Seis días después de la avalancha en Nepal, las autoridades locales confirman 903 personas muertas, cifra que puede continuar en ascenso a medida que avanzan las labores de recuperación de cuerpos.
En paralelo, más de 4.700 ciudadanos permanecen desaparecidos, incluidos al menos 590 extranjeros de 39 países, según indicó el Ministerio de Asuntos Exteriores nepalí.
Hasta el domingo, se registraban alrededor de 3.000 desaparecidos. Este aumento se debe a un progresivo restablecimiento de las comunicaciones en los distritos más aislados, que ha permitido consolidar los registros de las diferentes administraciones.
Solo en el distrito de Nuwakot, el Centro Operativo de Emergencias (DEOC) pasó de reportar 115 desaparecidos a 1.558, mientras que en Rasuwa la cifra ascendió de 562 a 865 personas.
Entre las personas sin localizar hay 933 trabajadores atrapados o no localizados en túneles de centrales hidroeléctricas sepultadas bajo el lodo, 83 miembros de las fuerzas de seguridad y 21 funcionarios de diversos organismos públicos.
En tanto, Nepal ha solicitado a Estados Unidos el suministro de cámaras frigoríficas para la conservación de cadáveres; y a China y Singapur, drones de alta capacidad y otros artículos esenciales no alimentarios.
A Katmandú ya han llegado estructuras para la construcción de puentes, generadores eléctricos, equipos solares, materiales de ayuda de emergencia, tiendas de campaña, mantas, sacos de dormir, paquetes de alimentos y medicamentos desde aviones procedentes de la India, China, Japón, Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur, entre otros países.