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Ciencia

La evolución de la homosexulidad: ¿puede haber una pista en nuestros genes?

¿Por que la homosexualidad persiste hoy en día pese a que, en términos de biología evolutiva, parece no ofrecer ventajas para la supervivencia de la especie?

La evolución de la homosexulidad: ¿puede haber una pista en nuestros genes?

La evolución de la homosexulidad: ¿puede haber una pista en nuestros genes?

Por: Florencia Luna

Si hablamos de biología evolutiva, la homosexualidad es una especie de paradoja: si bien es menos probable que los humanos y otros animales que se sienten atraídos por exclusivamente su mismo sexo tengan hijos biológicos (por lo que cualquier gen que "predisponga" a la homosexualidad rara vez se transmitirá a las generaciones futuras), esta atracción hacia el mismo sexo está muy extendida en los seres humanos y las investigaciones sugieren que es en parte genética.

Recientemente, en un estudio publicado en Nature Human Behavior que incluyó a cientos de miles de personas se encontraron patrones genéticos que podrían estar asociados con el comportamiento homosexual y también con cierta ventaja evolutiva relacionada con el número de parejas sexuales.  

Sin embargo, los autores advierten que las diferencias genéticas estudiadas aquí son pequeñas, se extienden a lo largo de la secuencia de ADN humano y capturan solo una pequeña parte del comportamiento sexual entre personas del mismo sexo.

 Para esta trabajo, el equipo de investigadores analizó los genomas de 477.522 personas que dijeron haber tenido relaciones sexuales al menos una vez con alguien del mismo sexo y luego comparó estos genomas con los de otras 358.426 personas que dijeron que solo habían tenido sexo heterosexual. 

Luego, utilizaron un algoritmo para simular la evolución humana durante 60 generaciones y descubrieron que las variaciones genéticas relacionadas con el comportamiento homosexual eventualmente habrían desaparecido, a menos que de alguna manera ayudara a las personas a sobrevivir o reproducirse.

Cabe aclarar que no existe algo así como un "gen gay" —y así lo respaldan diversas investigaciones—, sino que tales variaciones genéticas (que por sí solas no afectan en gran medida el comportamiento sexual) pueden tener un efecto pequeño, "explicando entre el 8% y el 25% de la heredabilidad", sostiene el artículo.

Pero, como adelantamos, la homosexualidad pese a que aparentemente no tiene un fin evolutivo, persiste; por lo que tiene sentido pensar que esas variaciones ofrecen, en mayor o menor medida, alguna ventaja para la supervivencia de una especie.

Con esto en mente, el equipo decidió entonces indagar sobre el número de parejas sexuales de las personas. Y luego de preguntarle a todos los participantes a este respecto, encontraron que aquellas que tenían relaciones con personas del mismo sexo compartían ciertas variaciones genéticas con heterosexuales que informaban mayores números de parejas.

Los autores sugieren que esto puede ayudar a explicar por qué la homosexualidad ha persistido a lo largo de la evolución de la especie humana: un mayor número de parejas aumenta las posibilidades de éxito de apareamiento (es decir, más hijos), entonces —independientemente de la orientación sexual— esas variaciones genéticas perduran en la especie.

Sin embargo, los resultados son para agarrar con pinzas porque el estudio tiene muchas limitaciones:

  1. Los datos utilizados corresponden solo a individuos de ascendencia europea en Reino Unido y Estados Unidos, así que capturan una fracción de la diversidad genética y de comportamiento humano;
  2. A los participantes se les preguntaban solo sobre el comportamiento sexual, no sobre la atracción u orientación sexual. Además, no es una forma útil de categorizar a las personas, muchas de las que se identifican como heterosexuales pueden haber experimentado con una pareja del mismo sexo.
  3. La mayoría de los participantes nacieron durante una época en la que la homosexualidad era ilegal o culturalmente tabú en sus países, por lo que muchas personas que se sentían atraídas por otras del mismo sexo quizás nunca actuaron en base a su atracción y, por lo tanto, podrían haber terminado en el grupo equivocado en el estudio.
  4. El comportamiento sexual y la reproducción ocupan un lugar diferente en las sociedades modernas en comparación a nuestros antepasados, por lo que es difícil inferir su papel en nuestra evolución. 

Si bien vincular algo tan complejo como el comportamieto o la orientación sexual con la genética es extremadamente difícil, no deja de ser un buen interrogante y una manera de empezar a conocer un aspecto tan relevante de la raza humana.

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