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Silvestre y La Naranja: "Las cosas cambian", nuevo álbum en camino y la amistad que los une

En diálogo con Filo.news, la banda habló sobre su nueva etapa musical, la libertad creativa y los desafíos de reinventarse sin perder su identidad.

Silvestre y La Naranja: "Las cosas cambian", nuevo álbum en camino y la amistad que los une

Silvestre y La Naranja presentó “Las cosas cambian”, el primer adelanto de su próximo álbum de estudio, previsto para 2027. Después de despedir la etapa de Alter Ego (2025) con dos funciones agotadas en Buenos Aires, la banda integrada por Justo Fernández Madero, Francisco Nicholson, Lucas Grasso y Fernando Laprida comienza a explorar una nueva identidad sonora.

El lanzamiento se celebró en un encuentro íntimo en el barrio porteño de La Paternal, donde músicos, fans y prensa compartieron una jornada que se pareció más a una reunión entre amigos que a una presentación formal. En ese contexto, el grupo conversó con Filo.news sobre las decisiones creativas detrás del nuevo material, la transformación de sus objetivos y la importancia de preservar la amistad en medio de las giras y las exigencias de la industria.

Foto: Cortesía prensa

Una nueva etapa para Silvestre y La Naranja

—Para Alter Ego se encerraron durante un mes en la casa de Luco (Lucas Grasso) y armaron un estudio casero. ¿Cómo fue la dinámica de trabajo para este último álbum? ¿Repitieron ese proceso o decidieron explorar otras formas de grabar?

Justo Fernández Madero: La verdad que fue una dinámica un poquito más simple. Siempre partimos de maquetas. Nos gusta pasar las canciones de la guitarra a una primera maqueta que armamos nosotros y después, de esa maqueta bastante rudimentaria, pasamos derecho al estudio.

Tuvimos esta dinámica de grabar una canción por día. Había que acotarse al tiempo que teníamos y eso te da mucho menos tiempo para enroscarte en si una toma estuvo perfecta o no. Hacés dos tomas de cada parte y pasás. Con las voces también: tres tomas medio completas de la canción y después con eso se armaba.

Eso le terminó de dar un color más despojado, más minimalista a la producción del disco. Creo que es el gran diferencial con respecto a Alter Ego u otros discos que hicimos antes. Lo grabamos parte en Ciudad de México y parte en Buenos Aires.

Eso le terminó de dar un color más despojado, más minimalista a la producción del disco. 

Fernando Laprida: También se grabó de una manera más relajada. En Alter Ego hicimos la preproducción en la casa de Luco. En este caso hicimos algo similar en la casa de Juli, el productor, pero después no lo pasamos a un estudio grande. Todo lo que hicimos ahí quedó ahí, entonces tiene ese tinte más relajado.

—¿Incorporaron alguna otra dinámica nueva durante la composición?

Justo: Para las letras de algunas canciones, aunque no para “Las cosas cambian”, hicimos un experimento: juntarnos con dos amigos letristas, Nicolás Landa y Marcelo "Cuino" Scornik.

Era juntarnos una tarde, tomar mates y pelotear las ideas que teníamos con ellos. Abrirle el juego a otras personas fuera de nosotros cuatro para que también nos brindaran otro vocabulario, otras ideas sobre qué hablar.

—¿Sienten que trabajar con otras personas también le dio una identidad distinta al disco?

Justo: Si mantenés todo muy endógeno entre nosotros cuatro, quizás terminás trabajando siempre con el mismo vocabulario. Intentamos salir de nuestra zona de confort, pero cuando trabajás con otra gente que además tiene mucha experiencia, automáticamente te están tirando data. Creo que le dio un color distinto.

Francisco Nicholson: Siempre está bueno cambiar los procesos de disco a disco. Implementar otra manera de grabar, cambiar de productor o incluir letristas. Eso está bueno para darle algo fresco a lo que hacés.

"Los sueños van cambiando también"

—“Las cosas cambian” habla sobre el vértigo del paso del tiempo. ¿Qué sienten que cambió en ustedes desde que comenzaron con la banda hasta hoy?

