Protón BIOLOGIA

¿Pueden razonar los insectos?

Un estudio nuevo muestra que las avispas serían capaces de realizar inferencias deductivas.  

¿Pueden razonar los insectos?

¿Pueden razonar los insectos?

Por: Nicolas Olszevicki

La inferencia transitiva es la capacidad de establecer una relación entre dos objetos sin realizar una comparación directa entre ellos. Así, por ejemplo, si yo sé que un gorila es más grande que un perro pekinés, y sé también que un perro pekinés es más grande que una polilla, puedo inferir transitivamente que un gorila es más grande que una polilla. 

Parece fácil, pero no lo es tanto. De hecho, hasta hace no tanto tiempo se pensaba que el humano era el único capaz de razonar de esta manera. Es obvio que no lo somos, y es esperable que los primates más cercanos a nosotros en el árbol evolutivo tengan también esta capacidad, aunque sea de manera rudimentaria. Y la tienen. Lo que no es tan esperable es que los insectos puedan tener rudimentos de esta capacidad.

Pero parece que los tienen. Para probarlo, un grupo de científicos de la Universidad de Michigan, liderado por la bióloga evolucionista Elizabeth Tibbetts, trabajó con avispas. Al principio, entrenaron a individuos de dos especies diferentes — Polistes dominula y Polistes metricus—a distinguir entre cinco colores distintos etiquetados como A, B, C, D, y E.

Cada avispa era colocada en el centro de un rectángulo en cuyos extremos laterales había dos colores diferentes. Un lado estaba electrificado a 0.4 Volts y la avispa, al acercarse, recibía una leve descarga; en el otro no pasaba nada

Al principio, la avispa tenía que elegir entre A y B. A era el lado seguro y B, el lado electrificado. Luego, elegía entre B y C: en este caso, B era el lado seguro y C, el electrificado. Y así sucesivamente, de manera que A siempre era el color seguro, C siempre el electrificado y el resto variaba en función de cuál fuera el color con el que se estuviera comparando. O sea: B, C y D eran seguros en la mitad de los casos, y electrificados en la otra mitad. 

El desafío era ver si las avispas eran capaces de descubrir la jerarquía existente entre los colores. Para eso, una vez que habían sido entrenadas para reconocer los cuatro pares (A-B; B-C; C-D; D-E) se las colocaba frente a un par que no hubiera sido testeado (por ejemplo, A-E, o B-D). En estos casos, las avispas tendieron a elegir el mismo lado que hubiéramos elegido nosotros: el que esperaríamos que no estuviera electrificado (A en el primer caso; C en el segundo).  

La elección de A por sobre E es razonable, dado que A siempre era seguro y E siempre estaba electrificado. Pero la de B por sobre D parecería implicar que se realizó algún tipo de inferencia y que se entendió la jerarquía existente entre los colores

Según los investigadores, se trata de la primera evidencia de inferencia transitiva en invertebrados, y contribuye a desmitificar que el pequeño cerebro de los insectos (de apenas un millón de neuronas) sea incapaz de comportamientos sofisticados. 

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