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Música

Don Rouch, el joyero favorito de tu rapero favorito

Joyero por herencia y amante del rap por pasión, Don Rouch supo hacerse un nombre dentro del género urbano más explosivo del país. Conocé su historia en esta nota.

Foto: Gonzalo Lima (@fvckksociety)

Foto: Gonzalo Lima (@fvckksociety)

Por: Dante Conti

“Ey, ey, ey, como siempre joyería Don Roque: puro rap en los pibes”, dice Alejo, mostrando una chapa y un anillo con el logo de El Quinto Escalón, en la final de la pretemporada entre Sony y Dani.

“Si quieren comprar con Dios… 0-800 Don Rouch”, escupe la misma persona, sólo que bajo el nombre de Ysy A, en “Todo de Oro”, una especie de spot publicitario donde se muestran grillz, anillos y cadenas fabricadas por Don Roque.

Entre ambos shout outs hay más de dos años de diferencia y un cambio de paradigma para Alejo Acosta radical: de Alejo a Ysy A y de las batallas al trap en sólo un pestañeo. Lo que sigue ahí es… Don Roque, su joyero de confianza.

“Él es una inspiración muy grande, le tengo un cariño de familia”, dice, desde el taller, Don Rouch sobre Ysy A. “Siempre lo vi muy lleno de energía, con muchas ganas de hacer esto positivamente y para adelante”.

Don Rouch heredó el amor por las joyas desde que su abuelo Roque se bajó del barco y puso su primer pie en Buenos Aires: con su abuela, pasaron de vender frutas y verduras a comprar y vender oro.

“En esa época podías comprar y vender oro, pero no es que eras orfebre y hacías joyas. Estaba en esa mi abuelo: compraba oro y vendía”, explica él. A partir de ahí, Roque le pasó la pelota a su hijo y su hijo se la pasó a su nieto.

Cuando su padre llegaba a casa después de haber comprado joyas, Don Rouch tenía que catalogarlas y verificar si la pieza era oro de verdad o estaba bañada. “A los 8 años ya sabía bastante de gemología y eso”, cuenta. Cuando tuvo que salir a laburar, Don Rouch no lo dudó: el mundo de las joyas fue elegido.

Desde ese momento, se formó un tándem entre ambos que despegó la marca. Mientras el mayor se encargaba de la compra del material, el menor se zambullía en todo lo que tuviera que ver con el diseño.

Si bien siempre fue un gran amante de clásicos del Hip Hop estadounidense y argentino, no fue hasta que le llegó un video de El Quinto Escalón que no se metió de lleno en el ambiente. “Yo tenía una joyería a la calle en Libertad y Corrientes y vi una batalla y me re cebó”, confesó, habiéndole atraído el nivel combinado con la autogestión propia de la plaza.

En todas las finales de El Quinto, Muphasa y Alejo acostumbraban a dar premios a los finalistas. Entradas para eventos, cupos para competencias, grabaciones en estudios, gorras, remeras, tatuajes. Faltaba algo… bling bling. Al por entonces Don Roque se le iluminaron los ojos y no tardó en contactarse con la organización de la competencia.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

MODO DEMOLEDOR x @0800donrouch ❄ . @1761___

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El resto, es historia. Pero Don Rouch lo resume mejor aún: “Vino Alejo a la joyería y… cambió todo”. Y nunca fue sentimiento de patrocinio, fueron los valores en común que hicieron que lo comercial trascienda: Don Rouch los quiso apoyar por lo que eran como personas y por lo que estaban haciendo a nivel cultural.

La relación entre las joyas y el rap va desde sus inicios. Y no es casual. Don Roque, que pasó a ser 0-800 Don Rouch por un freestyle de Duki en La Mansión, sabe que hay una reivindicación cultural de los afroamericanos. “El rap, obviamente, lo inventaron los negros de Estados Unidos y los abuelos de los raperos que están re mil pegados fueron esclavos”, explica él. “Es como: ‘Yo en un momento era un esclavo, me pude liberar de eso y ahora puedo tener el oro que tenían otros y las joyas que tenían los torturadores que abusaban de nosotros’. Es un paso de superación y, a la misma vez, una forma de valorizar su propia fortuna”.

Sobre este orgullo histórico y familiar, Don Rouch sabe que tanto su abuelo como su padre estarían contentos de ver su negocio tan alto. “Le dio mucho orgullo y mucha felicidad saber que el nombre de mi abuelo y nuestro linaje estaba representando a la Argentina de una manera tan grande”, confiesa.

Y todavía hay más, lo logrado no es suficiente y Rouch apuesta a seguir rankeando alto entre los diseñadores de joyas del género urbano a nivel mundial. Pero no todo queda ahí, la marca de Don Rouch y su nombre son una responsabilidad para él, porque retomó ese antiguo hábito de tener un joyero de confianza.

A pesar de ello, Don Rouch no se encorseta en e mundo musical, sino que vuelve a sus raíces. En la primera jornada de la Freestyle Máster Series de Argentina, Klan lució unos grillz dorados en los dientes inferiores. De vuelta, todo tiene que ver con la superación y la reivindicación propia. “Él está representando todo esto. Es un orgullo ver a un artista como Klan con los grillz de oro, que antes lo jodían con los dientes”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Siempre que me nombra un artista es una felicidad inmensa, porque nunca fue pactado. Nunca arreglé para que me mencionen, así que imaginate con la felicidad con la que recibo algo así. Además, gracias a todo eso, miles de personas se interesaron en la joyería y empezaron a generar toda esta locura tan linda. Yo estoy enfermo por la joyería. Es lo que más amo y lo que más siento: es una alegría muy difícil de expresar”, termina.

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