Desde Moscú denunciaron que Estados Unidos llevó adelante una intercepción ilegal contra un buque petrolero que navegaba bajo bandera rusa en aguas internacionales y advirtieron que el procedimiento violó normas del derecho marítimo internacional. Ocurrió en medio de un operativo estadounidense que culminó con la incautación de dos embarcaciones señaladas por Washington por presuntamente intentar eludir el bloqueo naval a Venezuela, lo que volvió a generar tensiones diplomáticas.
El Ministerio de Transporte ruso cuestionó el accionar de la Guardia Costera estadounidense y sostuvieron que la intercepción se realizó fuera de toda jurisdicción nacional reconocida, en mar abierto. En un comunicado oficial, detallaron: “Hoy, sobre las 15.00 hora de Moscú, en mar abierto y fuera de los límites de las aguas territoriales de país alguno, el buque fue interceptado por la Guardia Costera de EE.UU. y se perdió la comunicación con el navío”, al tiempo que afirmaron que la embarcación contaba con documentación válida al momento del abordaje.
Las autoridades rusas precisaron además que el petrolero, anteriormente denominado "Bella 1" y rebautizado "Marinera", había recibido el 24 de diciembre un “permiso temporal para navegar bajo bandera rusa”, otorgado conforme a la legislación nacional y a las normas internacionales vigentes. En ese marco, Moscú rechazó la legalidad del procedimiento y sostuvo que Washington incumplió “la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982”.
En su pronunciamiento, el Gobierno ruso remarcó que “en mar abierto se aplica el régimen de libertad de navegación y ningún Estado tiene derecho a aplicar la fuerza contra buques registrados adecuadamente en jurisdicciones de terceros estados”, y cuestionó lo que definió como un uso desproporcionado de recursos militares contra una “embarcación civil”. A su vez, reclamó explicaciones por el operativo y pidió que se respete el principio de libre circulación en aguas internacionales.
Por su parte, autoridades estadounidenses sostienen que el buque formaría parte de una flota clandestina dedicada al transporte de crudo para Venezuela, Rusia e Irán, en violación a las sanciones impuestas por Washington. Frente a esa acusación, desde Moscú advirtieron que esperan que Occidente respete la libertad de navegación y consideraron el episodio como una escalada injustificada en alta mar.