Cine y Series El fin de la inocencia

12 años de Mad Men, la serie que desnudó la Norteamérica de los años '60

Desde el pasado, la serie de Matthew Weiner se animó a tratar temas coyunturales, de esos que no siempre discutimos abiertamente. 

La decadencia del imperio americano(AMC)

La decadencia del imperio americano | AMC

Por: Jessica Blady

En su momento, la gran creación televisiva de Matthew Weiner quedó un tanto opacada por esa otra premiadísima compañera de cadena conocida como “Breaking Bad” (2008-2013). Igual, la historia de Don Draper (Jon Hamm) no pasó desapercibida para el público más refinado, para los críticos que siempre la elogiaron (y la elogian), ni para la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood que la premió como Mejor Serie Dramática durante tres años consecutivos (2007, 2008, 2009), entre otros galardones.

El 19 de julio de 2007 “Mad Men” irrumpía en la pantalla de AMC con “Smoke Gets in Your Eyes”, un episodio piloto dirigido por Alan Taylor -quien más tarde llevaría su magia a “Game of Thrones”- y escrito por el propio Weiner, que dejaba bastante en claro sus intenciones, demostrando de alguna manera que no había mucha ‘salvación’ para estos “Mad men” -argot acuñado en la década del cincuenta por los publicistas que trabajaban en la coqueta Madison Avenue-, pero sí mucho futuro para sus protagonistas femeninas, de entrada, meros personajes secundarios destinados a moverse entre las grandes sombras proyectadas por estos señores. Error.  

Un mundo de hombres...

Más allá de su misterioso protagonista, y los conflictos que se dan entre las paredes de Sterling Cooper (Draper & Pryce)-la agencia publicitaria más prestigiosa de Nueva York-, este drama examina una época de cambio sociocultural tan particular como es la década del sesenta, el rol de los géneros y todo lo que trae aparejado: machismo, adulterio, feminismo, vicios de todo tipo y conductas aún más reprochables, sin ningún pelo en la lengua.

Mientras desde sus campañas publicitarias, Draper, Roger Sterling (John Slattery), Peter Dyckman Campbell (Vincent Kartheise), Paul Kinsey (Michael Gladis) y compañía tratan de venderle a sus clientes y a los consumidores el “Sueño Americano” empaquetado, la realidad de sus vidas y el mundo que gira a su alrededor nos pintan un panorama muy diferente, sobre todo con el advenimiento del “fin de la inocencia” que se da, básicamente, después del asesinato de John F. Kennedy en los Estados Unidos.  

... donde terminan triunfando las mujeres

Es verdad que “Mad Men” se mueve dentro de su propio microcosmos sin hacer demasiadas referencias a la política y las tendencias socioculturales de la época, pero estos cimbronazos igual se ven reflejados a través de sus complejos protagonistas, que van revelando las peores (y las mejores) cualidades de la sociedad yanqui de aquel entonces. Las apariencias engañan, y “lo que pasa puertas adentro” contrasta con la imagen inmaculada de estos señores de traje, pero también de sus sumisas esposas y secretarias -sobre todo Peggy Olson (Elisabeth Moss) y Joan Holloway (Christina Hendricks)-, cuya determinación y creatividad las empuja a seguir un camino mucho más interesante.

De esta manera, los paralelismos con nuestra realidad son imposibles de negar. El mismo Weiner la describió como sci-fi en el pasado ya que: “Así como la ciencia ficción usa un mundo futuro para tratar temas que nos preocupan hoy en día, ‘Mad Men’ utiliza el pasado para retratar temáticas que nos preocupan hoy, y que no siempre discutimos abiertamente”. Echándole un ojo a la coyuntura, queda claro que la serie de AMC picaba en punta, y abrió la puerta a otros productos que se hacen eco de esta exploración sobre tabúes, excesos y los roles sociales de hombres y mujeres, ya sea en la década del sesenta o en estos tiempos no menos turbulentos.    

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