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Protón Psicología

¿Por qué algunos adultos todavía le tememos a los fantasmas?

Un psiquiatra brasileño estudia el miedo a lo sobrenatural y los casos en los que este deriva en un trastorno con características clínicas similares a las de una fobia.

¿Por qué algunos adultos todavía le tememos a los fantasmas?

¿Por qué algunos adultos todavía le tememos a los fantasmas?

Por: Florencia Luna

¿Alguna vez estuviste a solas en tu casa y sentiste que alguien te estaba observando? ¿Tuviste miedo de que al mirar en la dirección correcta podrías darte cuenta de que efectivamente había un rostro fantasmal? Bueno, no sos el únicoEl miedo a los fantasmas es más común de lo que se cree. De hecho para algunas personas llega al punto de ser una fobia, específicamente fobia a lo sobrenatural

Ricardo de Oliveira-Souza, psiquiatra del Instituto D'Or de Investigación y Educación (IDOR) en Río de Janeiro, estudió características clínicas de pacientes que desarrollaron una ansiedad intensa cuando tenían que dormir solos por la noche y encontró que el cuadro psicopatológico general fue consistente con el diagnóstico de una fobia específica.

Según de Oliveira-Souza, posiblemente sea una fobia tan común como la que nos encontramos todos los días (como el miedo a las alturas o a ciertos insectos) pero es probable que la vergüenza y la desinformación haga que muchas personas no mencionen esto a sus médicos.

Después de tratar a un paciente con depresión, quien había contado que la terapia lo había ayudado además con su miedo a los fantasmas, al psiquiatra de la ciudad brasileña se le ocurrió estudiar el tema más a fondo. Para él, la descripción del paciente coincidía con los criterios para una fobia, un término utilizado en psicología para describir los temores abrumadores que provocan una determinada situación.

Fue así que decidió investigar a seis pacientes cuyos miedos comenzaron en la infancia y persistieron durante la adolescencia y la adultez. Los síntomas iban desde ataques de pánico y trastornos del sueño hasta psicosis, demencia y algunas formas de epilepsia.

Encontró que esta fobia generalmente se presentaba en las personas al quedarse solas por la noche y que, en estas situaciones, la ansiedad se asociaba con "la idea de una presencia" o "Anwesenheit" (siempre hay una palabra en alemán para todo: en este caso, se refiere a la vívida impresión de que algún ser inmaterial que no puede ser percibido mediante los sentidos ordinarios está "rondando").

Además, todos ellos presentaban alguna otra fobia y, en algunos casos, el tratamiento farmacológico y la intervención cognitivo-conductual alivió los síntomas. Y aunque rara vez la literatura sobre psicología y psiquiatría lo asocia a un hecho clínico, el miedo a los fantasmas y lo sobrenatural podía causar incomodidad intensa, falta de sueño y deterioro socio-ocupacional.

Por último, de Oliveira-Souza destaca la importancia de que futuras investigaciones se enfoquen en las bases neurológicas de la fobia a lo sobrenatural y sostiene que estudios de neuroimagen funcional podrían dar información sobre la experiencia del temor.

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