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Actualidad POLÍTICA INTERNACIONAL

Brasil y el balance tras el primer mes de casos confirmados por coronavirus

Con 2985 personas infectadas y otras 77 fallecidas, el país que gobierna Jair Bolsonaro continúa sin tomar medidas concretas para contener el virus y llama a “no parar”.

El mandatario se niega a tomar medidas que paren el país

El mandatario se niega a tomar medidas que paren el país

Si Europa y Estados Unidos son el epicentro de la pandemia mundial del coronavirus en estos tiempos, se estima que con más de 5000 casos confirmados, la región de Sudamérica podría serlo en algunas semanas. 

Sin testeos masivos, millones de personas hacinadas, bajo la línea de la pobreza y con un Presidente que ve al asunto como una gripecita, Brasil parece ir camino a encabezar un nuevo foco de infectados, con la saturación del sistema de salud y la vida de miles de personas como principal amenaza.

Al momento, y tras cumplir un mes de casos confirmados (el 26 de febrero fue el primero en el país y en América Latina), el país dispone de 2985 personas infectadas. 77 fallecidas, números que en función de la baja cantidad de pruebas realizadas se estima sería mucho mayor. 

Por lo pronto, la Cámara de Diputados de Brasil dio media sanción en la jornada de ayer a una ley que crea la renta mínima en una franja de entre 120 y 240 dólares mensuales por tres meses para más de 25 millones de trabajadores informales afectados por las restricciones del coronavirus.

La votación fue una derrota para el gobierno de Jair Bolsonaro, que había ofrecido el equivalente a 42 dólares mensuales, pero el proyecto de renta mínima, una bandera del opositor Partido de los Trabajadores (PT), fue apoyado por la derecha liberal.

En esa misma jornada, el presidente Jair Bolsonaro convocó entre risas a la población a salir a las calles y a abrir los comercios e industrias para evitar un caos económico con saqueos, desafiando a los médicos y a los gobernadores.

El Congreso y 27 gobernadores pidieron al gobierno acelerar las medidas para asistir a la población que está sin poder trabajar, sobre todo los más pobres, del sector informal y servicios, pero hasta el momento Bolsonaro intentó hablar directamente con los ciudadanos, descartando las medidas sanitarias de los gobernadores, con los que entró en colisión.

"El brasileño tiene que cuidarse a sí mismo. Quien va a salvar la vida del brasileño no es el concejal, el intendente, el gobernador. El gobierno tiene que volver a trabajar", afirmó a periodistas en el Palacio de la Alvorada.

Y pese a que ya llegó a 77 la cifra de muertos en un mes, el Presidente dijo que "el brasileño no se enferma de nada, hasta nadan en las cloacas en las inundaciones". 

En San Pablo, el estado más afectado por el coronavirus con 58 fallecidos y 1052 casos (y únicamente en distanciamiento social), el gobernador Joao Doria alertó sobre la posibilidad de mandar a la policía a detener a los mayores de 60 años que violen la cuarentena. 

Por su parte, el gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, afirmó que deberá reabrir el comercio en caso de que el gobierno de Bolsonaro no ayude a las personas que deban quedarse en sus casas: "Nosotros podemos ofrecer apenas canastas básicas de alimentos", marcó. 

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