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Falleció la elefanta Pocha

El mamífero, que había sido trasladada desde Mendoza hacia un santuario en Brasil junto a su hija a mediados de mayo, murió por causas que aún se desconocen.

Falleció la elefanta Pocha

La elefanta Pocha, que había sido trasladada desde Mendoza hacia un santuario en Brasil, falleció anoche por causas que aún se desconocen, informaron las autoridades del lugar, que realizarán una autopsia.

En abril de este año, Pocha, de 55 años, y su hija, Guillermina, de 22, recibieron en Argentina los certificados necesarios para ser trasladadas desde el ex zoológico mendocino a un santuario en Brasil.

"Mientras Pocha estuvo en Mendoza, en ocasiones vimos pequeños signos que nos hicieron preocupar de que tuviera problemas de salud subyacentes, pero nunca se diagnosticó nada. Cuando ella y Guillermina llegaron aquí al Elephant Sanctuary Brasil, había tenido un hecho en el que se cansó y era un poco más lenta para comer, pero, después de una inyección de multivitaminas, mejoró", explicaron hoy desde el santuario a través de un comunicado.

Y continuaron: "Hace unos días notamos que era exigente con su heno, aunque todavía estaba pastando y disfrutando de todos los productos que le daban. Después de una inyección de vitaminas anoche, se veía más brillante y, aunque todavía estaba cansada, tenía más brillo en sus ojos. Sin embargo, cuando volvimos a verla más tarde esa noche, descubrimos que había fallecido".

Cabe recordar que la elefanta Pocha llegó a la Argentina desde Londres, en la década de los 80, y se instaló en el zoológico de Mendoza, en donde tuvo a su hija, Guillermina.

En 2020, autoridades del gobierno de la mencionada provincia firmaron un convenio con un santuario de Brasil para trasladar a los cuatro elefantes del ex zoológico, reconvertido en un ecoparque, a ese espacio único en Sudamérica que cuenta con ambientes naturales adaptados para mejorar la calidad de vida de la especie.

En mayo de este año, y luego de un largo proceso, las dos elefantas asiáticas llegaron al santuario ubicado en el Mato Grosso, Brasil, que se convirtió en su nuevo hogar.