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Cine y Series Con o sin hache

Análisis | Hache de Netflix es una historia de narcotráfico y pasión

Las producciones españolas siguen copando la grilla de Netflix, esta vez, de la mano de un drama criminal basado en hechos reales. 

¿Quién dirige la batuta?(Netflix)

¿Quién dirige la batuta? | Netflix

Por: Jessica Blady

España sigue copando la pantalla de Netflix con sus producciones originales (y no tanto), atrayendo a un público cada vez más vasto, ansioso de sumar nuevas ficciones a sus vidas. Al éxito de “La Casa de Papel”, “Élite”, “Las Chicas del Cable” y tantas otras, ahora se suma “Hache”, un drama criminal de época creado por Verónica Fernández (“Seis Hermanas”), inspirado en hechos reales.

Estamos en la Barcelona de la década del sesenta y Helena (Adriana Ugarte) hace lo imposible para mantener a su pequeña hija, mientras busca ayudar a su pareja, preso tras una huelga donde falleció un guardia. Las opciones que le quedan son bastante pocas y termina entregando su cuerpo por unas pocas monedas. Cuando la conocemos, escapa de las garras de un cliente al que quiso estafar, y se refugia en el Albatros, un elegante club nocturno regenteado Malpica (Javier Rey), capo mafioso dedicado al contrabando de heroína.

Un primer encuentro subyugador y violento que deja bien en claro la despiadada conducta del narcotraficante y la desesperación de ‘H’, apodada así desde el primer momento. Helena lleva todas las de perder, pero una vez adentro de la organización criminal, empezará su proceso de (duro) aprendizaje y su escalada hacia la sima, hasta asumir el control del tráfico de heroína en la ciudad catalana.        

En la otra esquina tenemos al inspector Alejandro Vinuesa (Eduardo Noriega), ávido detective recién llegado de Madrid al que le toca investigar una serie de asesinatos, al parecer, todos relacionados con la misma sustancia: la heroína. En un punto, los caminos de Vinuesa y Helena se van a cruzar, configurando un extraño triángulo poco amoroso.   

“Hache” brilla desde la puesta en escena y la reconstrucción de época, el aliciente de tratarse de una historia real, y por un primer episodio que nos mete derechito en la acción y la disyuntiva de cada uno de sus personajes principales sin dar muchas vueltas. El problema es su constante necesidad de misoginia y las deslucidas interpretaciones de sus protagonistas, llevadas al extremo de la exageración.   

“Muñecas Flotando en el Mar” entrega muchos de los clásicos elementos del policial negro, pero también los peores y más gastados arquetipos del género. Al final, “Hache” es un conjunto de clichés que hemos visto infinidad de veces, y no logra destacarse particularmente. Con el correr de los episodios, seguramente, vendrá la transformación de Helena, por ahora una víctima ultrajada y maltratada cada vez que la historia lo requiere.  

Relaciones peligrosas

Queda claro que Helena es una mujer inteligente y de recursos, aguerrida a la hora de defenderse en esa primera escena, pero cambia rotundamente ¿cuando cae bajo el influjo de Malpica? ¿Acaso goza de esta relación un tanto enfermiza donde se pone a meced de un hombre impredecible que marca a las mujeres como mercancía? La primera impresión no es tan buena y una vez superada esa primer secuencia, el episodio empieza a car en el tedio de una serie de personajes que se van sucediendo y una acción demasiado relajada para tratarse de un thriller criminal.

Vinuesa comienza a delinear su juego del gato y el ratón con el escurridizo de Malpica en el otro extremo, pero encuentra constantes obstáculos por parte de sus compañeros. El entramado de “Hache”, cada vez más grande, empieza a deshilacharse incluso antes de tomar velocidad y termina perdiendo nuestro interés justo cuando su caso se choca con una hábil Helena que busca escapar del influjo del malhechor antes de caer definitivamente en sus garras.      

“Muñecas Flotando en el Mar” es un capítulo que corre en círculos para terminar siempre en el mismo lugar, un defecto narrativo que se podría obviar si, al menos, sus protagonistas fueran lo suficientemente atrayentes (y convincentes) para desviar nuestra atención de esos detalles y permitirnos entrar de lleno en la trama a través sus dilemas personales.   

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