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Cine y series

"Alicia en el país de las maravillas": del Jardín Botánico a 75 años de la primera película animada de Disney que no fue

Si todavía no cruzaste la madriguera persiguiendo al conejo blanco, esta es tu noche. Celebrada como uno de los grandes atractivos culturales de la Ciudad de Buenos Aires, “Maravillosa Alicia”, lleva al escenario real el mundo disparatado creado por Lewis Carroll. En este homenaje, lo cruzamos con el clásico de 1951, sus claves y datitos curiosos.

"Alicia en el país de las maravillas": del Jardín Botánico a 75 años de la primera película animada de Disney que no fue
"Alicia en el país de las maravillas": del Jardín Botánico a 75 años de la primera película animada de Disney que no fue

—“Si tuviera mi propio mundo, todo sería un disparate. Nada sería lo que es, porque todo sería lo que no es. Y viceversa, lo que es, no sería, y lo que no sería, sería”— dice Alicia a su gatita Diana, convencida de que no se puede prestar atención a un libro sin dibujos. Y entonces sucede el encanto: tras la canción, descubre a un conejo apurado, desesperado porque llega tarde.

Con la protagonista, se nos abrió un mundo de posibilidades central de la Literatura Internacional y que la película expandió en sus imágenes que quedaron para siempre. En ese país, Lewis Carroll creó una de las primeras fábulas de autor (1865, frente a los cuentos de tradición oral que sólo eran recopilados por los autores como los Hermanos Grimm o Charles Perrault) llena de versos y rimas que en su época cuestionó costumbres victorianas con la hora del té, o por qué festejar el cumpleaños una vez al año a comparación de los 364 que podrían celebrarse, y una reina despiadada.

Alicia, es una niña que se queda dormida en su lección, lo que la hace caer en una tierra de locura donde se contrasta su infancia con la vida adulta para la que la prepara su institutriz, y plantea qué es realmente absurdo o lógico.

"Maravillosa Alicia" | Foto: Gentileza de prensa.

Extendiéndonos la fantasía, “Maravillosa Alicia” se instaló en Buenos Aires. Una experiencia inmersiva, nocturna y sustentable que permite que podamos entrar en la obra dentro de un jardín real, en el Jardín Botánico Carlos Thays. Ideada y realizada en su totalidad en Argentina (por la productora Crack junto a La Nación), el circuito se compone de doce instalaciones que combinan arte lumínico, escenografía monumental, sonido envolvente y tecnología interactiva.  

Desde una Alicia de proporciones gigantescas que sobresale de una casa, al recorrido del conejo blanco que se escapa, pasando por la hora del té del Sombrerero Loco y la liebre, el Jardín de la Reina, el Gato de Cheshire que se asoma y desaparece, y la partida de ajedrez; se transforman en estaciones para recorrer de forma activa.

"Maravillosa Alicia" | Foto: Gentileza de prensa.

En cada instancia, la propuesta visual se combin de dinámicas lúdicas para explorar, aprender y vivenciar la historia con todos los guiños y referencias que uno a una va reconociendo, y que a su vez invita a la oportunidad de poder conocer y pasear por un punto emblemático nacional, ubicado en el barrio de Palermo de la Ciudad de Buenos Aires.

"Maravillosa Alicia" | Foto: Gentileza de prensa.

A estas dinámicas se accede a través de una guía narrativa a través de Whatsapp. "ALI" -una conjunción de "AlicIA", en referencia al nombre de la protagonista y de la inteligencia artificial- tiene opciones de recorrido diferentes para niños y niñas, jóvenes y para adultos, y accesibles: es decir, el contenido estará disponible en Lengua de Señas Argentina (LSA), señalética con pictogramas y un diseño libre de luces estroboscópicas o sonidos abruptos, para garantizar una experiencia cómoda y para todos los visitantes.

La iluminación es LED de bajo consumo, lo que garantiza que el espacio natural se conserve y se mantenga libre de contaminación lumínica. Las estructuras son autoportantes: sin excavación, sin fijaciones al suelo; sin plásticos de un solo uso. "Al retirarse, el jardín queda exactamente igual", confirman los realizadores.

"Maravillosa Alicia" | Foto: Gentileza de prensa.

Disney le dio su propia impronta al clásico, y como dijimos, un vuelo de imágenes que nos quedaron grabadas. En los planes de Walt, estaba decidido que fuera su primera película animada, en lugar de “Blancanieves y los siete enanitos” (1937).

Alicia cayendo.