Todos: El pelo (risas)

Francisco: Un montón de cosas. Pasó bastante tiempo. Los sueños van cambiando también, los objetivos van cambiando. Cada año nos proponemos cosas nuevas.

Tuvimos la suerte de cumplir muchos sueños en el camino. Sin darnos cuenta hicimos muchas cosas que siempre soñamos de chicos: viajar por el mundo tocando, llegar a México, Estados Unidos, Europa, tocar en Obras, tocar en Obras y con Fabiana Cantilo.

Y de repente ahora se van abriendo nuevos desafíos, nuevas metas que nos vamos poniendo. Sin querer, las cosas van cambiando en ese sentido. Y personalmente, en diez años, imaginate todo lo que puede cambiar.

—Vivimos en un momento en el que la música se consume cada vez más rápido. ¿Cómo hacen para no dejarse llevar por esa vorágine y seguir disfrutando del proceso creativo?

Lucas Grasso: Particularmente con este disco, el hecho de que tuviéramos poco tiempo para hacer las cosas nos dio cierta libertad. A pesar de tener menos tiempo, eso significaba que tenías que relajarte mucho, no enroscarte tanto y despojarte del objeto que estabas creando.

Por lo menos a mí me dio mucho aire al momento de estar haciendo el disco. Fue algo que me gustó mucho de este proceso, a diferencia de otros en los que tal vez abríamos la sesión, escuchábamos las canciones muchas veces y nos quedábamos pensando en cada detalle.

Fran: Acá fuimos más al grueso de la cuestión: meter la canción, hacer dos o tres tomas de cada cosa y seguir adelante. Si funciona, listo.

Ferla: También fue decidir en base a lo que sentíamos. Si estábamos grabando y algo se sentía bien, no le dábamos tanto lugar al pensamiento y al análisis. Era decir: "Che, ¿se siente bien? Listo, para adelante". Soltarlo más rápido.

Las cosas (que no) cambian

—Después de tantos años juntos, discos y giras, ¿qué les gustaría que nunca cambie de la esencia de Silvestre y La Naranja?

Justo: Que se mantenga la esencia de cómo se formó el proyecto. Somos cuatro amigos que nos conocemos desde antes de la música y después decidimos conformar el proyecto musical porque ya nos conocíamos y éramos amigos de antemano.

Esa magia, obviamente, cuando estás girando todo el tiempo y se mezcla todo entre trabajo, viajes y hermandad, a veces se pone difusa. Pero siempre trabajamos para que se mantenga.

Ferla: Lo humano, básicamente. Está bueno que no cambie.

Luco: Lo hablamos mucho cuando volvemos de gira. De pronto estamos pensando que la gira que pasó estuvo muy buena y tenemos ganas de que venga la próxima porque la pasamos bien entre nosotros y nos queremos. Eso hace que el proyecto sea muy saludable en algún punto.

Foto: Cortesía prensa

 Lo humano, básicamente. Está bueno que no cambie.

—¿Esa amistad también funciona como un refugio frente a las presiones que aparecen con el crecimiento de la banda?

Justo: Sabés que tenés una familia asegurada, que la elegiste, y que te va a acompañar. Eso también te abstrae un poco del resto de las cosas.

Siempre hay presiones de afuera: que tenés que hacer esto, que tenés que hacer lo otro, las redes, los objetivos. Todo eso está y querés cumplir cosas, pero en el fondo sabés que tenés tu pequeño grupo y familia.

Si estamos bien nosotros y está más o menos bien la cosa, eso es el motor y el núcleo de todo.

 Sabés que tenés una familia asegurada, que la elegiste, y que te va a acompañar. Eso también te abstrae un poco del resto de las cosas.


Con “Las cosas cambian”, Silvestre y La Naranja inicia el camino hacia su próximo trabajo discográfico, después de álbumes como Supersticiones (2021), Sueño Cítrico (2023) y Alter Ego (2025). Una nueva etapa en la que la banda apuesta por otros procesos creativos y nuevas formas de composición, mientras busca preservar aquello que, según sus integrantes, sostiene el proyecto desde sus comienzos: la amistad.

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