Cindy Cats: crecer, consolidarse y volver al origen
Tras un recorrido que los llevó a escenarios cada vez más grandes, el colectivo musical regresa a la disco Amerika con su formato 360° para recuperar el espíritu original de sus jams y reforzar el vínculo con el público en un momento clave de su carrera.
Nota escrita por Antonio Chávez.
Cindy Cats Jam vuelve a la disco Amerika en un momento donde ya no necesita demostrarse nada. Después de un recorrido de crecimiento sostenido, escenarios cada vez más grandes y una identidad consolidada dentro de la escena local, el colectivo musical elige dar un paso que no responde a la lógica habitual: volver a achicarse para reencontrarse con su esencia. El 28 y 29 de abril, la banda regresa al club que los vio nacer con su formato más crudo, cercano y espontáneo, ese que construyó desde el primer día su vínculo con el público.
Definir qué es Cindy Cats no es sencillo, ni siquiera para ellos. “Es una reunión de amigos”, dicen casi al pasar. “Un encuentro musical donde prima la música”. Entre esas dos ideas se mueve todo el proyecto: una experiencia donde lo importante no es solo lo que suena, sino lo que sucede en el momento. Ese carácter abierto también explica uno de sus rasgos más distintivos: el formato 360°, una puesta que elimina la lógica frontal del escenario y propone una relación distinta con el público. “Nos podemos ver todos, nadie está dándole la espalda a nadie, la gente está cerca”, explican, marcando una decisión que va más allá de lo visual y que termina definiendo la experiencia.
En lo musical, la propuesta tampoco busca encasillarse. Con una base argentina, Cindy Cats se construye desde la mezcla, el cruce y la apertura. “No hacemos un estilo especial, intentamos abarcar todos”, aseguran, en línea con una forma de trabajar que evita el purismo y apuesta por el respeto a cada género sin perder libertad: “Tratamos los estilos con respeto, pero sin ponernos muy puristas”. Esa flexibilidad es la que permite que cada show sea distinto, que cada invitado abra un juego nuevo y que la música funcione como un terreno común más que como un límite.
Este presente encuentra a la banda en una etapa especialmente sólida, también por el recorrido previo de sus integrantes. Antes de consolidarse como proyecto, todos pasaron por la experiencia de tocar para otros artistas, algo que hoy se vuelve central en la dinámica del grupo. “Tocar con otros artistas nos enseñó cómo trabajar y compartir, y eso lo llevamos a nuestro proyecto”, cuentan. Esa formación se traduce en una lógica interna donde lo colectivo prima sobre lo individual, con decisiones que se construyen en conjunto y una confianza que se percibe en el vivo.
Al mismo tiempo, hay una lectura más amplia sobre el momento que atraviesa la música. Para ellos, el rol del músico está cambiando, con una mayor visibilidad para quienes históricamente quedaban en segundo plano. En ese contexto, Cindy Cats aparece como parte de una escena donde lo importante vuelve a ser lo que sucede en tiempo real. “Hay algo más real, más cercano”, señalan, en contraste con una época donde muchas veces lo digital y lo construido ganan terreno.
Esa búsqueda de lo real también se refleja en cómo entienden el error y la improvisación. Lejos de evitarlos, los incorporan como parte del lenguaje. “Cuando algo no sale como esperábamos, genera algo nuevo”, comentan. En ese margen de lo imprevisible es donde aparecen muchos de los momentos que definen sus shows: reacciones del público que desbordan cualquier cálculo, climas que se transforman en segundos y una energía que no se puede repetir. “La gente se prendió fuego, pero a otro nivel”, recuerdan sobre algunas de sus presentaciones más intensas, confirmando que lo que ocurre en una jam de Cindy Cats no responde a una fórmula.
Con todo ese recorrido a cuestas, el presente los encuentra en un punto de madurez donde el desafío ya no es crecer por crecer, sino sostener lo que los hizo distintos desde el inicio. Por eso, el regreso a Amerika no funciona como un gesto nostálgico, sino como una decisión consciente. “Nos volvemos a achicar porque necesitamos ese abrazo”, dicen, sintetizando una etapa en la que el contacto directo vuelve a ocupar el centro. Aunque se definan como “una banda de amigos”, también reconocen que forman parte de algo más amplio: “Hay gente que se junta a hacer cosas porque ama lo que hace”, una escena que se construye desde el encuentro más que desde la estructura.
Así, después de los grandes escenarios, las colaboraciones y el crecimiento sostenido, Cindy Cats vuelve a donde todo empezó para reafirmar su identidad. Dos shows en Amerika que no buscan repetir lo ya logrado, sino recuperar aquello que hizo que todo suceda en primer lugar. Porque si algo tienen claro es que, más allá del recorrido, la propuesta sigue siendo la misma: “Vas a escuchar la música ahí, tocada por los músicos. Sin tanta cháchara”. Y en ese gesto simple, casi radical, está la clave de todo lo que viene.
Cindy Cats Jam se presentará el 28 y 29 de abril en la disco Amerika, en dos shows que marcan este regreso a la esencia, dos fechas donde el foco vuelve a estar en lo mismo que desde el principio: el encuentro, la cercanía y la música sucediendo en tiempo real. “Hay algo más real, más cercano”, explican, en línea con una propuesta donde lo imprevisible también es parte del atractivo. Más allá del crecimiento, hay algo que no cambia: lo que pasa, pasa ahí. Y pasa una sola vez.