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Ciencia

NASA: Las tecnologías que podrían revolucionar el futuro en el espacio

En esta nota, las ideas del programa Innovative Advanced Concepts de la NASA que algún día podrían cambiar las reglas del juego en el espacio.

NASA: Las tecnologías que podrían revolucionar el futuro en el espacio

NASA: Las tecnologías que podrían revolucionar el futuro en el espacio

Las misiones de la NASA hacen que parezca que el futuro es ahora: rovers que exploran Marte con dispositivos de vanguardia, una nave espacial que regresa a casa con una muestra de asteroide y un complejo telescopio espacial que observa el universo temprano. Entonces, ¿cuál es la próxima gran novedad? ¿Qué podrían intentar descubrir las misiones espaciales del 2050 y posteriores?

La respuesta la tiene el programa Innovative Advanced Concepts de la NASA (NIAC) que, con el objetivo de ver qué podría ser posiblefinancia investigaciones en sus etapas iniciales que estén relacionadas con conceptos de tecnología futuristas que nos recuerdan mucho a la ciencia ficción.

"El objetivo es encontrar qué podría funcionar, qué podría no funcionar, y qué nuevas y emocionantes ideas se les pueden ocurrir a los investigadores en el camino", describieron en su web.

 

Si bien los detalles se van a conocer durante un simposio anual del NIAC que tendrá lugar del  21 al 23 de septiembre, la agencia ya dio a conocer algunas ideas de las y los investigadores que algún día podrían cambiar las reglas del juego en el espacio:

Los mundos oceánicos, donde el agua se encuentra muy por debajo de kilómetros de corteza helada, son algunos de los lugares más probables en nuestro sistema solar para albergar vida, una perspectiva sin dudas atractiva para los científicos. 

Pero acceder y explorar estos entornos acuáticos presenta desafíos únicos. Por eso, Ethan Schaler, ingeniero mecánico robótico del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, está investigando una idea prometedora para hacer posible la exploración: el uso de pequeños robots impresos en 3D, a escala centimétrica, equipados con sensores y actuadores (pequeños dispositivos que convierten la energía en movimiento). Un robot mayor que perforara el hielo y desplegara los micro-bots también los controlaría de forma inalámbrica mediante ondas de ultrasonido, especifican. 

Si bien los robots nadadores podrían ser ideales para algunos destinos, otros requerirán algo con un agarre más firme. Marco Pavone, profesor asociado de la Universidad de Stanford, está desarrollando un "ReachBot" que podría arrastrarse rápidamente a través de cuevas utilizando brazos extensibles para alcanzar largas distancias. Sus diversas características, en particular ser pequeños y livianos, les permitiría moverse en entornos complicados como lo son las paredes verticales de los acantilados o los pisos rocosos e irregulares de las cuevas en Marte.

Sacar una nave espacial enorme de la Tierra requiere de mucha planificación, porque el tamaño de lo que puede viajar al espacio depende de la capacidad del cohete que lo va a lanzar. Y aunque múltiples lanzamientos y ensamblajes en el espacio demostraron ser exitosos en el pasado, podría haber otra forma: el profesor asistente de la Universidad Carnegie Mellon, Zachary Manchester, está considerando formas de integrar los avances recientes en metamateriales mecánicos en un diseño de estructura ligera desplegable.

Así de complicada como suena, dicha estructura podría lanzarse dentro de la cofia de un cohete y desplegarse de forma autónoma hasta un tamaño final de "la longitud de 10 campos de fútbol".

Habitar el espacio presenta un montón de inconvenientes dependiendo de si queremos pisar la Luna, Marte o cualquier otro suelo más allá del terrestre, pero un desafío común en todos es: ¿cómo sobrevivirán los astronautas durante los viajes largos? Jane Shevtsov, en colaboración con Trans Astronautica Corporation, propone la creación de un suelo a partir de material de asteroides ricos en carbono en el que se utilicen hongos para descomponer físicamente el material y degradar químicamente sustancias tóxicas, de manera tal que los humanos puedan cultivar sus propios alimentos y reciclar nutrientes.

La NASA selecciona las propuestas a través de un proceso de revisión por pares que evalúa la innovación y la viabilidad técnica. Todos los proyectos se encuentran todavía en las primeras etapas de desarrollo, y la mayoría requiere una década o más de maduración tecnológica.

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