La crisis del transporte público se profundiza en distintas provincias argentinas y ya impacta tanto en los usuarios como en los trabajadores del sector. En las últimas semanas se multiplicaron los aumentos de boletos, las suspensiones de choferes y los pagos de salarios en cuotas, en un escenario marcado por la reducción de subsidios nacionales y el incremento de los costos operativos.
En varias provincias ya se aprobaron o están en análisis nuevos incrementos tarifarios. Hubo subas recientes en Jujuy, mientras que en Santiago del Estero se avaló un aumento cercano al 22% para el boleto urbano. También avanzan actualizaciones tarifarias en ciudades como Bahía Blanca, Esquel y San Miguel de Tucumán.
El deterioro del sistema no solo afecta a los pasajeros. En Chaco, la empresa ERSA suspendió a decenas de choferes sin goce de sueldo durante mayo, argumentando una fuerte caída en la cantidad de pasajeros transportados y dificultades para cubrir costos básicos de funcionamiento. Desde la Unión Tranviarios Automotor cuestionaron la medida, aunque por el momento no convocaron a un paro.
La situación también golpea a Tucumán, donde trabajadores del transporte cobrarán sus salarios en cuotas debido a la delicada situación financiera de las empresas. Allí, además, se evalúa un nuevo aumento del boleto ante el deterioro económico del sector.
Empresarios del transporte sostienen que el escenario es consecuencia de varios factores combinados: caída de pasajeros, aumento del precio del combustible, encarecimiento de repuestos y menor asistencia estatal. Según datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), en el último año cayó significativamente la cantidad de pasajeros y se redujo la oferta de servicios.
Las frecuencias también comenzaron a resentirse. Varias empresas redujeron unidades en circulación para intentar sostener costos, lo que genera mayores tiempos de espera y sobrecarga en los servicios restantes. El problema se vuelve especialmente crítico en el interior del país, donde el transporte depende en gran medida de subsidios y asistencia estatal.
En este contexto, la crisis del transporte aparece como uno de los sectores más golpeados por el ajuste económico. Mientras provincias y municipios buscan alternativas para sostener el sistema, empresas y trabajadores advierten que, sin una recomposición del financiamiento, la situación podría agravarse aún más en los próximos meses.