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Salud

¿Qué pasa con el coronavirus y las mujeres embarazadas?

Lo que se sabe hasta el momento es todo en base a lo que se pudo evaluar con pacientes infectadas, pero como la información acerca del COVID-19 es muy dinámica, puede variar en cualquier momento.

¿Qué pasa con el coronavirus y las mujeres embarazadas?

¿Qué pasa con el coronavirus y las mujeres embarazadas?

¿Qué dicen los reportes en relación al coronavirus y embarazo, el parto y la lactancia materna? En realidad, como es un virus nuevo y requiere de investigación y tiempo para poder evaluar qué consecuencias puede tener en determinados grupos, hasta ahora se detallaron varios puntos, lo que no quiere decir vayan cambiando a medida que se reporten más casos.

Existen muy pocos datos disponibles de embarazadas afectadas con COVID-19, la evidencia demuestra que van a experimentar síntomas leves o moderados de resfriado o gripe: tos, fiebre y, en algunos casos, falta de aliento, explica el director médico de Halitus Instituto Médico, Agustín Pasqualini (MN 102009).

Existe hasta ahora solo un caso reportado de una mujer con COVID-19 que requirió ventilación mecánica cursando las 30 semanas de gestación, luego de lo cual tuvo una cesárea de emergencia y se recuperó bien.

Por ahora, no hay datos que sugieran un mayor riesgo de aborto espontáneo o pérdida temprana del embarazo. Tampoco si se extrapola con otros virus similares, los informes de casos de estudios de embarazo temprano con SARS y MERS no demuestran una relación convincente entre la infección y un mayor riesgo de aborto espontáneo o pérdida del segundo trimestre.

Tampoco se registra transmisión vertical (transmisión de madre a bebé intra utero). Solo se ha informado un caso de posible transmisión vertical, pero con dudas si no fue en el momento del nacimiento. La opinión de los expertos es que es poco probable que el feto esté expuesto durante el embarazo, afirma Pasqualini.

Existe una serie de casos publicada por Chen et al. donde se evalúa el líquido amniótico, la sangre del cordón umbilical, hisopados de garganta neonatales y las muestras de leche materna de madres infectadas con COVID-19 y todas las muestras dieron negativo para el virus.

En otro artículo se da cuenta de la evaluación de las placentas de madres infectadas, que también dieron negativo. No hay evidencia concluyente de transmisión a través de fluidos genitales. Como no hay evidencia de infección fetal intrauterina con COVID-19, se considera improbable que el virus tenga efectos congénitos en el desarrollo fetal. Esto nada tiene que ver con, por ejemplo, el Virus del Zika, que puede causar un defecto de nacimiento llamado microcefalia u otros problemas del cerebro.

Respecto a los nacimientos, hay pocos reportes de casos de parto prematuro en mujeres con COVID-19, pero no está claro si el parto prematuro fue por complicaciones maternas o si fueron producto del virus.

¿Y una vez que nace el bebé? Todos los bebés de mujeres con sospecha o confirmación de COVID-19 también deben hacerse la prueba de COVID-19. Si bien en la literatura de China se recomienda el aislamiento de la madre infectada y su bebé, durante 14 días, un informe emitido por el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (UK) sugiere ser precavidos con la separación preventiva de rutina de una madre y un bebé sano, dados los posibles efectos perjudiciales sobre la alimentación y el vínculo. Por eso se aconseja, con la evidencia que existe al momento, que las mujeres y los bebés sanos, que no requieran atención neonatal, se mantengan juntos en el período posparto inmediato.

Se deberá discutir los riesgos y beneficios con los neonatólogos, en aquellos casos de bebés más suceptibles y respetar las normativas vigentes de acuerdo a la autoridad sanitaria.
Los bebés nacidos de madres que dieron positivo para COVID-19 necesitarán seguimiento neonatal y vigilancia continua después del alta.

Y en cuanto a la lactancia, de 6 casos analizados en China, la leche materna fue negativa para COVID-19; sin embargo, es reducido el grupo de análisis. El grupo de expertos en China recomienda que hasta que no existan datos suficientes, no se puede descartar la posibilidad de transmisión vertical de COVID-19. Por lo que los recién nacidos de madres infectadas no deberían ser alimentados con leche materna hasta que sus madres y la leche den negativo para la infección, teniendo en cuenta los posibles beneficios de la lactancia en ciertos grupos de pacientes antes de tomar esta decisión.

El principal riesgo en la lactancia materna reside en el contacto con la madre, que pueda contagiar. Según el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (UK) se debe discutir riesgos y beneficios, entendiendo los grandes beneficios que tiene la lactancia materna. Y extremar cuidados en el contacto, como usar barbijo, lavarse las manos, y esterilizar sacaleches y mamaderas.

La decisión final sobre el tipo de alimentación del recién nacido deberá consensuarse entre la paciente y el equipo tratante, en base a los conocimientos científicos de cada momento y el estado de salud de la madre y el recién nacido y respetar las normativas vigentes de acuerdo a la autoridad sanitaria.

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