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Un día como hoy, Juana de Arco, era quemada viva en la hoguera

La adolescente que revolucionó toda Francia y se convirtió en un símbolo de lucha y heroísmo.

Un día como hoy, Juana de Arco, era quemada viva en la hoguera

Un día como hoy, Juana de Arco, era quemada viva en la hoguera

Por: Natalia Basualdo

Cuando Juana de Arco tenía 13 años de edad empezó a  escuchar voces con la cuales convivió, pero su gran revelación llegaría unos años después, cuando se le presentó la imagen viva del Arcángel Miguel, seguidas de las mártires Santa Margarita y Catalina de Alejandría, y finalmente oiría la voz de Dios quién la instó a la acción de unirse al ejército de Francia y recuperar los territorios ganados por los ingleses en la denominada guerra de los Cien Años (1337-1453).

Esta campesina  con una educación precaria, nació en Domrémy en 1412, se convirtió en la heroína de Francia y a pesar de crecer en tierras rodeadas por los Borgoñes, siempre se mantuvo fiel a la corona.

A los 16 años, le pidió a un pariente que la llevara a la ciudad cercana de Vaucouleurs  dónde solicitó al comandante, Robert de Baudricourt, una escolta armada que la acompañase a la corte real de Francia en Chinon. Acto que hizo que se le rieran en la cara, pero esto, no disuadió a la doncella de Orleans, quién regresó tiempo después y se ganó la confianza de dos soldados de  Baudricourt con lo cual logró ser recibida por 2da vez.

Frente a los hombres, Juana predijo el revés militar en la batalla de Rouvray, varios días antes de que llegaran los mensajes que anunciarían la nueva derrota. Ella dijo en ese momento que, fue la palabra de Dios que la guiaba, quién le advirtió dicho resultado y que por eso le urgía reunirse con el Delfín.

Convencidos con las palabras de la joven, los soldados y Juana ,vestida de soldado también, atravesaron el territorio enemigo que la llevaría a la corte real para tener una reunión con Carlos VII.

Ilustración de Juana de Arco.

En el encuentro, Carlos se queda con una impresión muy favorable de Juana, y con todo lo que ella prometía, aunque a decir verdad, Francia no tenía nada más para perder, llevaba años desmoralizada y desacreditada por los ingleses que venían ganado territorio con una amplia ventaja. Así que la adolescente era la última esperanza del Delfín.

Carlos  VII, que todavía no había sido coronado, envía a Juana a la batalla de  Orleans como integrante del ejército de ayuda, y consiguen lo que hacía más de cinco meses no podían lograr, una victoria, con la que la chica se gana lo que después sería su apodo “la doncella de Orleans”.

Esta batalla ,casi ya en el final de la guerra , y otras victorias, permitieron la coronación de Carlos en Remis y poner nuevamente en alza a una Francia que venía abatida.

Con la llegada de la coronación, también llega  la tregua con los ingleses que duró poco. Cuando Juana viajó a defender la ciudad de Compiégne, un 23 de mayo de 1430, un ejército de Borgoñeses, aliados a Inglaterra, la capturan y la entregan a el territorio enemigo. Fue encarcelada bajo la custodia borgoñesa en el castillo de Beaurevoir, del cual intentó escapar en reiteradas ocasiones. En su último intento, saltó desde la ventana de  una torre de 21 pisos cayendo a una fosa de tierra seca, después de ese episodio, fue trasladada a la ciudad de Arras donde comenzarían las negociaciones con los ingleses para entregarla.

Ilustración Juana en la coronación de Carlos VII

La suma de 10.000 libras fue lo que los borgoñeses le cobraron a  los ingleses por la rehén. Quienes pagan por ella y toman a la doncella de Orleans  para trasladarla  a Ruan, donde se encontraba  el centro de operaciones en Francia de los ingleses.  Allí una tropa francesa intenta  rescatarla reiteradas veces en vano.

Ilustración de Juana capturada por los Borgoñes

Juana fue llevada a juicio por “Herejía" ante un tribunal  compuesto por ingleses y borgoñeses,  en una corte completamente arreglada y desleal. Y aunque no pudieron encontrar fundamentos que la incriminaran, ni lograr que cayera en la trampa de preguntas capciosas, le encontraron la vuelta acusándola de “travestismo”, que era considerada una forma de Herejía.

La herejía, en esos tiempos, solo valía la pena de muerte, si esta, se promulgaba en más de una ocasión, de lo contrario solo requería prisión.

Una vez encarcelada, Juana volvió a usar ropa de hombre, porque era la única protección que tenía, por la disposición y características de la ropa, frente a la amenaza de sufrir abusos sexuales. Y esto fue tomado como una provocación. Lo cual, era lo único que necesitaban para terminar la vida de la joven.

Un 30 de mayo de 1431, fue condenada y sentenciada a muerte, en un juicio, en el que nunca tuvo una posibilidad, lleno de incongruencias y acusaciones falsas. Tenía solo 19 años.

Su ejecución fue en la plaza de Ruan, en dónde la ataron a un pilar alto y la quemaron viva, sus cenizas fueron arrojadas a el río Sena.

Ilustración de Juana de Arco, en la hoguera.

La guerra de los Cien Años, duró 22 años más, después de la ejecución de Juana.

Francia obtuvo la victoria, y recuperó todos los territorios ganados por Inglaterra, a la cual solo se le permitió quedarse con la ciudad costera de Calais.

Una vez finalizados los conflictos la guerra terminó de manera silenciosa, sin siquiera un tratado que certificara la paz.

Con la conclusión del eterno enfrentamiento bélico se abrió un nuevo juicio sobre el caso de Juana de Arco. En el proceso fueron participes aproximadamente 115 testigos presenciales y todos los clérigos de Europa, el tribunal llegó a la conclusión de que  técnicamente Juana había sido asesinada por una cuestión de “vestimenta”. Finalmente la declararon inocente un 7 de julio de 1456.

El papa Benedicto XV  la canonizó como santa de la iglesia católica romana, un 16 de mayo de 1920.

En 1991, Hollywood llevó su vida al cine, de la mano de Luc Besson, con las actuaciones de Milla Jovovich, Dustín Hoffman, Faye Dunaway y John Malkovich.

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