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Análisis | Aves de Presa es alocada y violenta como su protagonista

Antes de volver a juntarse con sus compañeros "suicidas", Harley Quinn hace nuevas amistades y emprende su independencia alejada del Joker. 

Pajaritos en la cabeza(WB)

Pajaritos en la cabeza | WB

Por: Jessica Blady

Desde el fracaso (comercial y crítico) de “Liga de la Justicia” (Justice League, 2017), Warner Bros. y DC Comics decidieron replantearse todos sus planes comiqueros para la pantalla grande, desmembrar la franquicia compartida que intentaban replicar, y dotar a cada una de sus películas de una identidad más personal. Este último detalle y la visión particular de cada realizador parecen ser la clave del éxito de “Aquaman” (2018), “Shazam!” (2019) y “Guasón” (Joker, 2019), tres historias que poco y nada tienen en común, aunque comparten personajes y un universo superheroico más extenso y reconocible.

Más allá del traspié de “Escuadrón Suicida” (Suicide Squad, 2016), la aventura de David Ayer dejó bien en claro que la Harley Quinn de Margot Robbie tenía el voto positivo de la audiencia, y que podía explorar su impredecible personalidad sin necesidad de su payasesco compañero de andanzas. Este magnetismo se convirtió en el germen para que la mismísima Robbie llevara sus ideas derechito a las oficinas de los directivos del estudio con la intención de crear una historia alrededor de su personaje, justamente, alejado de la sumisión y de esa relación enfermiza y tóxica que supo definirlo muchas veces.     

“Aves de Presa y la Fantabulosa Emancipación de una Harley Quinn” (Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn, 2020) no es la típica película de “superhéroes”. Es (más bien) una declaración de independencia desde el punto de vista de esta simpática villana que, tras el rompimiento amoroso, decide salir al mundo y valerse por sí misma… algo que no resulta tan sencillo sin la protección de Mr. J. Este es el punto principal a tener en cuenta cuando hablamos de esta aventura: un relato alocado, violento (muy violento), explícito, espontáneo, aniñado por momentos, y bastante desordenado (de manera intencional) como las ideas en la cabeza de esta protagonista.

En esta estructura caótica -que poco a poco va cobrando sentido e incluyendo a los demás personajes en la trama- reside una de las mejores decisiones narrativas de la guionista y también productora Christina Hodson, responsable de “Bumblebee” (2018). Junto a la casi debutante directora Cathy Yan pergeñan un estrafalario viaje en montaña rusa, divertidísimo y frenético, que no para hasta llegar a destino, siempre tripulado por la carismática arlequina. La voz de Harley marca el ritmo constante de esta odisea empoderadora y caricaturesca, en el mejor de los sentidos, que no se inmuta cuando se ríe de sí misma, de los géneros y sus lugres comunes, y hasta de la tragedia más sangrienta.      

Margot y un personaje que le uqeda pintado

“Aves de Presa” no enarbola la bandera feminista, pero deja bien en claro que esta es una ‘historia de chicas’. Chicas (y mujeres de cierta edad) cansadas de no encajar en el sistema construido (mayoritariamente) por los hombres, y que entienden que la única manera de sobrevivir es hacerles frente, tirar las estructuras abajo y, en lo posible, crear las propias dejando los modales de lado. Acá no hay damiselas en peligro ni bandos de buenos y malos. En Gotham, todos están un poco salpicados por la corrupción, y los héroes (o heroínas) son aquellos que intentan hacer una pequeña diferencia.

Venganza, moral, ambición y supervivencia son los factores que van a cruzar a estas protagonistas tan diferentes entre sí, forzadas a trabajar en equipo para salvaguardar su propio pescuezo y a la pequeña Cassandra Cain (Ella Jay Basco), ladronzuela que robó lo que no debía de manos de Roman Sionis (Ewan McGregor), líder criminal sádico y egomaníaco que controla a los matones de las afueras de la ciudad. Un diamante es la excusa ¿y el Macguffin? para reunir a la recién separada Harley, Cass, la detective Renee Montoya (Rosie Perez) -quien intenta armar un caso contra Sionis-, la entrenada asesina Helena Bertinelli (Mary Elizabeth Winstead) -también conocida como The Huntress-, y a Dinah Lance/Black Canary (Jurnee Smollett-Bell), cantante y empleada de Roman que no siempre aprovecha todo su potencial.

¿Quién se le atreve a las chicas?

La trama es bastante básica, pero las realizadoras lo compensan con una estructura narrativa que le calza como anillo al dedo, y una puesta en escena en función a esta misma manera de contar. La fotografía de Matthew Libatique (colaborador habitual de Darren Aronofsky) es la mejor herramienta para representar los momentos más fantasiosos y lisérgicos que se cruzan por la cabeza de Harley, haciéndonos dudar (muchas veces) si es realidad o ficción. También el montaje frenético durante las perfectamente coreografiadas escenas de acción, acompañadas por una banda sonora que se luce en sí misma, aunque puede convertirse en un estorbo debido a la saturación.    

Lo mejor de “Aves de Presa” es su singularidad, los riesgos que toma y la química que se establece entre estos cinco personajes femeninos, todos con sus momentos para brillar y “emanciparse” a su manera. La película deja bien en claro que hay mucho más para contar sobre este grupo que apenas se está conociendo y, entre sus virtudes, está nos deja con las ganas de presenciar más aventuras. Lo más flojito es un villano que no siempre cae bien parado en la caricatura, más cuando se acerca peligrosamente a ciertos estereotipos que cayeron en desuso.  

Otro villano resentido 

Llama la atención que un producto que rompe tantas barreras -estamos ante la primera gran producción superheroica con un elenco mayoritariamente femenino, al igual que las impulsoras detrás de las cámaras- y se la juega con una historia no apta para menores, caiga en estos modelos dañinos para reforzar la villanía del antagonista. McGregor se luce más cuando le toca ser más extremo y se desata violentamente, aunque no provoca el mismo efecto su lado más caricaturesco, ligado a la representación LGTB+.

Igual, estos detalles no logran opacar el conjunto de la película, una extraña oda a los cómics y los superhéroes más bizarros, que se sostiene en su propio universo, aunque no reniega de, por ejemplo, “Escuadrón Suicida”. Esta es una instancia diferente y el espíritu anárquico de la historia y sus personajes nos invitan a unirnos a la diversión y la celebración de independencia de estas protagonistas que lejos están de ser las perfectas heroínas, pero hacen su mejor esfuerzo para demostrar que el futuro bien puede ser femenino.     

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