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Actualidad Economía

Riesgo País, Reservas y Deuda: ¿Cómo llegamos al 10 de diciembre?

Faltan 27 días para el cambio de gobierno y la economía que espera a la nueva gestión no se para de deteriorar.

Riesgo País, Reservas y Deuda: ¿Cómo llegamos al 10 de diciembre?

Riesgo País, Reservas y Deuda: ¿Cómo llegamos al 10 de diciembre?

Por: Candelaria Botto

Sin dudas, los problemas más urgentes tienen que ver con la inflación más alta desde la salida de la hiperinflación, 2 años consecutivos de caída en la actividad económica (que ya perfilan para ser 3), el crecimiento de la pobreza, el aumento del desempleo y, básicamente, lo que se vive en las calles: la crisis económica.

Sin embargo, la espera y la cautela reinan en el ambiente. Estamos viviendo la transición entre dos gobiernos que prometieron en sus campañas electorales ser muy distintos entre sí. La esperanza de muchas personas está en una reactivación económica que coincida con el cambio en el signo político. 

Sabemos que la economía no funciona así y nada se resuelve de la noche a la mañana. Incluso aún falta conocer el equipo económico que asumirá en poco menos de un mes. Faltan las medidas concretas que se desarrollaran en un contexto completamente adverso, donde la economía real quedó muy expuesta a los vaivenes de los mercados. 

Sólo mirando el nivel de deuda externa contraída y el pago de sus consecuentes intereses ya son un imposible para una argentina que no encuentra piso en su recesión. En este sentido, la renegociación con el FMI y con los acreedores privados es estructurante para el plan económico a seguir porque determinará las prioridades del próximo gobierno y con cuantos fondos se dispone para actuar. 

Reservas

A su vez, aún en la transición el país sigue perdiendo reservas, que actualmente se encuentran levemente por encima de los 43 mil millones de dolares.

Sin embargo, a este número debemos descontarle el dinero que esta en organismos financieros internacionales, el swap con China y los encajes de los depósitos de ahorristas en dólares (que también vienen cayendo a un ritmo acelerado). Los estimativos de con cuantas reservas contamos realmente, como poder de fuego del Banco Central, rondan entre los 4 mil millones de dólares en los escenarios más negativos y los 7 mil millones de dólares en los más positivos (no hay publicación oficial de este número). 

A su vez, estos fondos están destinados (hoy por hoy) al pago de deuda pública. Fondos que no alcanzan a cubrir los vencimientos de 2020 y que exigen una renegociación que no alcanzará que sea sólo de plazos sino también es necesario hablar de quitas. Los mercados ya descuentan esto y los bonos argentinos cotizan ya hace tiempo a precios de default. 

Riesgo País

En la misma línea el Riesgo País no para de subir, marcando un nuevo récord que lo ubica arriba de los 2.500 puntos. 

Recordemos que este indicador, calculado por JP Morgan, es el que usan los mercados para cuantificar la confianza que se le tiene a una economía. Básicamente busca poner en números el riesgo de que un país no pueda hacerse cargo de sus compromisos de pago. 

En lo concreto, el riesgo país se usa para calcular cuál es el interés que se cobra a esa nación para prestarle dinero. Entonces, hoy se nos cobraría un préstamo más de 25% por encima del interés que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos (que se entienden cómo el bono más seguro posible). Es decir, que tenemos cerradas las puertas para conseguir financiamiento.

Entonces

Los mercados actúan como si Argentina estuviera en default, además de que a nivel mundial, la región latinoamericana no parece atractiva para traer inversiones en este momento convulsionado. Si todo sigue así no hay posibilidad de conseguir más deuda pública.

No habría plata de afuera y de adentro tampoco, la Argentina viene de dos años ya de caída del PBI y con indicadores económicos y sociales alarmantes ¿Qué hacer? Las recomendaciones abundan pero tienen un componente en común, se necesita una planificación que tenga en cuenta el conjunto de los problemas económicos, designe prioridades y actúe en el corto y mediano plazo en un equilibrio que será frágil pero deberá ser estable. No hay espacio para las inestabilidades.

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