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Filo.Docs: Comer en la calle

El acceso a la alimentación, uno de los derechos humanos básicos, es aún una deuda social con algunos sectores que deben recurrir a una ayuda externa para poder comer todos los días.

Filo.Docs: "Comer en la calle".

Filo.Docs: "Comer en la calle".

Por: Ignacio Corral

Es indigente una persona que no tiene los ingresos necesarios para poder comprar la canasta básica alimentaria (CBA) que calcula el Indec. 

La CBA contempla el consumo de alimentos mínimo y necesario para satisfacer los estándares de calorías y proteínas durante un mes de un hombre adulto de entre 30 y 59 años. Estos productos se valorizan según el Indice de Precios al Consumidor (IPC) y en el mayo de 2019 (fecha en la que se publicó el informe) se necesito de $3.911,58 para no ser indigente. 

Comparación de indigencia 2017-2018 | Fuente: Indec

Según el Indec, la CBA aumentó un 62% en el último año por lo que el acceso a dichos alimentos para los sectores más vulnerables del país fue cada vez más difícil, teniendo en cuenta que la inflación general para el mismo periodo fue de 57,3%. 

Esto se debe a que el aumento en el precio de los alimentos fue más alto al incremento generalizado de precios, siendo del 64,9% en el mismo período. A su vez, el poder de consumo alimenticio se ve dificultado también por la inflación generalizada de otros aspectos como alquileres, tarifas de servicio y de transporte. 

De esta forma, la posibilidad de acceder a todas las comidas nutricionalmente recomedadas durante el día es una utopía para muchas personas, que ven este derecho vulnerado día tras día.

El crecimiento constante de la asistencia de quienes buscan una porción de comida en las ollas populares hace que los organizadores de las mismas deban satisfacer una demanda cada vez más grande.

No sólo quienes viven en la calle son los que se acercan a las ollas, también quienes buscan un apoyo económico en, por lo menos, una de las comidas diarias mientras administran el resto de su dinero mensual en otras necesidades básicas.

En el punto más extremo, encontramos a las personas en situación de calle donde el hambre los lleva a buscar alimentos en lo que otros lo descartan como tal: la basura.

De esta forma nacen iniciativas que buscan aprovechar los "desperdicios" de alimentos que se producen en los mercados y llevarlos a comedores sociales que (como las ollas populares) tienen una demanda cada vez mayor y una dificultad muy grande para acceder a los productos necesarios para cocinar.

Desde Filo.News contamos las historias personales de algunos de los protagonistas que representan y componen esta problemática social que se profundiza a la par de un país en crisis.

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