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Espectáculos SUBROGACIÓN DE VIENTRE

Cuestionan a "Pequeña Victoria": la verdad detrás de la subrogación de vientre

"Pequeña Victoria", la novela de Telefe, presentó un tema poco tratado en la sociedad: la subrogación de útero. ¿De qué se trata? ¿Cómo se debe llevar a cabo? Hablamos con especialistas que nos resolvieron varias dudas.

Cuestionan a "Pequeña Victoria": la verdad detrás de la subrogación de vientre

Cuestionan a "Pequeña Victoria": la verdad detrás de la subrogación de vientre

Por: Katia Appelhans

Se estrenó "Pequeña Victoria" en Telefe y se generó el debate sobre la subrogación uterina a raíz de la trama que presenta la novela: Jazmín (Julieta Díaz), es una mujer independiente que al pasar la barrera de los 40 decide subrogar un vientre para poder ser madre, sin perder de vista su carrera profesional. Es por eso que ella firma un acuerdo privado y clandestino con Bárbara (Natalie Pérez), la madre gestante que presta su cuerpo para escapar de una desesperada situación económica y personal.

 

Dicho debate se fundó por algunas concepciones erróneas, entonces… ¿de qué hablamos cuando hablamos de subrogación de útero? Se trata una práctica que le permite conceder el deseo de tener un hijo a las parejas igualitarias masculinas, a hombres solos, a muchas mujeres que nunca tuvieron o perdieron en algún momento la capacidad gestacional por haber sufrido intervenciones quirúrgicas, tratamientos de quimioterapia, algún síndrome genético, y otras tantas que por diferentes motivos personales.

En síntesis, la subrogación refiere a la sustitución de un órgano, el útero, donde una mujer que decide ofrecer su vientre para ayudar a una familia o persona, explica la psicóloga especialista en fertilidad, Patricia Martinez. De todos modos, para llegar a tal fin se deben seguir una serie de pasos que avalan esta práctica.

¿Cómo es el paso a paso?

  1. La persona o la pareja interesada en subrogar un vientre se acerca a la institución y tienen un primer contacto con la médica coordinadora del programa que les explica las cuestiones operativas del tratamiento.
  2. Evaluación psicológica de la pareja o persona interesada y la portadora.
  3. Una vez que se tiene el apto psicológico se hace la evaluación médica para comprobar que la portadora es apta. Luego se comienza con el tratamiento que dependerá de cada caso: si tienen embriones congelados, si son con gametas propias, etc.
  4. Una vez que todos los intervinientes están de acuerdo, tienen el encuentro con la abogada, donde se van a establecer los términos legales.
  5. Se realiza el tratamiento de fertilización en sí de acuerdo a las necesidades de cada caso.
  6. Si el tratamiento es exitoso, se hace la presentación judicial con la historia clínica, informe psicológico, informe médico. La gestante firma las partidas medicas de nacimiento declarando quienes son los padres, y se presenta al registro civil sino una ficha que los padres llenan en el mismo registro. Una semana después reciben la partida de nacimiento y el DNI en su respectivo domicilio.

Lo importante es trabajar seriamente y estar bien asesorados y acompañados desde lo médico, psicológico y jurídico, porque es en la interdisciplinariedad donde manifiesta la variable diferencial para llevar estos casos a buen puerto, sostiene Fabiana Quaini, especialista en derecho internacional de Familia.

Previamente, ambas partes tienen una entrevista con la psicóloga. Con la portadora se hacen por lo menos seis encuentros, a partir del cual se evalúa si tiene los recursos y las posibilidades para realizar este tratamiento. Se profundiza en la personalidad de la portadora, que no haya trastorno psicológico en curso -sobre todo de la personalidad-, que tenga características afines, apertura a las nuevas experiencias, flexibilidad frente al cambio. Que sea una persona responsable y que haya tenido una experiencia materna satisfactoria, porque es requisito que haya sido madre en su pasado.

En la esfera de los padres, la intervención psicológica está orientada a preparar y acompañar al o los padres en la construcción del vínculo con la portadora ahora, y en el futuro, y la transmisión de la historia al niño. Ya sea subrogancia con o sin donación de gametas, la historia de la gestación y la prehistoria genética es una verdad que el niño tiene derecho a conocer por que a partir de estas coordenadas se construirá la identidad del sujeto.

La subrogación es posible y es real, pero convoca no sólo al saber profesional y a la ética de médicos, psicólogos, abogados, sino también a la ética humana de aquellos que deciden arribar a la paternidad, respetando el derecho a la verdad y a la identidad del niño por nacer, concluye la coordinadora del programa de Útero portador de Halitus Instituto, Florencia Inciarte.

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