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En realidad no sos tan bueno en el multitasking como pensás

Aunque se asocia el multitasking a la productividad, en realidad no es tan beneficioso.

En realidad no sos tan bueno en el multitasking como pensás

En realidad no sos tan bueno en el multitasking como pensás

Estás conduciendo desde tu casa al trabajo cuando te llega un audio de whatsapp. Es tu hermano preguntándote si podés pasar a buscar a tu sobrina al jardín porque él no llega. Pensás en lo que tenés pendiente en el día y calculás a qué hora más o menos estarías saliendo del trabajo y en cuánto tiempo estarías llegando al jardín.  

En los aproximadamente treinta segundos que te llevó realizar esas tareas — agarrar el celular, escuchar el audio, escanear en tu memoria las responsabilidades del día y formular una respuesta — dejaste de prestar atención a lo importante: manejar un auto a una velocidad considerable. Le estás pidiendo a tu cerebro que se ocupe de dos tareas incompatibles: manejar y mirar el celular. Incluso en situaciones que no impliquen un conflicto directo, como mandar mensajes o escuchar música mientras caminás, esto igualmente conlleva un riesgo. ¿Por qué? Porque si bien hacer ambas cosas a la vez puede parecer inofensivo, no podemos predecir cuando va a surgir una situación peligrosa que requiera toda nuestra atención.

Daniel Willingham es profesor de psicología en la Universidad de Virginia, director de estudios de posgrado en el Departamento de Psicología y escribe sobre ciencia cognitiva en The New York Times. En una de sus últimas columnas habló del alto precio del multitasking y sugiere tres principios a tener en cuenta para gestionar mejor tus tareas:

  • Primero: esperar eficiencia combinando dos tareas que requieran productividad es una locura, implica un gran costo cognitivo y ningún beneficio emocional.
  • Segundo: hay que ser realista con lo que el bajo rendimiento pueda ocasionar en situaciones tales como conducir u operar con maquinaria. Es importante que estés dispuesto a, por ejemplo, eliminar distracciones como la música en momentos de condiciones climáticas adversas mientras conducís.
  • Tercero: en lugar de múltiples tareas, es más beneficioso tomar descansos más seguido y chequear tus redes sociales en esos momentos.

El multitasking es inevitable pero ser conscientes de sus consecuencias puede ayudarnos a enfocar nuestra atención absoluta en una sola tarea cuando más sea necesario. Aunque nos parezca estar haciendo varias cosas a la vez, en realidad estamos intercambiando entre ellas y eso siempre tiene un costo.

En esta nota:
  • Multitasking
  • Atención

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