No te pierdas las últimas noticias

Suscribite a las notificaciones y enterate de todo

Cine y Series análisis

De "Bombshell" y "The Morning Show" al reclamo de las comunicadoras en Argentina

¿Qué tienen en común ambas producciones y por qué es importante retratar estos temas en la escena mainstream audiovisual? ¿Qué pasa en nuestro país? Filo dialogó con la escritora e integrante de “Periodistas argentinas”, Karina Noriega, para responder las preguntas. 

"The Morning Show" y "Bombshell": ¿qué tienen en común?

"The Morning Show" y "Bombshell": ¿qué tienen en común?

Por: Micaela Robles

Una periodista que empieza a trabajar en el canal de sus sueños. Una conductora de los programas del prime time. Una presentadora y abogada que cuestiona a Donald Trump durante los debates presidenciales. Tres historias, el mismo camino: cada una de ellas sufre en primera persona los abusos de las estructuras de poder sexistas y patriarcales en los medios de comunicación.

La descripción pertenece a “Bombshell”, la película que relata la caída de Fox News, uno de los imperios mediáticos más poderosos, a partir de la denuncia de un grupo de mujeres a su jefe, Roger Ailes, por abuso sexual. Protagonizada por Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie, fue ganadora del Premio Oscar a “Mejor maquillaje y peluquería” y este jueves llega a todos los cines.

Pero no se trata de un estreno aislado: el año pasado Apple TV lanzó “The Morning Show”, la serie que expone la denuncia hacia el conductor Mitch Kessler, y la cultura de silencio y encubrimiento posterior. Con el trabajo de Jennifer Aniston, Reese Witherspoon y Steve Carell, ya fue confirmada la segunda temporada. 

¿Qué tienen en común ambas producciones? ¿Por qué es importante retratar estos temas en la escena mainstream audiovisual? ¿Qué pasa en Argentina? Filo dialogó con la escritora e integrante de “Periodistas argentinas”, Karina Noriega, para responder las preguntas. 

Del #MeToo a la necesidad de voces femeninas

Tanto la película como la serie nacieron en el fulgor del #MeToo, el movimiento que se comenzó a palpitar en las calles allá por 2017 y que se extendió a todo el mundo. Aunque surgió tras las denuncias a Harvey Weinstein, permitió que cientos de mujeres se animaran a contar su historia: tal es así que, según anunció The New York Times, en 2018 fueron denunciados 920 hombres por abuso sexual o abuso de poder. 

“El #MeToo abrió un nuevo sistema, una nueva forma de comunicarnos, porque derriba un estereotipo muy instalado que es el de soportar lo que pase para poder seguir trabajando. Nos abrió la posibilidad de decir lo que nos pasa, a darnos cuenta que tenemos que animar a contar lo que sufrimos, la desigualdad. Abre nuevas preguntas para que todas repensemos nuestro rol dentro de los medios donde trabajamos”, evalúa Noriega.

En Estados Unidos, hubo diversas figuras del periodismo que fueron denunciadas: el director editorial de Vox Media, Mark Halperin por NBC News, el jefe de noticias de NPR Michael Oreskes, Leon Wieseltier de The New Republic y más. “Siempre creemos que no nos van a creer, nadie nos va a escuchar. Es muy importante cómo nos hemos animado a hablar y como nos damos la fuerza como grupo, a contar los casos de abuso”, opina Noriega.

¿Qué significa que el estreno de la película en este contexto? “Abre un nuevo paradigma. La industria cinematográfica se anima a hablar de algo que le pasa en sus propias entrañas, que es que es parte de un sistema súper patriarcal, manejado absolutamente por hombres. Los medios están manejados por hombres y las mujeres sufrimos a costa de eso, soportamos abusos, relevamientos, subestimaciones y más”, evalúa.

