El contexto de pandemia que estamos atravesando, si bien es una situación compleja para todos, implica un mayor riesgo para aquellos que se encuentran en contacto más cercano con los pacientes: los trabajadores de la salud. Y aunque se está haciendo lo posible para que todos y todas tengan los insumos y medidas de prevención necesarios, hay un grupo en particular que no está recibiendo la atención que su labor requiere y estos son los trabajadores del área de la odontología.
Y hoy por hoy, los odontólogos no se encuentran trabajando —más que para atender urgencias— porque no están contemplados en las excepciones al aislamiento que estableció el gobierno.
Acerca de los insumos y cuidados extras
Javier Canzani, odontólogo, ex director Nacional de Salud Bucodental y ex presidente de la Asociación Odontológica Argentina; explica que si bien la odontología siempre fue una profesión de riesgo y ya desde la década del 80 —con la aparición del SIDA— se tienen más cuidados en cuanto a la protección profesional, ahora deben extremar los cuidados.
Y agrega que un odontólogo, más allá de su ambo, tiene habitualmente guantes, un barbijo y anteojos o protección. Pero ahora, en el marco de la pandemia, se suman un camisolín, botas y cofia descartables. A su vez, apenas el paciente entra al consultorio, ahora se le deben colocar los mismos elementos descartables y se le hacen lavar las manos con alcohol en gel antes de entrar al consultorio.
Por otro lado, la preocupación se intensifica si acá llega a haber un pico de la enfermedad: no se pueden utilizar tantos materiales descartables ya que se van a necesitar en los hospitales para atender a la población que se vaya infectando.
Todo esto tiene un costo importante, el kit completo entre paciente y odontólogo no baja de los $1500. Las obras sociales y las prepagas no lo quieren pagar y el odontólogo no puede afrontar el gasto. En estas circunstancias, el odontólogo estaría "pagando" para atender a sus pacientes, porque no es que no está cubierto el insumo de protección nada más, ni siquiera está cubierto el arancel mínimo.
"La odontología en este momento está en una situación bastante complicada porque los ingresos nuestros son literalmente cero. Todos los consultorios están absolutamente cerrados y no producimos nada", explica Canzani.
Al mismo tiempo, está también la cuestión de cuánto tiempo ahora se va a poder dedicar a los pacientes: "si yo antes atendía a diez pacientes, probablemente ahora tenga que atender a cinco, porque entre paciente y paciente tenemos que desinfectar muchísimo y muy bien todo el consultorio. Siempre se desinfectó pero ahora hay que extremar las medidas de seguridad, porque este es un virus de contacto", dice Canzani. "Sumado a eso, después habrá que ver los insumos odontológicos, que en un 90% son importados y el dólar sigue subiendo todos los días".
Un reclamo que necesita ser atendido
"Resolvimos mediante un comunicado instar a las instituciones que celebran los contratos con las obras sociales y las prepagas y a los profesionales que firman contratos directos con ellos, a suspender la atención hasta tanto no se aseguren a los profesionales odontólogos los aranceles mínimos legales fijados por nuestro consejo superior, más los costos agregados de los elementos de protección personal", explica Mariana Brentassi, vicepresidenta del Colegio de Odontólogos de la provincia de Buenos Aires, distrito cuatro.
Brentassi sostiene que las obras sociales y prepagas no solo no están respetando el arancel mínimo legal que tienen los odontólogos para ejercer su profesión sino tampoco los costos agregados que trae aparejado esta situación de emergencia sanitaria, que incluyen el equipo de protección personal y los requerimientos del aumento de tiempo que llevan de ahora en más la atención de un solo paciente —la desinfección del área de trabajo, la ventilación de la misma, etc.—.
"Los aranceles que pagaban las obras sociales y las prepagas ya eran paupérrimos antes de esta pandemia, pero esta situación de emergencia sanitaria y todo este aumento de insumos, tiempo y costo de trabajo, llevaron a una situación inviable. Están empujando al profesional a ejercer una mala práctica, es una cuestión también de consciencia sanitaria, nuestra obligación es ejercer nuestra profesión de manera digna y responsable ante esta situación de pandemia", agrega Brentassi.
Mientras tanto, desde el colegio están entregando máscaras de protección a los matriculados del distrito cuatro de forma gratuita; que si bien no es la solución, al menos es una ayuda ante la falta de insumos y lo que cuesta conseguirlos.
Además, se están gestionando los reclamos y pedidos de insumos y otras cuestiones que afectan a la práctica; a las entidades nacionales y provinciales correspondientes (como secretaria de comercio, AFIP, etc.).
"La recomendación del Ministerio de Salud y también de nuestro colegio [Colegio de Odontólogos de la provincia de Buenos Aires, distrito cuatro], es la de la atención de urgencias solamente, pero si se cuentan con los insumos de protección personal tanto para el profesional como para el paciente, para que el odontólogo no se transforme en un vector de la enfermedad", finaliza.