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Espectáculos

"Alegres Corderos", la obra de teatro que transforma al público en una asamblea

La propuesta convierte al espectador en vecino de un pueblo ficticio donde el agua está contaminada y la verdad se construye en vivo. 

"Alegres Corderos", la obra de teatro que transforma al público en una asamblea

Hace tiempo que las historias se cuentan de maneras diversas, y en el teatro la cuarta pared se rompió hace rato. Por eso, "Alegres Corderos" propone convertir al espectador en un actor más que será parte fundamental del desenlace de esta historia.

Alegres Corderos (de pasiones tristes) es una experiencia teatral inmersiva y audiovisual escrita y dirigida por Fernando De Candia, en codirección de Tomás Núñez, que ya forma parte de la cartelera de Ítaca Complejo Teatral (Humahuaca 4027, CABA) todos los sábados a las 17:30 hs.

La obra propone un formato que disuelve la frontera entre escena y platea: el público participa de una junta vecinal abierta y comparte el espacio con el elenco mientras se desarrolla el debate. La comunidad se construye en tiempo real, con cada espectador convertido en un vecino más. 

A esa inmersión se suma un dispositivo escénico de fuerte impronta audiovisual: transmisiones, cámaras que registran el espacio público y proyecciones que reordenan o distorsionan los hechos sobre la marcha.

¿De qué trata la obra?

Inspirada en Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen, la obra traslada aquel conflicto a Punta de Agua, un pueblo ficticio del noroeste argentino cuya economía depende de una mina y un complejo termal. Cuando el Dr. Sergio Sanguinetti descubre que el agua está contaminada, su advertencia sanitaria se convierte en amenaza para el poder político, los intereses económicos y los medios que protegen el "progreso" del pueblo.

La ficción dialoga de manera directa con la coyuntura argentina actual. Mientras en distintas provincias la sociedad civil se organiza para frenar el avance de la megaminería para proteger sus fuentes de agua, mientras que el poder político lo habilita como motor de "desarrollo". Alegres Corderos retoma esa tensión y lo convierte en el corazón dramático de la obra, planteando preguntas que no permiten respuestas cómodas. 

De esta manera, el título funciona como metáfora política y afectiva, e invita a pensar la contaminación no solo como un problema ecológico, sino como un fenómeno que también compromete la obediencia y la resignación en nuestras decisiones colectivas. 

Entradas por Alternativa Teatral. Los sábados a las 17:30 hs. En el Teatro Ítaca.

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