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Actualidad efemérides

Poemas para recordar a Oliverio Girondo, el gran poeta argentino

Nació en 1891 en Buenos Aires, se formó en Europa y perteneció a la élite de la literatura local. Hoy se cumplen 54 años de su muerte y en esta nota compartimos tres de sus poemas para celebrar la obra de uno de los mejores poetas nacionales

Poemas para recordar a Oliverio Girondo, el gran poeta argentino

Poemas para recordar a Oliverio Girondo, el gran poeta argentino

Octavio José Oliverio Girondo, conocido como Oliverio Girondo nació en Buenos Aires el 17 de agosto de 1891 en el seno de una familia acomodada que le permitió vivir y estudiar entre Inglaterra y Francia. Desde Europa, se codeó con poetas y artistas que lo adentraron en el mundo de la poesía, terreno en el que se destacaría y que, tras su vuelta a la Argentina, lo convertiría en uno de los grandes poetas de la historia nacional.

Algunas de sus obras más destacadas son: Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), Calcomanías (1925), Espantapájaros (1932), Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946), En la masmédula (1953), Interlunio (1937) y Nuestra actitud ante el desastre (1940).

Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922)

Si bien se recibió de abogado, nunca ejerció como tal. En cambio, se dedicó a la escritura y perteneció a la vanguardia porteña de los años 20, años dorados para el país y el mundo. Fue uno de los exponentes del movimiento surrealista, una de las corrientes estéticas emergentes de su época que trajo a Argentina revolucionando la literatura local.

También escribió dramaturgia y en 1915 escribió "La Madrastra" en colaboración con Zapata Quesada, un gran amigo de su infancia y la juventud. Entre 1920 y 1921 siguió recorriendo el mundo y a su vuelta publicó "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía", su primer poemario, editado en 1922 con ilustraciones del propio Girondo. Este libro lo convirtió en uno de los representantes de la vanguardia nacional junto a Jorge Luis Borges que acaba de publicar Fervor de Buenos Aires, su primer libro de poesía.

El Grupo Florida

Ambos escritores, junto a otros grandes contemporáneos como Xul Solar, Leopoldo Marechal y Macedonio Fernández, pasarían a ser conocidos como el “Grupo de Florida”, autores vanguardistas de la élite nacional. Sus antagónicos eran los integrantes del “Grupo Boedo”, de impronta más popular, social y humilde entre los que estaban Roberto Arlt, Leónidas Barletta Elías Castelnuovo.

En 1943 se casó con la escritora Norah Lange, prima del mismísimo Borges a quien conoció en 1926, en un almuerzo organizado por la Sociedad Rural. Según dicen, Borges estaba enamorado de Lange y su compromiso con Girondo los habría enemistado luego de años de ser amigos íntimos y jóvenes promesas de la literatura. 

Oliverio Girondo y Norah Lange

Oliverio Girondo murió el 24 de enero de 1967, a los 75 años, en la ciudad de Buenos Aires. Hoy se cumplen 54 años de su muerte y en esta nota de compartimos algunos de sus poemas para que explores su mundo y su poesía.

Poema 12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
e retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

¡Todo era amor!

¡Todo era amor… amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche…
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M,
con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas…
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso…
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor-amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor… ¡y nada más que amor!

¿Dónde?

¿Me extravié en la fiebre?
¿Detrás de las sonrisas?
¿Entre los alfileres?
En la duda?
¿En el rezo?
¿En medio de la herrumbre?
¿Asomado a la angustia,
al engaño,
a lo verde?…
No estaba junto al llanto,
junto a lo despiadado,
por encima del asco,
adherido a la ausencia,
mezclado a la ceniza,
al horror,
al delirio.
No estaba con mi sombra,
no estaba con mis gestos,
más allá de las normas,
más allá del misterio,
en el fondo del sueño,
del eco,
del olvido.
No estaba.
¡Estoy seguro!
No estaba.

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