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Actualidad INTERNACIONALES

Video: la destrucción de las mujeres en Afganistán como amenaza

Con los talibanes logrando grandes avances, la perspectiva es la de la amenaza plena para las protecciones de los derechos en las mujeres y niñas afganas.

Afganistán transita un nuevo retorno talibán al poder central

Afganistán transita un nuevo retorno talibán al poder central

La caída de Kabul cierra un proceso que, al menos en su última fase, comenzó en abril cuando el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció, tras más de veinte años, el cierre de la operación militar norteamericana en Afganistán.

Desde entonces, si bien oficialmente se buscó negociar una salida pacífica con el Gobierno afgano, los talibanes fueron ganando cada vez un mayor control sobre los más de 400 distritos del país, algo de lo que el propio Biden parecía estar al tanto.

Solo como antecedente, la reconquista de Herat, una de las ciudades más pobladas y abiertas en términos culturales, marcó una fuerte caída de mujeres inscriptas para tomar el kankor, el examen anual de ingreso universitario.

Además, en los últimos meses, en los puestos de control bajo dominio talibán, los grupos de derechos humanos observaron que las mujeres que no viajaran con un mahram, en gran parte entendido como un pariente que sea hombre y mayor de 16 años, no podían circular.

Con los talibanes logrando grandes avances, la perspectiva es la de la amenaza plena para las protecciones de los derechos en las mujeres afganas.

Según reporta Naciones Unidas, desde el comienzo de este año, las muertes de civiles aumentó en un 50%, con más mujeres y niñas fallecida en el país que en cualquier otro período comprendido en la última década y rememorando indicadores del último Gobierno talibán.

En ese período, transitado mayormente entre 1996 y 2001, se instaló un sistema de segregación de género donde a las mujeres y niñas se les negó en su mayoría el derecho a la educación, el empleo y el voto.

Cubrirse la cara por completo en público se hizo obligatorio y se llevaron a cabo flagelaciones y ejecuciones públicas en plazas y estadios, incluida la lapidación por adulterio.

Si bien la retirada de los talibanes no supuso el fin de los abusos, de hecho en las zonas más remotas del país la educación femenina siempre fue utópica, en las últimas dos décadas comenzaron a lograrse avances significativos como el ingreso de las mujeres a las universidades y el poder integrar la fuerza laboral en los distintos sectores de la sociedad. 

Es por eso que la “caída de Afganistán” presenta un preocupante precedente sobre este punto y comienza a evidenciar el dolor por una forma de vida que ya parece ser parte del pasado.

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