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Los esports tienen nuevo contendiente: el ejército de los Estados Unidos

El nuevo intento de las fuerzas armadas norteamericanas de subir las estadísticas de reclutamiento consiste de formar equipos profesionales de deportes virtuales

El Sargento Primero Christopher Jones streamea el primer torneo de esports de la armada(USAA)

El Sargento Primero Christopher Jones streamea el primer torneo de esports de la armada | USAA

Por: Ignacio Esains

Los números del Pentágono no cierran. Por primera vez desde 1999 el ejército de los Estados Unidos no alcanzará la meta de reclutamiento puesta a principios de año. Por lo tanto, han decidido implementar una estrategia arriesgada: formar equipos profesionales de esports para atraer jóvenes, específicamente a la rama de operaciones militares terrestres con la que tantas veces hemos jugado en títulos como Call of Duty o Battlefield.

Stars & Stripes, el periódico oficial de las Fuerzas Armadas, reveló la iniciativa, fomentada por el equipo de Marketing & Engagement del ejército. El plan está en sus estadíos iniciales y por ahora están haciendo una convocatoria interna para reclutar a los mejores jugadores de esports en sus filas. Su misión: viajar a distintos eventos de Estados Unidos y el mundo representando a su fuerza.

“Es donde están las generaciones más jóvenes - es lo natural”. Travis Williams, fundador de la Military Gaming League.

El gran problema con el que se han enfrentado los reclutadores del ejército es que los jóvenes de 17 a 24 años (edad ideal para enlistarse) son reacios a los métodos clásicos, que incluyen llamadas telefónicas y stands en centros comerciales. La iniciativa también busca acercar a los soldados al público general, hacerlos más accesibles y mostrar a los gamers que cualquiera puede unirse al ejército. Incluso vos (si sos ciudadano norteamericano sin prontuario, claro).

Kelli Bland, vocera del comando de reclutamiento de las Fuerzas Armadas, enfatiza que los esports no serán usados como herramienta de entrenamiento, y que su rol será similar al del equipo de paracaidistas de competencia de los “Golden Knights”: ofrecer un show vistoso con el objetivo de “enfrentar la creciente desconexión entre el ejército y la sociedad”.

No es el primer intento de las Fuerzas Armadas de involucrarse con los esports -en julio la fuerza aérea se convirtió en uno de los sponsors de Cloud9, una de las organizaciones más exitosas del gaming profesional. Cloud9 tiene equipos de League of Legends, Fortnite y Overwatch, pero no es casualidad que el juego que la fuerza aérea quiso patrocinar fue la fantasía militarista Counter-Strike.

La incómoda relación entre los juegos bélicos y las Fuerzas Armadas empezó en los ‘90, con una modificación del clásico Doom (1993) llamada “Marine Doom” que se convirtió en el primer videojuego oficialmente usado como herramienta de entrenamiento. En 2002 el ejército lanzó el juego America’s Army, disponible de forma gratuita en todo el mundo, que busca demostrar cómo funciona un escuadrón del ejército. 16 años después, el juego todavía se sigue actualizando - lo que demuestra su preocupante efectividad como propaganda.

Las Fuerzas Armadas han colaborado con series como Battlefield y Call of Duty. Quizás el caso más notorio sea el de Call of Duty: Black Ops 2, para el que Activision reclutó como consultor a Oliver North, un ex teniente coronel condenado en los ‘80 por vender armas ilegalmente al ejército contrarrevolucionario de Nicaragua. Y esa calle es doble mano. Dave Anthony, director de ese mismo juego, terminó trabajando para “think-tanks” como Atlantic Council, dedicados a la política internacional.

Es fácil pensar que los videojuegos son simples fantasías de poder, pero cuando el marketing de las Fuerzas Armadas más poderosas del mundo busca hacer atractiva a su marca, una fantasía puede ser una excelente herramienta de reclutamiento.

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