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Ley de Solidaridad y deuda externa: ¿Avanzan las negociaciones?

Con la sanción de la ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, el re-reperfilamiento de letras en dólares y la vuelta al endeudamiento en pesos, el gobierno allana el camino para avanzar en las negociaciones de reestructuración de deuda.

Ley de Solidaridad y deuda externa: ¿Avanzan las negociaciones?

Ley de Solidaridad y deuda externa: ¿Avanzan las negociaciones?

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Por: Gonzalo Finlez

El pasado 11 de diciembre, el flamante ministro de economía, Martín Guzmán, realizó una conferencia de prensa donde calificó a la situación financiera argentina de “virtual default”. Se trata de una referencia a la imposibilidad para enfrentar los vencimientos de deuda externa que tiene nuestro país en el corto plazo. De esta caracterización se desprende el camino trazado por el gobierno durante los últimos días.

La Ley de Solidaridad Social apunta justamente a incrementar la recaudación fiscal mediante retenciones, impuestos a la compra de divisas, suspensión de la fórmula de la movilidad jubilatoria por 180 días, entre otras medidas. Analistas privados señalan que este paquete tributario implicaría un ajuste de entre 1 y 1.9 puntos del PBI, equivalente al rango dentro de los u$s 5.000 y u$s 6.000 millones, una cifra considerable.

La “ley ómnibus” contiene un artículo particular respecto a la deuda: habilita al Tesoro a emitir Letras Intransferibles con destino al Banco Central a cambio de u$s 4.571 millones. Según la ley, estos dólares sólo podrán ser utilizados por el gobierno para cancelar vencimientos de deuda nominada en moneda extranjera.

En este punto se desprende una diferencia importante con el gobierno anterior. Durante la presidencia de Mauricio Macri, los vencimientos de deuda se cancelaron utilizando las reservas del BCRA, las cuales eran compradas por el Tesoro a cambio de los pesos correspondientes. En cambio, la nueva disposición vuelve al esquema utilizado por el kirchnerismo: la contraparte del uso de las reservas serán letras nominadas en pesos que el Banco Central no puede comerciar. En los hechos, estos instrumentos son eternamente refinanciados y el gobierno nunca llega a pagarlos.

Otro aspecto importante contenido en la ley de emergencia tiene que ver con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. La nueva resolución permite al organismo tener en su poder hasta un 70% de su cartera en títulos públicos del gobierno nacional. El salto con respecto al tope anterior de 50% representa un mayor financiamiento potencial del Tesoro a partir de los fondos generados por los aportes jubilatorios. 

Deuda interna

Además de la ley de solidaridad, el flamante gobierno avanzó en los últimos días con otras medidas alrededor del problema de la deuda. Durante la semana pasada, decidió “re-reperfilar” los vencimientos de Letes en dólares. ¿Qué significa esto? Guzmán volvió a postergar los pagos en divisas del Tesoro para la deuda contraída bajo legislación nacional, los cuales ya habían sido postergados por el ex ministro Lacunza a fines de agosto. La nueva extensión de plazos implica suspender el desembolso de dólares hasta el 31 de agosto del año próximo.

Mientras el nuevo gobierno cierra sus posibilidades de endeudamiento en moneda extranjera, las abre en moneda local. El pasado viernes, Hacienda volvió a los mercados internos de deuda mediante la colocación de una letra en pesos por $18.846 millones a 182 días de plazo. Incluso, Guzmán realizará este viernes dos nuevas licitaciones: una con vencimiento al 3 de abril de 2020 y otra al 22 de junio del año próximo. 

De aquí se desprenden dos novedades: por un lado, el gobierno logró volver a financiarse localmente luego del cierre de estos mercados decretado por el reperfilamiento de la administración anterior. Por otro, la colocación se realizó a una tasa nominal anual del 44.76%, un número extremadamente elevado si se lo compara internacionalmente, pero que implica una baja sensible en comparación con colocaciones previas o con la tasa de Leliq, hoy en 58%. 

Resultado parcial 

El ajuste fiscal, mediante el incremento de la recaudación impositiva, la liberación de dólares del BCRA para pagar deuda, el visto bueno al uso de la caja del ANSES para financiar al gobierno, sumado a la vuelta al endeudamiento doméstico y el re-reperfilamiento de letes en dólares, dieron una señal positiva hacia los mercados. 

Los operadores entendieron este combo de medidas como una señal de buena voluntad del nuevo gobierno con miras a las negociaciones de reestructuración de la deuda. De esta forma, durante la semana pasada los bonos a corto plazo en pesos llegaron a subir hasta 42%, mientras que este lunes se promediaron escaladas del 20% de su valor. 

Lo mismo ocurrió con los bonos en dólares, cuyas subas se vieron reflejadas en una compresión del riesgo país. El índice elaborado por JP Morgan cerró el día lunes en 1873 puntos, una rebaja importante teniendo en cuenta que durante principios de este mes llegó a 2400. Vale aclarar, nuevamente, que se trata de números positivos en lo relativo a un período muy traumático para nuestra economía, pero que no dejan de ser extremadamente elevados para el promedio mundial. 

Sin embargo, el calendario financiero 2019 del Tesoro todavía no concluyó: el 28 de diciembre deberá afrontar el vencimiento del bono “Centenario” por unos u$s 100 millones, y el último día de este año hará lo propio con el bono Discount en dólares. Se espera que el gobierno pague en tiempo y forma, como viene haciendo hasta el momento cuando se trata de deuda emitida bajo ley extranjera. 

“Un presupuesto adecuado sólo puede ser proyectado una vez que la instancia de negociación de nuestra deuda haya sido completada” sentenció Alberto Fernández en su primer discurso como presidente. Con la mira puesta en resolver los pagos de deuda con los acreedores internacionales, las medidas señaladas anteriormente apuntan en ese sentido. La frase del flamante presidente apunta a que no existirá el reclamado “plan económico” mientras argentina esté en un estado de “virtual default”. 

En el corto plazo, el gobierno navegará entre leyes de emergencia, vencimientos de deuda y negociaciones con acreedores externos. La visita de funcionarios del FMI en los próximos días puede aclarar hacia dónde se dirige la reestructuración argentina, hoy bajo estricto secretismo oficial.  

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