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Ciencia

Síndrome de Kessler, ¿una nueva amenaza tras el coronavirus?

Expertos advierten sobre posibles colisiones de satélites si no se empieza a tratar el problema de los desechos espaciales.

Síndrome de Kessler, ¿una nueva amenaza tras el coronavirus?

Síndrome de Kessler, ¿una nueva amenaza tras el coronavirus?

A unos 1000 kilómetros sobre la superficie de la Tierra, dos viejas naves espaciales evitaron, por poco, una colisión. Si se hubieran golpeado entre sí, estiman los expertos, el aplastamiento podría haber creado una lluvia de escombros que sería extremadamente peligroso para otros satélites y podría provocar una reacción en cadena de colisiones.

Se trata, por un lado, de un satélite de navegación soviético lanzado en 1989 y, por otro, de un cohete propulsor chino lanzado en 2009. Ninguno de los dos tiene ningún método de propulsión a bordo, por lo que no hay forma de alejarlos el uno del otro. Y si bien hoy en día eso es algo bastante más raro —típicamente tendrían algo de propulsión—, hay muchos de estos objetos más antiguos en órbita sin forma de evitar que se estrellen entre sí

LeoLabs, una compañía que rastrea los desechos espaciales, predijo que los dos objetos pasarían a menos de 12 metros el uno del otro el 16 de octubre; y el "escenario de pesadilla" no era realmente una exageración: el satélite ruso y el cuerpo del cohete chino tienen una masa combinada de alrededor 2.800 kilogramos, ambos lanzándose el uno hacia el otro con una velocidad relativa de 52,950 kilómetros por hora, por lo que una colisión habría sido increíblemente destructiva, generando una enorme nube de escombros.

A su vez, una nube de escombros como esta podría desencadenar un escenario conocido como síndrome de Kessler, donde los escombros siguen golpeando otros satélites y causando más escombros en una especie de efecto dominó de destrucción.

Pasos cercanos como este ocurren una o dos veces al año, y las colisiones reales solo ocurren una vez por década. Pero a medida que continuamos lanzando un número cada vez mayor de satélites, podrían comenzar a suceder con más frecuencia.

Afortunadamente, esto parece haberse evitado, de acuerdo con LeoLabs, pero si no dejamos de agregar montones de basura espacial a la órbita y comenzamos a limpiar nuestros viejos problemas, las colisiones de satélites podrían convertirse en algo común.

 

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