Ir al contenido
Logo
Musica

Iron Maiden en Huracán: distintas vidas, varias generaciones, la misma Bestia

La Doncella de Hierro celebró cinco décadas con dos noches de heavy metal en Parque Patricios. Dickinson al frente, Harris al galope y tres guitarras que se repartieron la gloria ante un público que sigue transmitiendo la pasión.

Iron Maiden en Huracán: distintas vidas, varias generaciones, la misma Bestia

¿Cuántas vidas distintas entran en una remera de Iron Maiden? En la previa aparecen ocupaciones, edades e historias que difícilmente se encontrarían todas juntas en otro lugar. Pero acá tienen algo de qué hablar antes de preguntarse el nombre. Alcanza con reconocer a Eddie en el pecho del otro. Después vendrán las discusiones sobre discos, los recuerdos del primer recital y esa canción que cada uno necesita escuchar.

Los días 20 y 21 de octubre, el estadio de Huracán volvió a recibir a esa multitud para celebrar los 50 años de la banda. El Run For Your Lives Tour propuso un recorrido por el período comprendido entre el debut de 1980 y "Fear of the Dark", de 1992. Un repertorio capaz de juntar a quienes crecieron con esos discos y a quienes los descubrieron cuando ya eran clásicos.

El arranque fue directo a la primera época: “Murders in the Rue Morgue”, “Wrathchild” y “Killers”. Tres canciones para recordar cuánto filo tenía aquella banda con Paul Di’Anno al micrófono. Después, “Phantom of the Opera” abrió el juego hacia las estructuras largas, los cambios y los pasajes instrumentales. Todo eso ya estaba ahí, en el primer disco. Había ambición desde el principio.

Bruce Dickinson se encargó de darle cuerpo a ese recorrido. Corrió por las plataformas, cambió de vestuario y sostuvo el costado teatral de canciones que piden mucho más que acertar las notas. En Maiden, el cantante también tiene que conducir una historia, administrar la espera y encontrar el momento de soltar el grito. Dickinson conoce ese oficio al detalle.

Y abajo está Steve Harris, empujando. Su bajo tiene esa cualidad de hacerte seguir el movimiento aun cuando estás prestando atención a otra cosa. Con Simon Dawson en la batería, la base sostuvo el despliegue de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers: tres guitarristas con personalidades que se reconocen tanto en la forma de tocar como en la de ocupar el escenario. Gers se mueve, Smith concentra, Murray deja correr las frases. Los solos pasan de unas manos a otras y siempre hay un nuevo detalle para perseguir. Qué lindo problema tener tres violeros así y apenas dos ojos.

Entre los momentos más esperados apareció “Infinite Dreams”, que nunca había sonado en un recital de Maiden en Argentina. Su comienzo contenido permitió escuchar otra dimensión de la banda antes de que la canción creciera y volviera a exigirlo todo. En una gira cargada de favoritos, también hubo espacio para saldar esa cuenta pendiente.

“Powerslave” desplegó su universo egipcio y “Rime of the Ancient Mariner” llevó el espectáculo hacia un relato de niebla, tensión y cambios de intensidad. Maiden sabe trabajar esas distancias: puede resolver una arenga en pocos minutos o pedirle al estadio que se meta en una historia mucho más larga. Las apariciones de Eddie y el fuego sumaron escala a una puesta que cambia con las canciones.

Pero buena parte de lo que fuimos a buscar con Filo estaba del otro lado del escenario. En la diversidad de personas que se acercaron a hablar y en las distintas generaciones que comparten esta música. Para alguien, estas canciones acompañaron décadas; para otro, están empezando a ocupar ese lugar. Los dos pueden encontrarse cantando el mismo estribillo.

El tramo de los bises reunió “Aces High”, “Fear of the Dark” y “Wasted Years”: velocidad, una melodía que el público hace suya y una despedida que invita a mirar el presente. Tres formas de cerrar un recorrido por canciones que ya tienen una historia enorme fuera de sus discos.

Ahí también se entienden los cincuenta años de Maiden. En todo lo que pasó mientras esa música sonaba en la vida de cada uno. Cambiaron los trabajos, llegaron los hijos, aparecieron nuevos compañeros de recital. Y ahora hay alguien descubriendo por primera vez lo que otro vino a buscar una vez más. La Bestia sigue encontrando a quién llamar.

    Lo más leído

    Últimas Noticias