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Una mujer fue madre sin saber que estaba embarazada

Según estudios médicos, ocurre un embarazo críptico cada 2500 gestaciones normales. Generalmente en mujeres que tienen menstruaciones irregulares, menopausia precoz o practican deportes de alto impacto.

Una mujer fue madre sin saber que estaba embarazada

Una mujer fue madre sin saber que estaba embarazada

En términos normales, una mujer se prepara durante 40 semanas aproximadamente para gestar a un niño, y no solo su cuerpo se adapta a la nueva situación, sino que además hay un proceso psicológico que afrontan las personas gestantes para llevar adelante el acto del alumbramiento.

Sin embargo, y según las estadísticas, uno de cada 2500 embarazos es críptico. Es decir, la mujer no sabe que está embarazada hasta que llega el momento de dar a luz.

Este fue el caso de Valentina, que con su pareja fueron padres de una niña de la que se enteraron pocas horas antes. El caso fue informado por El Periódico, un medio de San Francisco, que habló con la pareja local y cuya historia rápidamente se viralizó.

Todo comenzó cuando Valentina decidió retirarse antes de su trabajo, debido a un fuerte malestar, que confundió con los típicos dolores menstruales. Por eso, llamó a su pareja Gustavo Contreras, para que la fuera a buscar.

Arrancamos ese día normal, a la mañana fui a trabajar y como a las tres de la tarde le aviso a mi pareja que no estaba bien, que me viniera a buscar. Llegando a casa pensaba que eran dolores normales de toda mujer, pero no. Me empecé a sentir muy mal así que llamamos al servicio de emergencias", comenzó contando a El Periódico.

"Yo estaba en la cama con muchos dolores, creía que menstruales, pero eran contracciones. La doctora que vino a mi casa me empezó a tocar y me preguntó de cuántos meses estaba. Le dije que no estaba embarazada pero ella me dijo que le parecía que sí. Entonces nos fuimos volando al sanatorio. Cuando me hacen la ecografía me dicen que tenía un embarazo muy avanzado y yo no caía. Pensaba cómo, si no tenía panza, ni síntomas; si siempre había estado bien. Así que me llevaron, pero ni siquiera sabía si iba a ser cesárea o parto”, narró.

"Sentí un corazón que latía, pero no tuve tiempo de nada. A los 10 minutos estaba en la sala de parto y en otros 10 minutos ya la tenía en brazos a mi hija”, señaló.

La ecografía develó un embarazo de 38 semanas. “No entendíamos nada, yo me largué a llorar, pero no de miedo, sino que estaba feliz. Ella me decía que tenía miedo y sí, teníamos inseguridad porque no nos preparamos, ni con controles médicos ni para recibirla. No teníamos nada”, explicó Gustavo.

Luego de unos llamados a los familiares pudieron conseguir lo que les hacía falta: “Yo le transmitía tranquilidad a ella pero por dentro estaba desesperado, no teníamos coche, cuna, mamaderas, nada; no nos habíamos podido preparar ni mentalmente ni económicamente para poder recibirla”.

Fiorella llegó el martes 3 de agosto a las 17.30, pesando poco más de tres kilos, producto de lo que se denomina embarazo críptico y suelen presentarse en mujeres con menstruaciones irregulares, menopausia precoz o practican deportes de alto impacto.

La pareja que tuvo que salir a buscar los elementos básicos para recibir a su bebé, bromea con que fue un embarazo de cuatro horas.

El parto los tomó por sorpresa ya que no estaban al tanto del embarazoy los pocos síntomas que tuvo Valentina, los minimizaron o los confundieron: “Me sentía un poco más gorda, pero por ahí era porque hacía unos meses que no menstruaba, que era muy normal en mí, capaz me sentía hinchada como me solía pasar. Y me habían salido granitos de acné, los síntomas de siempre, pensé que ya se me iban a ir. Y cuando la tuve sentí un alivio, y ahí me di cuenta de que tenía algo en la panza”.

Además Valentina explicó: “Atábamos cabos en casa y  me daba cuenta de que a veces tenía muchas ganas de comer tal cosa o de que me dormía temprano porque estaba súper cansada, yo lo veía normal. Y era la criatura que tenía adentro que me consumía las energías”.

Ya con la bebé en brazos, Valentina contó: "Decimos que fue un embarazo de cuatro horas, desde que nos enteramos hasta que pasó todo. Para mí el ejercicio fue súper necesario para que todo fuera tan rápido. Salimos de ahí con todo y más, gracias a nuestras familias”.

Para cerrar Gustavo agradeció: "Tengo familia en el extranjero e inmediatamente me mandaron dinero. Hasta una amiga de la infancia, esos ángeles que uno no creen que van a aparecer. Hemos tenido ese respaldo de las amistades y de la familia, que estuvieron con nosotros”.

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