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Actualidad CAJA NEGRA

Mercedes Morán: "El precio que pago por decir lo que pienso es más barato que el de auto censurarme"

Con una impronta única se luce en su paso por cada proyecto. Sea cine, teatro, televisión y ahora streaming, ella despliega talento y carisma componiendo personajes entrañables, significativos, que quedan y quedaron en nuestra memoria. Hoy, mano a mano con Julio Leiva, ¿qué hay en la Caja Negra de esta número uno?

Bendita entre todas las actrices. Mercedes Morán es y será una de las grandes artistas de nuestro país. Defensora del arte escénico, audiovisual, comercial e independiente, despliega personalidad con cada rol y desafío que emprende. Logrando entre sus tantos valores, representar personajes realistas y diversos. 

Desde "Gasoleros", "La Ciénaga" y "La niña santa" (films de Lucrecia Martel), pasando por otros éxitos televisivos como "Culpables", "Mujeres Asesinas", "Socias", "Amas de casa desesperadas", "El hombre de tu vida" (que significó su regreso al trabajo con Juan José Campanella desde "Luna de Avellaneda"), "En Terapia", "Guapas", "El Ángel", "El amor menos pensado", "Sueño Florianópolis", entre sus últimos estrenos. Nombramos varias y cuántas dejamos afuera. Y entre ellas destaca su unipersonal "¡Ay Amor Divino!" (Teatro Maipo), donde por se interpretó a sí misma.

Hasta el presente, en el que la vemos brillar como La Pastora Elena en "El Reino", la nueva serie argentina para Netflix creada por Marcelo Pineyro y la escritora Claudia Piñeiro (con quien la une y vínculo especial tras protagonizar la adaptación de su libro "Betibú").

Y aunque está de estreno, ya esperamos el próximo. Porque si la mencionada ficción fue su puerta de entrada al streaming, allí le espera otro lago camino: ya que estará en la piel de Doña Tota, madre de Diego Maradona en "Sueño Bendito", la biopic del Diez que llegará próximamente a Amazon Prime Video.

Mercedes Morán y Julio Leiva en Caja Negra

¿Qué hay en la Caja Negra de una de Mercedes Morán? se lo cuenta este miércoles a Julio Leiva por el segmento de entrevistas exclusivo de Filo.News, donde repasa sus comienzos en la sociología, su llegada por causalidad a la actuación, sus creencias, trayectoria, maternidad, anécdotas y feminismo.

"El Reino"

"No intenté con La Pastora comprender las razones por las que hace lo que hace. Esa rigurosidad y ese fundamentalismo que tiene, cosa que siempre hago con los personajes. No, no, yo no los juzgo, porque si los juzgo no los puedo actuar. Yo intento nada más que entender las razones por las que se mueven, cómo se mueven. Y fue un desafío a este personaje porque está tan en las antípodas de lo que son mis creencias y mis ideas. Pero también por eso fue relindo hacerlo", cuenta.

"En las antípodas de lo que estamos acostumbrados a ver", remarca Julio. Y es cierto: su personaje se desprende de todo rasgo de comedia que también caracteriza algunos papeles en lo que hemos visto a Mercedes.

"Yo creo que el tema de la serie que subyace todo el tiempo es el tema del poder y que muy inteligentemente los autores eligieron tres universos: la política, la Iglesia y la justicia. Finalmente descubrimos que esa acumulación de poder siempre engendra cosas oscuras en cualquier universo. Entonces, bueno, los personajes se mueven por esos campos", refleciona la actriz.

"El cine es un acto de fe total"

¿Quién dijo que las creencias se juegan sólo en términos de religión? Un templo puede ser el cine; o el escenario en otro caso. Confiar, es creer.

Mercedes se sincera: "Cuando filmo nunca voy a verme porque corro el riesgo de la autoestima. Para mí el cine es un acto de fe total y alimento. La confianza con la directora o el director a full. Dejo mi parte controladora, que es muy grande afuera. Así que en esto tampoco había visto nada, pero era muy consciente de cómo me había armado el personaje, de que estaba en contra de todo lo que me podía hacer lucir linda. Entonces, cuando tomo esas decisiones, después me cuesta verme. Pero una cosa más personal, ¿viste?".

