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El pianista Joäo Carlos Martins pudo volver a tocar gracias a unos guantes biónicos

Antes de los guantes, desarrollados especialmente para él, el aclamado músico solo podía tocar despacio con los pulgares y, en ocasiones, los índices. 

El pianista Joäo Carlos Martins pudo volver a tocar gracias a estos guantes

El pianista Joäo Carlos Martins pudo volver a tocar gracias a estos guantes

João Carlos Martins, el director y pianista clásico brasileño -considerado como uno de los grandes intérpretes de Johann Sebastian Bach- se había retirado el pasado marzo tras 24 cirugías que intentaban frenar el dolor provocado por una enfermedad degenerativa y una serie de accidentes. 

Sus limitaciones le forzaron a trabajar principalmente como director desde principios de la década del 2000. Hasta que un par de guantes biónicos llegaron a su vida y le cambiaron el rumbo. El músico de 80 años pudo volver a tocar con las dos manos por primera vez en más de veinte años.

Antes de los guantes, desarrollados especialmente para él, el pianista solo podía tocar despacio con los pulgares y, en ocasiones, los índices.

"Después de perder mis herramientas, mis manos, no poder tocar el piano y era como si hubiera un cadáver dentro de mi pecho'', dijo Martins a The Associated Press.

El pianista Joäo Carlos Martins pudo volver a tocar gracias a estos guantes

El diseñador Ubiratã Bizarro Costa -que creía que el retiro del pianista había llegado demasiado pronto- creó unos guantes biónicos, cubiertos de neoprene y con una estructura de fibra de carbono, que elevan los dedos de Martin después de que presione las teclas.

"Hice los primeros modelos basándome en imágenes de sus manos, pero esos estaban lejos del ideal'', dijo Costa. "Me acerqué al maestro al final de un concierto en mi ciudad de Sumaré, en la región de Sao Paulo. Pronto se dio cuenta de que no funcionarían, pero después me invitó a su casa para desarrollar el proyecto''.

Costa y Martins pasaron los meses siguientes probando distintos prototipos. El ajuste perfecto llegó en diciembre, y construirlo costó solo unos 500 reales brasileños (125 dólares). Ahora Martins nunca se quita los guantes, ni siquiera para dormir.

Los problemas de salud de Martins se remontan a 1965. Entre otras complicaciones, se dañó un nervio del brazo sufrido durante un partido de fútbol en Nueva York, y recibió un golpe en la cabeza que le propinó un ladrón con una tubería de metal cuando estaba de gira en Bulgaria. Todos a su alrededor esperaban que la última operación en su mano izquierda marcara el final de sus días al piano pero la vida le dio una segunda oportunidad. 

"Puede que no recupere la velocidad del pasado. No sé qué resultados conseguiré. Estoy empezando de nuevo como si fuera un niño de ocho años aprendiendo'', concluyó el protagonista. 

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