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Género

Su hermana fue víctima de femicidio y ahora lucha por adoptar a sus cuatro sobrinos


Carolina Caro encontró a su hermana Vanesa de 38 años prendida fuego por su ex pareja Leonardo Víctor Zeniquel, de 34 años. Cuatro niños quedaron sin madre y es una realidad que afecta a muchos menores que terminan también siendo víctimas de atroces femicidios. Esta semana se cumplieron dos años de aquel 2 de marzo y su hermana sigue pidiendo la adopción de los cuatro chicos.

Carolina se ilusiona con adoptar a sus cuatro sobrinos de 12, 9, 8 y 6 años y que lleven el apellido de su hermana: “Estoy esperando que me salgan los papeles. Lamentablemente estos trámites demoran”.

Carolina se ilusiona con adoptar a sus cuatro sobrinos de 12, 9, 8 y 6 años y que lleven el apellido de su hermana: “Estoy esperando que me salgan los papeles. Lamentablemente estos trámites demoran”.

En una entrevista brindada a Infobae, Carolina Caro, hermana de Vanesa asesinada por su ex pareja, dio su testimonio de cómo sigue la vida de la familia después de sufrir un doloroso femicidio.

El 2 de marzo de 2019, Carolina Caro, de 34 años, volvía del supermercado cuando vio que sus sobrinos -G. (12), M. (9), L. (8) y M. (6)- corrían hacia ella. Al principio -dice- creyó que habían ido a visitarla, como hacían habitualmente. Pero a medida que los chicos se iban acercando, Carolina notó que en sus rostros había lágrimas. “¡‘Tía andá a ayudar a mi mamá, que papá la prendió fuego’!, gritaban. ‘¡Andá tía, ayúdala!’, me decían. Yo tiré todo lo que tenía en la mano y salí corriendo”, recordó Carolina.

Al llegar a la casa de su hermana, que quedaba a pocas cuadras de la suya, Carolina encontró a Vanesa Evangelina Caro, de 38 años, quemándose viva. A su lado, contemplando la escena, estaba el padre de sus cuatro hijos, de quien Vanesa se había separado hacía casi un año, Leonardo Víctor Zeniquel, de 34 años.

“Cuando me vio entrar ni se movió. Me decía: ‘Caro no pasa nada, quedate tranquila. Vane está bien, no tiene nada’”, cuenta. Del episodio fueron testigos sus sobrinos, que lograron salir del domicilio y corrieron en busca de auxilio.

Tras el intento de femicidio, Vanesa terminó con el 70% de su cuerpo quemado. Estuvo internada dos meses, le hicieron varios injertos de piel y, en mayo, fue trasladada a la casa de su mamá con la idea de continuar con un tratamiento ambulatorio, que no llegó a completar. Falleció el sábado 14 de septiembre de 2019, luego de sufrir dificultades con la traqueotomía que le habían realizado por la gravedad de su cuadro.
 

En lo que va de 2021, en base a las estadísticas de la ONG La Casa del Encuentro, se cometieron un total de 50 femicidios en Argentina. Como consecuencia de ello, entre el 1 de enero y el 28 de febrero de este año, 62 niños y adolescentes quedaron sin madre.

¿Qué pasa con las familias de las víctimas después del femicidio? ¿Cómo se sobreponen a semejante dolor? Con la idea de responder esas y otras preguntas, Carolina recibió a Infobae en su casa de Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora. 

La fiscal a cargo de la causa Claudia Postiglione, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 2 de Lomas de Zamora, que el 2 marzo de 2019 había imputado a Zeniquel por “lesiones graves en contexto de violencia de género”, recaratuló el expediente como “femicidio y el hombre fue trasladado a la Unidad Carcelaria N° 1 de Lisandro Olmos. La familia Caro todavía espera el juicio y una condena ejemplar.


 

“Después de un femicidio queda toda una vida y toda una familia destrozada. Te marca para siempre y más cuando hay chicos de por medio que tenían una mamá y un papá y, de pronto, ven como el padre la mata. Es muy duro”, dice Carolina, que decidió hacerse cargo de sus sobrinos.

“Se lo había prometido a Vane y, además, ella me lo había pedido. En un momento se habló de separarlos y que cada uno se fuera con otro de mis hermanos, pero yo no quería eso. Además, Vane los hubiese querido ver siempre juntos a los cuatro. Hablé con mi novio, en ese momento llevábamos seis años juntos y teníamos otros planes, y él me dijo que me iba a ayudar a criarlos, que lo íbamos a hacer entre los dos. Y bueno, así hasta el día de hoy”.

Carolina se ilusiona con adoptar a sus cuatro sobrinos de 12, 9, 8 y 6 años y que lleven el apellido de su hermana: “Estoy esperando que me salgan los papeles. Lamentablemente estos trámites demoran”.

Desde julio de 2018, en Argentina entró en vigencia la Ley Brisa (N°27452), que otorga una reparación económica a hijos e hijas víctimas de femicidio hasta los 21 años. Gracias a ese dinero, Carolina (que además trabaja de camarera en una clínica de rehabilitación en el barrio porteño de Congreso) puede mantener a sus sobrinos.

“De momento yo tengo la guarda de los chicos. El trámite de adopción lo tiene el Juzgado de Familia Nº 12 de Lomas de Zamora. Estoy esperando que me salgan los papeles hace casi dos años”, dice con cierta resignación.

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