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Un bombero de la Policía de la Ciudad mató a un joven de la villa 21-24

Un joven de 25 años fue asesinado por las fuerzas de seguridad en el barrio porteño de Barracas. Su familia denuncia que es “un claro caso de gatillo fácil” 

Toledo Medina trabajaba en la ferretería frente a la parroquia de la villa 21-24 |

Toledo Medina trabajaba en la ferretería frente a la parroquia de la villa 21-24 | Twitter

Cristian Ramón Toledo Medina, de 25 años, murió al recibir un balazo disparado por un bombero de la Policía de la Ciudad, en Barracas.

El bombero aseguró que Toledo Medina salió de un auto y con un cascote intentó romper el vidrio de su vehículo, y que él creyó que se trataba de un robo y lo mató. Por el crimen, el bombero quedó imputado de “homicidio” por el juez de instrucción 11, Pablo Raúl Ormaechea.

Según la familia de la víctima, no se trató de un intento de robo sino de una discusión de tránsito y que el auto que conducía la víctima fue perseguido por el bombero quien disparó ocho veces en plena avenida.

El hecho se registró a las 7.50 del sábado, en el cruce de la avenida Vélez Sarsfield y Australia, donde Toledo Medina circulaba en un auto Alfa Romeo de diez años de antigüedad. La víctima iba acompañada por dos amigos; ambos residentes en la villa 21-24. 

El bombero de la policía sostuvo en su defensa que Toledo Medina bajó del auto y, con un trozo de piedra, comenzó a golpearle el vidrio de la puerta delantera izquierda de su Renault Logan gris. El agresor creyó que se trataba de un intento de robo y les hizo saber sobre su condición de oficial de Bomberos de la Policía de la Ciudad.

La víctima se subió al vehículo con los otros jóvenes y comenzó a conducir hacia el sur, camino a la avenida Iriarte. El bombero comenzó a perseguir a los jóvenes mientras disparaba a las ruedas del Alfa Romeo, hasta que el auto impactó en la esquina de Vélez Sarsfield y Santo Domingo. 

La abogada Ana Adelardi, que asesora a la familia de Toledo Medina, dijo que es “un claro caso de gatillo fácil” y que “no se trató de legítima defensa porque el policía persiguió durante seis cuadras al auto mientras efectuaba los disparos y eso no puede justificarse”.

La letrada dijo que el hecho se produjo cuando los tres amigos regresaban de bailar y afirmó que “no estaban armados”. “Si hubo un intento de robo, el hecho no se consumó. El bombero estaba de franco y como pasa en muchos casos, el uso de la fuerza fuera de servicio es cada vez más común”, agregó Adelardi. 

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