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Pachu Peña: “Con el humor evolucionamos para bien como sociedad"

Pachu Peña es el nuevo invitado de Caja Negra, el ciclo de entrevistas de Filo.news conducido por Julio Leiva.

Pachu Peña fue una de las estrellas del humor argentino que mejor supieron aprovechar la televisión. Hoy, convertido en meme por sus tentadas entrañables, se puede decir que es, también, una de las figuras públicas que mejor lograron asentarse en las redes sociales. En el medio de toda esta vorágine de redes sociales, Pachu se convirtió en el nuevo invitado de Caja Negra, el ciclo de entrevistas de Filo.news conducido por Julio Leiva.

Por supuesto, la pregunta para romper el hielo es esa: ¿cómo consiguió ese amor por parte de Internet? "Tengo muy buena relación con la gente de Twitter, que es donde más me escriben y donde más respondo… no sé por dónde pasa, son muchos años. Creo que el humor siempre es bienvenido, mostrarme como uno más, como ellos, eso está bueno. Ser sencillo, transparente y me parece que también tiene que ver el encierro del año pasado que fue duro. Con la pandemia, mucha gente se volcó en redes a buscar cosas de humor y hubo un redescubrimiento de muchos jóvenes que no me tenían a mí, ni a Pichu, ni a Pablo. Hubo un redescubrimiento, esa es la lectura que hago yo", responde él.

Y, ahora, sobre su risa, explica: "Siempre fui de tentarme, a veces hacía notas y no me reía, pero había otras que sí. Hoy a veces hago papeles y viste cuando no te la creés, no la podes caretear... me río de mí mismo. Las tentaciones fueron en Peligro sin codificar".

Como casi todas las personas, siempre terminamos debiéndole algo a nuestra familia. En el caso de Pachu, su mismísimo apodo: "Era por una película francesa que había visto mi vieja en Rosario. Había un bebé y yo era igual a ese bebé. Para mi madre era igual. El bebé era Pachuli, Pachuli, Pachuli, entonces quedó Pachuli, después hubo un recorte y quedó Pachu".

En su infancia y adolescencia, además de ir al colegio con Fito Páez, curtir música, cine y trabajar como cadete en la empresa de un amigo de su padre, fue muy jodón, pero el ideólogo de esas jodas: "Era más de dar ideas y que los otros las ejecuten, porque era bastante tímido. Los otros lo hacían y se morfaban las amonestaciones, las expulsiones por culpa mía".

Sobre su incursión en Buenos Aires, detalla que probaron con una cámara oculta junto al Teto Medina: "Vamos a llevársela a Marcelo Tinelli, vinimos a Buenos Aires, Marcelo ni bola. Bueno, vamos a la vereda de en frente, vamos a Mario Pergolini. Les encantó, y nos llamaron para hacer cámaras, empezamos a hacer cosas en el programa de los domingos, Hacelo por mí. Pablo justo lanza el disco a nivel nacional, y la distribuidora arregla con Telefe lo que es la promoción, y a Mario no le gustó. Pablo me dijo yo me voy, vos quédate".

"Lo que gustó mucho eran las notas que hacíamos en la calle… eso nos hizo muy conocidos en Videomatch, hicimos parodias, después empezamos con las poesías, todo lo que se nos ocurría lo probábamos. En la memoria de la gente quedan las poesías, los modelos y deportes en el recuerdo, de aquellos fanáticos de Videomatch de antes", continúa. "Se conseguía todo, era terrible. Aparecimos en un elefante en pleno Hipólito Yrigoyen, en Congreso. Yo estaba arriba del elefante y empieza a tomar velocidad, había mucha gente. Yo me quería bajar. Aparte nunca sabes como va a reaccionar un animal".

Por otro lado, Pachu confiesa que sí tiene vergüenza, pero que cuando la cámara se prende, esa vergüenza desaparece: "Cuando se prendía la cámara y sabías que la gente se divertia a la noche y te lo agradecía, no es que no te importaba nada... pero bueno, salías a jugar".

Quien también supo desenbarcar en las redes sociales de una manera única fue Migue Granados, hijo de su amigo Pablo. "Era un ave de rapiña de chiquito, jodíamos mientras Pablo trataba de armar puesta en escena, yo le daba plata a Migue para que vaya a comprar boludeces. Después en Sin codificar lo disfrutamos mucho".

Y es que, claro, Peligro sin codificar fue una de las etapas más gloriosas en la carrera de Pachu y, por supuesto, tiene una explicación: "Teníamos una libertad increíble, fue una época maravillosa. Era difícil ver reir a Yayo, pero conmigo de reía mucho. Muy lindo trabajar con él, muy divertido, me hacía reír mucho porque me insultaba, me gritaba de todo y me tentaba mucho".

Obviamente, no podía faltar una anécdota: "Nos contratan porque éramos figuritas nuevas, de Santa Fe. Llegamos y tenemos una rutina que funciona siempre. Pero acá no se reían, no podíamos entrarles. Agarra Yayo el micrófono y dice: 'Hola gente linda, a todos ustedes que no se ríen y en especial para vos, bigote, que no te reís, la con...'. A veces no sé si la gente tiene miedo a reírse, estaban todos de traje, creo que pasaba por ahí".

Pero, uno de los mejores en el humor, también tiene que codearse con uno de los mejores futbolistas de la historia -por no decir el mejor-: Lionel Messi. "Conocemos a la familia con Pablo de hace muchos años, de Rosario. Tenemos una anécdota de cuando fuimos a cubrir la champions en Berlin, Barcelona-Juventus. No lo podíamos creer, estábamos con una cámara precaria. Terminó el partido y fuimos a buscar a los jugadores para Peligro sin codificar. Estaban todos los medios, a mí me corrían. Salió Messi, no le dio bola a nadie, vino directo conmigo y se quedaron todos helados.  Después, una vez, fuimos a animar a la Selección antes del Mundial de Brasil, y terminamos, les agradecimos y nos vinieron a buscar para que nos saquemos fotos con ellos. No lo podíamos creer".

Una de las preguntas que sí o sí atraviesan los humoristas es qué pasa con el humor; cómo este va cambiando de acuerdo a las exigencias sociales y si es que hay que tener un límite. Pachu responde claro: "Evolucionamos para bien como sociedad, y está bien, porque quizás herías a alguien sin querer, sin darte cuenta porque era otro tipo de humor el que se consumia. Me siento bien, no solo para hacer humor sino a la hora de hablar tenés que tener cuidado. Si se te escapa algo hoy las redes te fusilan".

Hacia el final de la entrevista se abre la caja. Comienza un desafío inesperado. Semana a semana una figura se someterá al living para dialogar y reflexionar. Y vos, ¿te animás a recordar qué momento hizo un click en tu vida?

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