Música SHOW

Charly García se lució en el Gran Rex con "La Torre de Tesla"

Charly García llenó el Teatro Gran Rex en la noche de ayer, deslumbrando, una vez más, a su público querido.

Charly García se lució en el Gran Rex con "La Torre de Tesla"

Charly García se lució en el Gran Rex con "La Torre de Tesla"

Si bien puede que ya nadie espere que Charly García alcance la plenitud creativa de sus décadas más luminosas, sí se espera que se muestre a distancia de sus años tumultuosos y ofrende amables versiones de algunas de aquellas canciones que representan parte de lo mejor de la música popular argentina.

Lo acompañaron Fabián "El Zorrito" Quintiero, en teclados; Rosario Ortega, en coros; y los chilenos Kiuge Hayashida, en guitarra; Carlos González, en bajo y Toño Silva, en batería. 

Inauguró la noche con una versión acústica de "De mí", en guitarra –en contraste al piano del registro original- que se extendió durante una hora y media, con un fugaz intermedio de ocho minutos. 

Esa propuesta cubrió las expectativas del público que, en la anterior presentación de García, en febrero, había reclamado más luego de rigurosos 60 minutos de espectáculo. Ortega, con una voz dulce, apareció -además- como la protectora del músico ante cualquier arrebato en el escenario.

Charly García se lució en el Gran Rex 

Aunque no hizo falta porque, de principio a fin, García lució sereno, comprometido con el concierto y hasta más afinado que de costumbre. Así fue que ese temperamento se irradió al público, que combinó diversas generaciones refrendando la vigencia de sus músicas.

"Parte de la religión, "Demoliendo hoteles", "Cerca de la revolución", "La máquina de ser feliz", fueron algunos hitos del recorrido, que transitó por diferentes épocas del trayecto solista de García, que incluyó la prueba de algún estreno y que concluyó con "Interferencia". Roberto Petinatto ofició de invitado.

El programa se concilia con el esquema que García viene presentando en el último tiempo en los escenarios, que incluye cierta libertad para acentuar diferentes lugares de su repertorio, según el ánimo de cada noche.

Y concluida la experiencia de "La Torre de Tesla", nadie pareció abandonar el Gran Rex con muestras de indiferencia o insatisfacción. 

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