ser mesa final del evento. Es una locura".

"Creo que fue la segunda o tercera vez en mi vida que lloré públicamente. Fue el único momento en el que realmente caí en lo que estaba pasando. Después fue todo como una simulación, pero en ese momento, cuando quedábamos diez, la mesa esa, la mesa final no oficial, la mesa oficial es de nueve cuando quedamos 10 y ya vi la cantidad de fichas que tenía y había uno que estaba ahí como respirando sus últimos segundos. Era como: 'Lo logré, ¡qué increíble!' Creo que fui el sexto o séptimo latino de la historia en meterme esa final en el evento principal del mundial de póker", confiesa.

A pesar de ello, en su séptimo lugar hubo un componente temperamental heredado: y es que, como él se veía campeón, ese séptimo puesto lo dejó con un sabor agridulce del que después reflexionó: "Hace unos días vi a mi viejo y, a los dos segundos de verlo, la primera pregunta es si había estado bien la mano en la que pierdo. Y mi primera reacción fue como enojarme, indignarme. ¿Cómo me estas preguntando esto? Salí séptimo en el mundo, no está tan mal. Séptimo de 6.500... hago rimitas, yo me dedico a otra cosa, no está tan mal. Pero después me di cuenta de que también es ese nivel de autoexigencia heredado. Yo salgo séptimo del mundo y me voy un poco disgustado conmigo mismo. Y, en realidad es un logro, es algo para sentirse orgulloso. Lo mismo me pasa cuando salgo segundo de una competición. No lo siento como un logro, lo siento como una derrota. Pero bueno, creo que eso hace aumentar siempre el nivel de autoexigencia y de seguir luchando por seguir creciendo y avanzando. Pero en el fondo, en algún lugar se que estoy contento con lo que logré".

Aparte del logro, Papo también se siente satisfecho con el monto que ganó por quedar en séptimo lugar, ya que con él puede asegurarle parte de la vida económica a sus hijos: "Realmente cumplí con algo que siempre anhelé, que era el hecho de decir: 'A mí mañana me choca un auto (ojalá que no pase), me muero o lo que sea... yo dejé una base para mis hijos, o sea, mi linaje. Por lo menos en la parte económica dejo una parte asegurada. Ya el día de mañana tenés una casa allá que te genera un ingreso en moneda extranjera. Fijate qué hacés, si vas a montar una empresa, si vas a comprar otra propiedad, no sé, lo que sea, pero de cierta manera está bueno, da como tranquilidad. Son esas cosas que a uno de chico le imponen, como que tenés que dejar algo y demás. Y bueno, en cierta manera es sacarse un peso a una edad temprana".

Y, en esa cuestión de la plata, es que se abre un debate sobre cómo sus rivales van a encarar sus batallas contra él. "Yo no es que vengo de recontra abajo, o sea, yo no me crié en un barrio bajo ni nada por el estilo, nunca me faltó nada. Tuvimos una época como la mayoría de las familias en Argentina, que no la pasamos tan bien económicamente, pero la verdad es que mis viejos siempre se encargaron de darme una buena educación, alimentación, siempre tuve la opción de trabajar con mi familia. No es que yo fui a trabajar a los colectivos porque vivía la calle o no tenía otra opción. Trabajé en los colectivos porque quería vivir de rapear, no quería vivir trabajando en la inmobiliaria de mi mamá, que era una opción. De hecho, he trabajado en la inmobiliaria y también me han tirado rimas sobre eso. Pero sí, la verdad que la evolución es muy loca y sí es algo de lo que siempre se me juzgó", cuenta.

Después de batallas icónicas, varios subcampeonatos y crisis económicas y de salud, Papo pudo campeonar en 2016 contra Sony y salir a representar a la Argentina a Perú, donde se quedó sin voz frente a Skone, enmarcando una batalla histórica para la posteridad. En ese momento, el freestyle se encontraba en los albores de la profesionalización: la FMS estaba cerca de nacer en España y la masividad ya era tal como para hacer posible que esto fuera un trabajo. Y ahí, cuando se mezcla con lo deportivo, es cuando se empieza a generar un debate acerca del espíritu del freestyle y que la deportivización está matando lo viral.

"Yo creo que está pasando y pueden surgir varios caminos. Puede pasar que las batallas se conviertan totalmente en un deporte y que tengan su nuevo público. Pero a mí particularmente me gusta más ponerme a Dani y delirar en un minuto libre, a Duki tirarse un freestyle increíble o a Wos que al mejor de los deportistas, que te haga 58 referencias increíbles del universo. Pero es lo que me gusta a mí. Entiendo que también tengo otra edad, que el freestyle va evolucionando para bien o para mal y lo respeto y acepto las adaptaciones que va sufriendo y las miro y sonrío de haber estado cuando esto no era así. O sea, sonrío por haber estado cuando llegaba a un evento y éramos 40 personas: 16 competidores y el resto eran nuestros amigos que nos iban a ver, veían que íbamos perdiendo y muchos se iban y capaz que en la final éramos dos personas mirando el evento. Hoy puedo contar que lo viví. Respeto como va creciendo y lo voy a seguir respetando, esté presente como competidor o como espectador".

Papo, como pocos en la escena argentina e internacional, es de los pocos que lograron convertirse en estrellas de todo lo que se proponen y les apasiona. Tanto en el freestyle como en el póker y en el streaming, donde consiguió nuevos afectos cruzando el Atlántico como Ibai Llanos, con quien hizo una apuesta que le cambió la vida.

Es como que da la sensación de que cosa que te proponés la lográs. Ahí hay una... no sé si una obsesividad, una búsqueda, un hambre que te empuja.

No, yo creo que es mucha energía. Para mí ya no es ni una creencia como una realidad. Es el poder de materialización de las cosas: yo creo que lo pienso y sucede y la verdad que así me pasa, pero también creo que cada uno puede hacer lo que quiera. Lo dije siempre y siempre fue como mi política en la vida: 'Quiero rapear, bueno, voy a rapear, voy a rapear todo el día y voy a intentar a rapear con los mejores y voy a intentar de salir campeón'. 'Bueno, voy a stremear, voy a hacerlo bien, voy a a ver cómo poder hacerlo de más calidad, más profesionalmente'. 'Bueno, ¿cómo hacemos para mejorar esto?' 'Bueno, vamos a jugar al póker, ¿cómo hacemos para mejorar?' Y siempre estoy intentando eso como de hacerlo de manera más seria.

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