Su idea era combinar un live action de dibujos animados. Un año después del éxito de “Blancanieves”, registró el título de la obra de Carroll (inspirado por la verdadera Alice Liddell), y comenzó a trabajar, empedernido en su versión. Sin embargo, la crisis económica post Segunda Guerra Mundial y frente a que sus primeros clásicos “Pinocho”, “Fantasía” y “Bambi”, no perfilaron en taquilla como esperaba, provocaron que el proyecto aguardara archivado un tiempo más. Tras 1945, Disney insistía y propuso seguir la técnica de animación y acción real que usaron para “Los tres caballeros” (1944); también probó otro intento con Luanna Patten (quien venía de otras películas de Disney, como “Mickey y las habichuelas mágicas” y “Canción del sur”). Con el correr del tiempo, Walt se entregó a la idea de que finalmente sea ilustrada, y puso el País de las Maravillas en manos de la artista Mary Blair.

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Para darle cierto crédito a Disney, algo en su visión sí se hizo realidad: una pequeña Kathryn Beaumont actuó como modelo para dibujar la Alicia animada, a quien le prestó su voz. Incluso convocó a Ed Wynn –estrella del aquel entonces– para ser el Sombrero Loco; como años más tarde (en 2010, cuando llegaría al cine la live action prometida) haría Tim Burton con Johnny Depp. Wyn, más tarde saldría físicamente en otras películas del estudio como aquella que sí cumplió el sueño de Walt: “Mary Poppins” (1964). 

Kathryn Beaumont como Alicia.

La película se ocupó de que múltiples versos del libro se convirtieran en canciones y reunió varios de sus mensajes: Como la preocupación de Alicia al Gato Risón: "Sólo quiero saber qué camino tomar"; "depende dónde quieras ir". O su encuentro con la Oruga donde luego de tanto caminar parece estar cada vez más perdida. "¿Quién eres?", le pregunta éste con aires de grandeza pero ella no puede responder. Metáfora sobre identidad y qué es mayor y qué pequeño, como el hongo del que toma cada costado. Aunque en la versión de Disney se ve más perturbadora –incluso hasta resulta un mansplaining–, la casi mariposa que te espera en el Jardín Botánico se ve enternecedora.

"Maravillosa Alicia" | Foto: Gentileza de prensa.

En otras diferencias, el film incluyó como personaje al picaporte para evitar que Alicia monologueara en su reciente llegada al mundo del revés (ese sería de nuestra María Elena Walsh). Y también le dio mirada propia: ¿Se dieron cuenta que cuando Alicia cae parece deslizarse por un reloj de arena?

Alicia y el picaporte.

Otro dato más: si comparan la versión de doblaje latino –con la que creció nuestra generación– van a notar que la clase de la institutriz al leerle a Alicia, dice: — “Y tras una navegación de más de dos meses por mares desconocidos, en la gloriosa mañana del 12 de octubre, descubrió el Nuevo Mundo, Cristóbal Colón”. ¿No la tenían, o sí?

Para nunca crecer tan en serio

Estrenada oficialmente en 1951, para desgracia de Walt tuvo la misma suerte que sus clásicos antecesores. Y para peor en su perspectiva, posteriormente surgieron los análisis sobre los efectos psicodélicos (Miranda! incluso le dedica una clara referencia en su reversión de “Perfecta”, para el videoclip con María Becerra y FMK) del mundo relacionados con las sustancias y drogas.

Sin embargo, el auge del videoclub en los ‘80, le dieron auge a la película y fue como tener un re-estreno ya que la acompañó el cariño popular. “Alicia en el país de las maravillas” fue la primera película animada de Disney en ser emitida por televisión (1954) e incluso llegó a inspirar a Peter Pan. Si miran con atención van a encontrar más de una conexión: por un lado, ambas son importantes novelas fantásticas británicas, además, Kathryn Beaumont regresó (y también la voz en latino es la misma) para interpretar a Wendy y Bill Thompson, el Conejo Blanco, a Smee. Además, ¿notaste que la canción “Las rosas hay que pintar” es igual a la de los “Niños perdidos”?

"Las rosas hay que pintar" | "Alicia en el país de las maravillas". 1951. 

Las canciones compuestas por Sammy Fain, para Alicia, incluyeron una particular que quedó descartada por su tono lento y melancólico "Beyond the Laughing Sky", pero Disney no se podía sacar la melodía de la cabeza y así nació “The Second Star to the Right” (“La segunda estrella a la derecha”).

"Maravillosa Alicia": la experiencia inmersiva y nocturna en el Jardín Botánico que lleva su universo fantástico | Foto: Gentileza de prensa.

Si de algo podemos estar seguras y seguros, es que la trascendencia de Alicia, y su libro animado, son los cuentos que todavía podemos encontrarnos en algún espacio real, para recordarnos que a medida que el mundo nos pueda resultar más frenético, nos dejen paradojas y una experiencia fantástica: ridículo sería atarnos a las convenciones y no soltarnos a vivir.

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