Un enfermero de 44 años fue encontrado muerto en su departamento del barrio porteño de Palermo y la Justicia investiga las circunstancias del fallecimiento, en un caso que vuelve a poner el foco sobre el uso indebido de anestésicos hospitalarios. El hallazgo se produjo luego de que familiares alertaran a la Policía por la falta de contacto durante varios días.
El cuerpo fue hallado dentro de la vivienda, sin signos de violencia, lo que llevó a que la causa se encuadre como “averiguación de causales de muerte”. Personal médico confirmó el fallecimiento en el lugar, mientras que peritos comenzaron a analizar los elementos encontrados en el departamento.
En la cocina del inmueble, los investigadores secuestraron una gran cantidad de ampollas y medicamentos, entre ellos propofol y fentanilo, dos potentes anestésicos de uso exclusivo en hospitales. También había jeringas y otros insumos médicos, lo que refuerza la hipótesis de un consumo por vía intravenosa.
Según los primeros resultados, la autopsia indicó que el fallecimiento estaría vinculado a un cuadro compatible con el consumo de estas sustancias, que pueden provocar depresión respiratoria y muerte incluso en pequeñas dosis si no hay control médico.
El caso se conecta con otra investigación reciente que sacudió al ámbito sanitario: la muerte de un anestesista en circunstancias similares, también en Palermo, que derivó en el descubrimiento de una posible red de robo y uso recreativo de fármacos hospitalarios.
En ese expediente, la Justicia detectó la existencia de encuentros privados conocidos como “Propofest”, donde profesionales de la salud utilizaban anestésicos como propofol y fentanilo fuera del ámbito clínico. Ambas sustancias no se comercializan de forma libre y su uso indebido implica riesgos extremos para la salud.
La investigación actual quedó a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, que busca determinar si el enfermero actuó solo o si tenía algún vínculo con esa red. Mientras tanto, los elementos secuestrados serán peritados para reconstruir las últimas horas de la víctima y establecer con precisión qué ocurrió.