Noriega advierte que la película no deja de perseguir un fin comercial, aunque celebra su estreno: “Estas historias suelen pasar en medios mainstream porque necesitan el marketing, reflejo de lo que pasa en la sociedad. Creo que es muy importante que se haya hecho esta película y no alguna otra. Me sorprende que después de lo de Weinstein no haya muchas más películas. Aun así, celebro que estas historias lleguen a la pantalla grande, es muy importante que se vea que las que escribimos la historia somos segundas o terceras, y por qué estamos en esa posición, quién nos ubica”. 

Foto: BBC

Sin embargo, a pesar del elenco integrado por mujeres y de la búsqueda de empoderamiento, mientras que The Morning Show” fue dirigida por una mujer, Mimi Leder -pero creada por un hombre, Jay Carson-Bombshell” fue dirigida por un hombre, Jay Roach. Esta elección intercepta directamente en el punto de vista de la historia y de la narración. ¿De qué manera? 

“Que la historia la dirija un hombre habla muchísimo de quiénes deciden que contemos la historia: por más que las protagonistas seamos mujeres, la historia la cuenta un hombre que desconoce lo que sufrimos, que no conoce a lo que estamos sometidas. Me parece peligroso”, indica Noriega.

De esta manera, en la serie se puede observar que la perspectiva para el relato son las mujeres, como les afecta el caso, incluso la decisión de comenzar el primer capítulo con la noticia de la denuncia y la retirada del programa. Sin embargo, a pesar de que la película también está centrada en las mujeres, no cuenta con la misma empatía, por ejemplo, cuando elije mostrar la cara de todas las víctimas, una por una, al momento de relatar el testimonio en voz en off contra Ailes. 

“The Morning Show es 50% de mujeres y personas de color y 50% de hombres. Hay paridad de género en nuestro programa", expresó Leder para The Hollywood Reporter. Además, la serie contó con las protagonistas, Whiterspoon y Anniston, como productoras ejecutivas. 

Es por eso que Noriega agrega: “Que lo cuente una mujer no es lo mismo, ellos no sufren las mismas desigualdades. El miedo es algo absolutamente subjetivo, porque nosotras vivimos y crecemos y tratamos de pararnos a pesar y a partir de eso”.

Dos estrenos, la misma desigualdad: la cultura de silencio y el sexismo

"Bombshell"

“Una vueltita. Dejame ver las piernas. Este es un medio visual”; “debes usar un vestido más corto”, “eres sexy pero muy complicada”, son algunas de las frases dirigidas hacia las mujeres. Los casos de abuso, acoso y violencia que expone tanto la serie como la película están acompañados de toda una cultura que reproduce el sexismo.

La idea de otorgarle valor a la mujer por su cuerpo, por el físico, responde a un estereotipo que busca mostrar a la mujer como objeto de exhibición, y que continúa vigente en la realidad en muchos medios de comunicación. “Eso es muy lamentable, tiene que ver con una construcción de una mujer hegemónica, que pueda ponerse una pollera. Es algo de lo que somos muy conscientes y que discutimos: ¿por qué las conductoras van a tener una pollera corta, mostrar escote?”, expresa.

Luego, agrega: “Sabemos cómo los productores les exigen un make up, que respondamos a ese sistema, y no buscan otros cuerpos. Es un estereotipo de la mujer totalmente construida e imaginada por un hombre, y no queremos responder a eso”, asegura. 

"Los medios construyen un estereotipo de la mujer construida e imaginada por un hombre", cuenta Noriega.

Sin embargo, ¿Cuántas personas conocen lo que pasa detrás de las cámaras? ¿por qué naturalizar muchas de las actitudes de los hombres en puestos jerárquicos? “Yo lo vi, vi cómo trataba a las personas y a las mujeres. Pensó que era intocable”, contaba uno de los ex compañeros de Mitch Kessler en la serie, el personaje interpretado por Steve Carell. Este proceso es lo que se conoce como la cultura del silencio, y se ve reflejado en ambas producciones. 

“Es aterrador y alarmante, está muy instalado. Pretenden minimizar lo que nos pasa, lo que sufrimos. En definitiva, tenés que agradecer ser parte. Pero las mujeres no vamos a ocupar esos lugares así, sino vamos a ganar nuestro espacio, nuevas posibilidades”.

