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Protón

El oso panda como símbolo de la necesidad de cuidar la biodiversidad

Se trata de una "especie bandera", con una dieta rarísima y en vías de extinción. Algunas curiosidades sobre un animal que está desapareciendo del planeta por culpa del hombre. 

El oso panda como símbolo de la necesidad de cuidar la biodiversidad

El oso panda como símbolo de la necesidad de cuidar la biodiversidad

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Por: Haydée Pizarro *

¿Por qué es importante el oso panda para concientizarnos sobre los peligros que acechan a nuestro planeta? Vayamos por partes.

Para empezar por algo obvio: el panda es un animal grande; los adultos pueden pesar entre 70 y 125 kg y medir hasta 1,90 m. Apareció sobre la Tierra hace 12 millones de años y habita en una restringida zona de China. Para los chinos es el animal más emblemático, a tal punto que por una ley nacional los ositos nacidos de una pareja de Panda que se ceda o done a alguna institución en otro país deben obligatoriamente tener la nacionalidad china (el ius sanguinis, que le dicen…).  

Si te ponés a buscar fotos de osos panda, los vas a encontrar siempre comiendo bambú. Y no es casualidad: estos animales son absolutamente específicos en su dieta, lo cual los transforma en una curiosidad zoológica y, a la vez, en un enigma para la ciencia: su alimentación y su adaptación al tipo de dieta sigue siendo un tema de debate.

Lo que comen los panda

Lo que se sabe es que, en un principio, comían de todo. Hace aproximadamente 7 millones de años, comenzaron a incorporar bambú a su alimento y hace entre 2,4 y 2 millones de años pasaron a comerlo exclusivamente. Con el correr del tiempo, adquirieron aspectos típicos como un “pseudopulgar” que les permite agarrar cómodamente las cañas del bambú y mandíbulas con músculos bien desarrollados para masticar hierbas. 

Sin embargo, no están especializados en digerir ni la celulosa ni la hemicelulosa que tiene el bambú en cantidad. Conservan un intestino corto como los carnívoros y su biota bacteriana intestinal también es típica de carnívoros. También tienen valores de metabolismo general y temperatura corporal tan bajos como los de los carnívoros, en lugar de tener los típicos de herbívoros, que en promedio son más altos. 

Además, y a diferencia de otros osos, el panda no hiberna durante el invierno, porque debido a su dieta única de bambú, no puede almacenar tanta grasa que lo habilite a pasar el invierno durmiendo. Entonces, deberá vagar por los campos chinos, bajando de montañas en invierno, hasta llegar a zonas de clima más benigno donde encuentre brotes, hojas y tallos de bambú.

El que se lo pasen comiendo esa plantita todo el día y en grandes cantidades (entre 10 y 20 kilos diarios) podría ser una estrategia adaptativa para una dieta tan poco variada. 

¿Por qué están en peligro?

Esta cuestión pone de manifiesto la gran necesidad de conservar los bosques nativos de bambú, ya que de ellos depende absolutamente el emblemático animal. De hecho, la destrucción de los bosques naturales chinos que afecta directamente al bambú es la que hace que los panda estén en peligro de extinción. 

La fragmentación de hábitat y el cambio de uso de la tierra son dos de los más importantes factores antropogénicos que modifican todos los ecosistemas de la tierra. Junto a la sobreexplotación de especies, la contaminación, las especies invasoras y el cambio climático, la modificación de los ecosistemas naturales para transformarlos en tierras cultivables es uno de los factores que más pone en riesgo la biodiversidad. 

Y no es algo menor: sobre la biodiversidad descansan todos los bienes y servicios ecosistémicos de los que se sustenta la humanidad. No es sólo el número de especies lo que hay que conservar: es la variabilidad genética, la morfológica, la comportamental y funcional de todas las comunidades biológicas, así como la diversidad de paisajes y ecosistemas en general. Son ellos los que garantizan la provisión de alimento, agua, materiales para construir nuestras casas y para vestirnos, plantas de usos medicinales...

La biodiversidad, entonces, nos asegura las funciones ecosistémicas que nos proveen de agua y aire puros, que fertilizan los cultivos, que nos protegen de inundaciones y de climas duros. Por eso es importante hacer todo lo que esté a nuestro alcance para protegerla.


El panda, una especie bandera

Las especies bandera son las que, por su gran atractivo, tienen un valor simbólico a lo largo y ancho del planeta y llaman la atención del gran público. Son muchos los ejemplos de especies bandera en el mundo: las ballenas, las tortugas marinas, el macá tobiano, el rinoceronte y por supuesto, el oso panda. Gracias a la existencia de este concepto, es posible alcanzar objetivos concretos como lograr financiación para proyectos conservacionistas. 

Hace pocos días, entre el 29 de abril y el 4 de mayo, se celebró en la sede de la UNESCO en París la VII Asamblea Plenaria de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre la Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBERS), en donde se reunieron más de 150 expertos mundiales, incluidos argentinos. La evaluación mundial de la biodiversidad y los servicios de ecosistemas tiene por finalidad contribuir a mejorar las políticas y las acciones a poner en marcha por los países para luchar contra el derrumbe de la biodiversidad.

El informe final de este encuentro concluyó que cerca de 1 millón de especies están en peligro de extinción en el planeta, lo que alterará a todos los ambientes de la Tierra. “La diversidad está disminuyendo aceleradamente, a un ritmo sin precedentes en la historia”, sentenció Robert Bob Watson, presidente saliente de la IPBERS. 

Y es aquí donde el oso panda, con sus enigmáticas particularidades y con su belleza descomunal, se erige como un símbolo: es un llamado de atención sobre la situación desesperante en la que se encuentra nuestro planeta. 

* Dra. en Ciencias Biológicas de la UBA. Es profesora en Ecología y Desarrollo, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires e Investigadora Principal de Conicet.

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