Mercedes Morán en Caja Negra

Y es que creer es algo humano. Para vivir hay que creer, y para votar también. Y en una Argentina tan bien lograda en la serie, al calor de debates actuales y en tiempos electorales que permiten mirar al país en relación a Latinoamérica y Estados Unidos ¿por qué el mundo está apostando a esos líderes mesiánicos para sus canidadturas?

"Debería volver a la Facultad de Sociología, ¿no? No lo sé. Es raro, pero hay como un creo que representen de alguna manera la deshumanización, como si 'hay que matar a todos estos negros de mierda'. ¿Y las minas? Esta es la que vienen con el feminismo hoy, que hay que amedrentar. Hay como una resistencia muy grande a muchos movimientos más humanistas, más ecologistas, más este y una gran resistencia. Yo supongo que debe ser que está por cambiar un paradigma y entonces todo lo que sea el conservadurismo se pone de pie frente a todas esas cosas y el miedo es como va a terminar", reflexiona.

"Más miedo me van a tener los hombres"

Admitámoslo, la Pastora Elena da miedo pero no fue el primero ni el único de sus personajes. En la tira "Rosa... de lejos" (1980-1981) fue Paola Carbó Alvear y recibió algunos comentarios no precisamente muy amorosos en la calle.

"Yo era la mala, rica, la novia del hijo de Rosa. Y la chica buena, amorosa, angelical que hacía
Gabriela Toscano, que era como mi contendiente en esa historia se muere. Entonces ahí
cuando la chica se muere. Se despertó una furia contra mi personaje. Pero bueno, era lo
primero que hacía. No era tan conocida. Hacer una tira, te coloca por un rato en la
cabeza de la gente. Pero sí era la época en la que no había celulares y te esperaban a la salida del canal para firmar autógrafos. Y ahí, decía que era muy mala".

Mercedes Morán en Caja Negra

¿Y con La Pastora Elena? "Más miedo me van a tener a los hombres, que me tienen", responde Mercedes entre risas.

"Ahí me enamoré Me enamoré de la actuación"

Mercedes Beatriz Morán nació un 21 de septiembre de 1955, en Villa Dolores, Córdoba. En su casa, se vivía la religión y la política. Cumplir los 17 fue un momento bisagra para su vida, cuando decide independizarse.  

Cuenta: "Me pongo a estudiar Sociología porque a eso de los diecisiete dieciséis. Conocí una mujer que era socióloga. Leía mucha filosofía. Era una chica convencional, de colegio secundario. Estaba de novia y estaba mucho en el ámbito de la universidad. Así que bueno, hice sociología pensando que esa era mi vocación. Mientras trabajaba, hice tres a tres años contando el ingreso, que era todo un año con mucho sacrificio y se cambiaron todos los planes. Se vació de contenido la carrera. Entonces yo quedé embarazada de mi primera hija y quedé como en bolas. Viste: cómo voy a estudiar. Pasabas de leer a Marx como decorar una percha. Entonces, una amiga mía me dijo si este es un curso de teatro, está bueno. Me dice 'yo no voy a ser actriz, está bueno para la vida, no sé qué'. Y así de curiosa me metí en esto a estudiar teatro. Y ahí descubrí varias cosas. Primero, que la actuación se podía estudiar. Digamos que no era sólo desparpajo del que yo carecía porque era patológicamente tímida, en esa época no encontraba el momento de meter una frase en una reunión. Una vez un chico, me habló: 'Mercedes, no paras de hablar. Y ahí me enamoré. Me enamoré de la actuación. Y me obsesioné con todo lo que era el trabajo y tuve las devoluciones de mis
primeros maestros. Lo que sí puedo reconocer es una curiosidad por el comportamiento humano. Que en su momento fue una de las razones por las que estudié Sociología y que se mantuvo intacto en todos mis años de profesión como actriz. Sigue siendo para mí un gran plan sentarme en el cordón de la vereda, ver pasar gente y ver comportamientos y y cuando la gente no está siendo mirada, no poder descubrir qué hay detrás". 