El ascensor en “Bombshell” representaba más que subir al segundo piso: era encontrarse con Ailes. Todos sabían lo que eso significaba, pero nadie podía decir nada. Incluso las protagonistas, en la escena en la que se encuentran las tres a la vez, donde se miran con ganas de gritar todo, pero sin poder decir ninguna palabra. 

“Sabemos que las que se animan a hablar sufren re victimizaciones, les cuesta volver a recuperar su puesto de trabajo. La cultura de silencio es muy difícil, porque somos parte de los medios de comunicación. Muchas veces lo hablamos en el chat grupal, todas necesitamos laburar, pagar nuestras cosas, el miedo entra por muchos lugares. Muchas veces la situación económica nos empuja a callarnos, a silenciarnos, a proteger la fuente de trabajo”, asegura la periodista.

¿Qué pasa en Argentina?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida por Periodistas Argentinas (@periodistasargentinas_) el

En 2019, la encuesta de Periodistas Argentinas reveló que el 85% de las mujeres había sido víctima de maltrato laboral, ya sea acusaciones, insultos, amenazas, juicios descalificativos, críticas degradantes, órdenes agresivas o gritos de superiores y jefes. Por su parte, el 80% denunció haber sufrido abuso de poder, el 57% acoso sexual y cinco denuncias por abuso sexual.

Con más de 160 comunicadoras, conductoras, redactoras, voceras, panelistas, editoras, la organización nació para acabar con la desigualdad y la falta de mujeres en los medios de comunicación. “La agrupación ayudó a darnos cuenta de la desigualdad que vivimos en los medios, de qué manera nos afecta el patriarcado”, cuenta. 

Desde la organización, según contó, buscan impulsar una ley de paridad de género, motivadas por la aprobación de la Ley de Cupo Femenino, con el fin de establecer un “nuevo horizonte”: “Nos parece muy importante que los derechos sean correspondidos”, adelantó y continuó: “Desde los medios autogestivos hasta los más mainstream, estamos unidas para poder contactar y explicar lo que necesitamos que los medios y la sociedad sepa acerca de cómo sufrimos. Luchamos por no estar tan precarizadas, no sufrir contratos espantosos, no ser víctimas de situaciones que no queremos”. 

Es que fue el feminismo el que cambió la historia: la poderosa consigna de “No nos callamos más” se adentró en cada hogar, en cada escuela y en las redes sociales, donde cientos de personas se animaron a contar lo que habían sufrido. En ese sentido, en los últimos años, salieron a la luz denuncias contra diferentes figuras del periodismo, tales como Roberto Pettinato, Ari Paluch y más.  

“¿Quiénes comandan los medios de comunicación? los hombres. Hay una gran subestimación del poder que tenemos, los hombres no están dispuestos a compartir lo que ellos tienen y con lo que sienten que han sido privilegiados desde la cuna. Sienten que cada vez más tienen que compartir, pero aún se niegan porque realmente tienen miedo”, opina.

Justamente, en diciembre del año pasado la consultora Poliarquía realizó una encuesta para saber quiénes son los diez periodistas más respetados de la Argentina. La lista la encabeza Marcelo Longobardi, y está compuesta por una sola mujer, María O'Donnell, que ocupa el último puesto. Por esa razón, es fundamental la designación de mujeres al frente de los medios estatales: en Nacional Rock, Nacional Clásica, Canal Encuentro y Pakapaka. 

“Celebro muchísimo que en los medios de comunicación estatales hayan decidido que mujeres presidan esos medios, realmente creo que eso es un antes y un después, más allá del gobierno que sea, es algo que nunca nos hubiéramos imaginado, como una cierta palmada en la espalda”, confiesa.

A fin de cuentas, ambos estrenos colaboran a la causa, a la lucha contra el machismo en la industria de los medios. Como expresa Nicole Kidman en la película: “Alguien tiene que hablar. Alguien tiene que enfadarse”.

En esta nota:

Comentarios