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Actualidad

La inflación mundial durará "más que lo esperado", pronosticó Christine Lagarde

El Banco Central Europeo elevó en septiembre sus proyecciones de inflación para 2021 al 2,2%.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE).

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE).

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, admitió que el alza de precios se convirtió en una de las preocupaciones más importantes en el mundo tras la pandemia de coronavirus. En una conferencia de prensa, admitió que la "fase de elevada inflación" está durando "más de lo esperado" y prevé que va a bajar a lo largo de 2022.

La entidad europea atribuyó el grueso de la subida a los precios de energía y sigue de cerca dos fenómenos: los cuellos de botella en la producción y negociaciones salariales. Sin embargo, en la rueda de prensa posterior al consejo Lagarde consideró que los atascos en fábricas y distribución irán deshaciéndose y los precios de energía relajándose de modo que la inflación irá moderándose.

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener las compras de deuda para combatir la pandemia, dotado con 1,85 billones de euro hasta finales de marzo de 2022 o, en todo caso, "hasta que considere que la fase de crisis del coronavirus ha terminado". En un comunicado, la institución que preside Lagarde también decidió mantener sin tocar los tipos de interés en el 0% y la facilidad de depósito, en el -0,5%.

Pese a que la mayoría de los países sostenían que hubo una recuperación tras la pandemia, la inflación en alta en los principales países del mundo hicieron que los bancos centrales mantengan los estímulos para atravesar los problemas de la inflación. En esos parámetros se movió el Banco Central Europeo (BCE) con su programa de compras de emergencia por la pandemia (PEPP) y la Comisión Europea, con el fondo europeo de recuperación. La subida de los precios, en cambio, mete más presión que nunca al Eurobanco, cuyo consejo de gobierno se reúne este jueves en Fráncfort.

 “La inflación está aumentando, principalmente debido al aumento de los precios de la energía, pero también porque la recuperación de la demanda está superando una oferta limitada. Prevemos que la inflación aumente aún más en el corto plazo, pero luego disminuirá en el transcurso del próximo año.”, sostuvo Lagarde en su intervención posterior al consejo.

Lagarde hasta ahora intentó conciliar con el mercado que solicitaba acelerar el paso en la retirada del programa de compras de deuda y aquellos que temen que cualquier paso en falso en la retirada de esas adquisiciones pueda significar un aumento de las primas de riesgo. Por ahora, Lagarde ha despejado esos miedos. “Las condiciones favorables de financiación son fundamentales para que la economía continúe su recuperación y contrarreste el impacto negativo de la pandemia en la senda inflacionaria”, ha sostenido.

En este sentido, el BCE elevó en septiembre sus proyecciones de inflación para 2021 al 2,2%, pero consideró que a medio plazo volvería a situarse por debajo el 2%: el 1,7% en 2022 y el 1,5% en 2023. En intervenciones posteriores, Lagarde insistió una y otra vez en que la inflación tiene un carácter “temporal” debido a los cuellos de botella, la escasez de mano de obra en algunos sectores, el fuerte rebote del consumo tras la pandemia y el repentino encarecimiento de la energía. Y pidió, además, “no sobreactuar”.

Finalmente, la exdirectora del FMI ha detallado que el alza de la inflación se debe a tres factores: los precios de la energía, que explica la mitad de la subida de precios de septiembre en la zona euro; la recuperación de la demanda por la reapertura de la economía, y el fin de la reducción temporal del IVA en Alemania. Aun así, la presidenta del BCE ha admitido los riesgos que hay en el horizonte: “Si los cuellos de botella persisten y se traducen en aumentos salariales superiores a los previstos o si la economía vuelve más rápidamente a su plena capacidad, las presiones sobre los precios podrían volverse más fuertes”.

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