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Cine y Series Una animalada

Análisis | Dolittle es una aventura que subestima incluso a los más chicos

Robert Downey Jr. prueba suerte con una posible nueva franquicia para toda la familia, pero el resultado es demasiado básico y aburrido. 

De superhéroe a doctor, tal vez no hay negocio(UIP)

De superhéroe a doctor, tal vez no hay negocio | UIP

Por: Jessica Blady

No es la primera vez que el personaje creado por Hugh Lofting aterriza en la pantalla grande. Ya lo hizo en 1967 en versión musical de la mano de Rex Harrison y en la más recordada adaptación moderna con Eddie Murphy, quien sumó un par de secuelas. Como el público se renueva, y a Robert Downey Jr. se le acabó la changa de Iron Man y el Universo Cinematográfico de Marvel (al menos, por ahora), Universal Pictures y el mismísimo Robert (productor de la película) arremeten con “Dolittle” (2020), una nueva mirada a este galeno que puede hablar con los animales, esta vez, inspirada en The Voyages of Doctor Dolittle (1922), segundo libro de la serie.

Stephen Gaghan, director de “Syriana” (2005) tiene a su cargo esta aventura fantástica centrada en este doctor tan particular, quien aprendió a comunicarse con las diferentes especies de animales. John Dolittle vivió un sinfín de aventuras, se enamoró y se casó, pero tras las muerte de su esposa Lily (Kasia Smutniak) -desaparecida durante una odisea en el mar- decidió alejarse del mundo de los humanos y confinarse junto a sus compañeros cuadrúpedos (bueh, también hay bípedos) en el mismo albergue que solía estar abierto para todo el público.

Hasta que un día el joven Tommy Stubbins (Harry Collett) viene a golpear su puerta. El muchachito forma parte de una familia de cazadores, pero no es muy afín a la idea de matar animales. Sin embargo, y por accidente, le dispara a una ardilla y resuelve salir a buscar la ayuda del afamado doctor. Tommy no es bien recibido, pero se cruza con Lady Rose (Carmel Laniado), enviada de la reina Victoria (Jessie Buckley), quien gravemente enferma solicita la atención de Dolittle.

La insistencia de los jovencitos y de los propios animales consigue que John abandoné su hogar y se encamine a la corte para auxiliar a su majestad. Pronto descubre que la monarca fue envenenada y la única manera de salvarla es encontrar un extraño fruto proveniente de una tierra lejana y misteriosa, la misma que Lily intentaba hallar cuando su barco naufragó. Para muchos de los allegados de la reina (los mismos conspiradores) esto es sólo una leyenda y Dolittle, un chiflado, pero igual van a hacer lo imposible por evitar que logre su cometido.

Robert, el amigo de los animales en CGI

Muy a su pesar, y en contra de todos sus deseos, John se embarca en esta nueva aventura junto a todos sus animales parlanchines y Stubbins como su aprendiz. El objetivo es encontrar el diario de Lily que los guiará hasta el Árbol del Edén, además de evitar los constantes ataques de Blair Müdfly (Michael Sheen), antiguo colega y rival de Dolittle, quien actúa bajo las órdenes de Lord Thomas Badgley (Jim Broadbent). Como verán, un elenco de lujo -además de las voces de los animales (Emma Thompson, Rami Malek, John Cena, Kumail Nanjiani, Octavia Spencer, Tom Holland, Craig Robinson, Ralph Fiennes, Selena Gomez y Marion Cotillard) en su versión original- para una odisea demasiado extensa y carente de carisma, que sólo puede fascinar a los muy, muy chicos.

“Dolittle” tiene una estructura básica (muy básica) de aventura con obstáculos y peligros por superar, villanos súper malos y un protagonista que, en este caso, no ayuda al conjunto. El encanto de Robert Downey Jr. hace muy poco por el personaje dentro de una historia que se centra demasiado en su tragedia y su camino hacia el cambio (porque de eso se trata la película),  y se olvida de los simpáticos animalitos que pasan a formar parte del decorado… y los excesivos chistes escatológicos.

Pura aventura y no mucho más

Incluso, pensándola como entretenimiento familiar o puramente infantil, la película subestima a su joven audiencia con un humor que pocas veces funciona y una trama que salta de lugar en lugar sin detenerse a indagar demasiado. Y eso que tiempo para desarrollar no le falta. El resultado no termina de calar y se transforma en un relato elemental que desaprovecha a sus actores y unos animalitos en CGI que justifican un presupuesto de 175 millones (el que seguramente no va a lograr recuperar).

Lamentablemente, el peso mayor cae sobre los hombros de Downey, y a pesar de su aspecto bufonesco y un acento impostado que pone nervioso a cualquiera, es probable que no logre despegarse (jamás) del héroe superheroico que interpretó por más de una década. Tampoco parece poder recuperar al Robert previo a Marvel, ese que tenía mucho para ofrecer con sus oscuros personajes.  

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En épocas donde las franquicias y las propiedades intelectuales más famosas llevan el ritmo de la taquilla y los gustos de la audiencia, “Dolittle” no consigue destacarse y llamar la atención de su público target, los niños más pequeños y sus adultos responsables que, en este caso, no querrán hacer el sacrificio de acompañarlos por casi dos horas a lo largo de esta aventura desapasionada.

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