En otro plano: "son experiencias de una conciencia alterada"

Mercedes relata anécdotas imperdibles. Sentada en el livig oscuro de Caja Negra, recuerda el día que un fantasma la bendijo en el teatro; su fobia a los murciélagos y otra ocasión en que tuvo un accidente. "Es tan bizarra esa historia, tan bizarra que siempre pienso en la mujer que si alguna vez me escucha contarla...", introduce riendo para sí.

"Teníamos que cambiar en la oscuridad del lugar. Había unas marcas fosforescentes. Un segundo duraba. Nos cambiábamos de marcas. Si se prendía la luz, sonaba un tango. Caminábamos al centro del escenario y bailábamos un tango con Oscar Martínez. Y así era el final de la obra. Se apaga la luz. Busco la marca. No estaba. Me caigo con el tutú. Oh, yo le digo perdón, señora. No se asuste. Soy yo la actriz que se cayó del  escenario y empiezo a manotear el escenario para subirme. Cuando vuelve la luz, yo estoy con el culo hacia la platea, el tutú y Martínez, me mira como diciendo '¿Qué haces ahí?' Me hice bosta la pierna. Entonces me levanto así el techo del tobillo se me empezó a hinchar. Y bailo el tango como puedo. Final de obra", cuenta.

Mercedes Morán en Caja Negra

Otro de esos episodios significativos fue en el parto de su segunda hija. "Hice un pujo o dos pujos, el tercer pujo me desvanecí. Y cuando me desperté me hicieron las preguntitas: ¿Quién sos? ¿Cómo te llamas? Bueno, las contesté. Y tres días después, cuando ya estaba por salir de la clínica con mi beba, aparece el médico, el partero, mi marido, mi terapeuta. Bueno, queremos contarte una cosa, no te asustes. Pero el otro día, cuando estábamos  preguntándote contestaste, hablaste en inglés fluido, francés fluido y esperanto. Yo no hablo ni francés, ni en inglés. ¿Y qué ese esperanto? ahí me enteré que una lengua muerta, qué sé yo. Y lo supieron porque uno de los de las personas que estaba en la sala asistiendo me conocía. A mi marido le preguntaban cosas como '¿ella ve mucha literatura de ficción, se viste o lee mucha literatura de ficción o ve muchas películas, no? Así que bueno, son experiencias de una conciencia alterada", remata.

De "Gasoleros" a "La Ciénaga" y lo que el cine revela

Como dijimos, Mercedes Morán venía de un éxito de taquilla como lo fue la tira de Pol-ka, ¿qué la hizo volcarse al arte idependiente? Casualmente fue el debut cinematográfico de la gran Lucrecia Martel y su co-protagónico con Graciela Borges, pero eso lo decimos con el diario del lunes, ¿no?

Mercedes Morán con Julio Leiva en Caja Negra

"Yo terminaba de hacer dos años de 'Gasoleros'. Imaginate que las propuestas eran seguir más de lo mismo. Popularidad, el ejército de gente que te rodea está todo bien, siempre te dicen todo lo que quieres escuchar. Y desobedeciendo todos los consejos, te dije 'Necesito salir de esto ya'. Y apareció esta propuesta de irme a hacer una película a Salta
con una opera primita con una productora importante y me encuentro con Lucrecia. Fue
determinante. Ya sentía, que las nos conocíamos de toda la vida", recuerda.

Feminista antes de saber que era feminista

"Vengo de una lucha de militancia. Era feminista antes de saber que era feminista. Había en mí como una inclinación a la igualdad de alma no sea el enojo con el destrato, con el maltrato ya impuesto y naturalizado al que me rebelaba y no tenía un estatus quo que me acompañara. Entonces poco lo padecí porque sacaba carné de pesada o hinchapelotas, de cualquier cosa. Hago uso de mi libertad en cuanto a expresar lo que pienso. También desobedeciendo. Esto te puede traer inconvenientes. Pero bueno, yo viví de adolescente en este país, y sufrí mucho la falta de libertad y el miedo. Me parece que el precio que pago por decir lo que pienso es más barato que el de auto censurarme", cierra.

Hacia el final de la entrevista se abre la caja. Comienza un desafío inesperado. Semana a semana una figura se someterá al living para dialogar y reflexionar. Y vos, ¿te animás a recordar qué momento hizo un click en tu vida?

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