El virus Nipah (NiV) es un virus zoonótico, lo que significa que se transmite desde animales a seres humanos, y en casos menos frecuentes también puede pasar de persona a persona mediante contacto estrecho con alguien infectado.
Este virus circula de forma natural en murciélagos frugívoros del género Pteropus, que son su reservorio principal. Los humanos pueden infectarse por contacto directo con animales portadores, principalmente murciélagos o cerdos, o por consumir alimentos contaminados con saliva o excreciones de esos animales, como frutas o productos derivados.
Aunque también puede transmitirse entre personas, esta forma de contagio suele darse en contextos de contacto cercano, como en el cuidado de personas ya enfermas, y no se propaga de manera tan eficiente como otros virus respiratorios comunes. La transmisión por vía humana es posible pero menos habitual, y requiere un contacto prolongado o directo con fluidos corporales de la persona infectada.
El Nipah virus no se propaga por el aire de manera fácil ni tan rápidamente como otros virus respiratorios como la gripe o el SARS-CoV-2, y no hay vacunas ni tratamientos específicos aprobados, por lo que la prevención se basa en evitar el contacto con animales infectados, no consumir alimentos contaminados y aplicar medidas de higiene y control de infecciones en entornos de salud.
En las últimas semanas se han reportado casos confirmados en el estado indio de Bengala Occidental, lo que ha llevado a autoridades locales y organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) a intensificar la vigilancia, el rastreo de contactos y el fortalecimiento de protocolos de prevención, aunque hasta ahora el riesgo de propagación más allá de la región afectada se considera bajo a nivel global.