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Deportes CAJA NEGRA

Delfi Pignatiello: "El momento en el que me tiro al agua soy yo, se me pasa todo"

La nadodora olímpica participó del ciclo Caja Negra y habló sobre sus comienzos en el deporte, cuán importante es para ella cuidar la salud mental, su pasión por la música y su inagotable curiosidad por todo lo que la apasiona

Delfina Pignatiello, lejos de ser una joven promesa, es una campeona con todas las letras. A sus 21 años ya es triple campeona panamericana y frenar no está en sus planes. Con los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 en el horizonte inmediato, la nadadora argentina participó del ciclo Caja Negra y habló sobre sus sueños, sus desafíos y su vida más allá del deporte.

En el 2016, a los 16 años, fue récord argentino en los 800 metros libres y obtuvo el sexto puesto en el Campeonato Mundial en Piscina Corta. "Ese fue mi primer gran, gran logro", dijo en diálogo con Filo.news.

En el Mundial Juvenil de 2017, ganó dos medallas de oro y una de plata. En los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, otras dos medallas plateadas: "Yo creo que ese fue el boom de mi reconocimiento", consideró.

En los Juegos Panamericanos de 2019, obtuvo la medalla de oro en 400, 800 y 1500 metros libres, convirtiéndose así en la primera nadadora argentina en ganar tres medallas de oro en Juegos Panamericanos y fue la abanderada de la delegación nacional en la ceremonia de clausura.

Delfi nada, literalmente, desde que nació. Es que su mamá, profesora de natación, le inculcó el deporte desde que era un bebé: "Nací en abril y ya ese verano mi mamá ya me tenía en el agua enseñándome a flotar", aseguró sobre sus primeros contactos con el agua.

Hasta las 11 años su mamá fue su profesora pero, cuando supo que quería competir de verdad, buscó otro profesor y desde entonces nunca paró: "Cuando quise empezar a competir me metí en una escuela que sabía que tenían equipo federado, que iban a nacionales, competían, pero no sabía nada de lo que era el mundo olímpico. No conocía nada, solo quería competir", recuerda.

"En mis primeras competencias, me ganaban. Yo no ganaba nada. Me pasaban por arriba en el andarivel y decía 'no puede ser'. Y cada día que iba a entrenar buscaba alguien distinto a querer alcanzar, querer superar, empezar a ganar, ganar, ganar. Pero porque yo quería mejorar, no por ganarle a otro", afirmó.

"Siempre fui muy competitiva, muy exigente, como todo tiene su lado bueno y su lado malo. Pero yo creo que eso que siempre tuve es lo que siempre me saca adelante", expresó y analiza: "La competencia es siempre con uno mismo".

A medida que iba avanzando Delfi se encontró compitiendo para un equipo nacional: "Fui a mi primer torneo selección juvenil a los 14 y fue distinto. El competir para la selección, ponerme el gorro de Argentina me fue como 'che, esto es distinto, no es lo mismo que competir en el club'. Al toque ya quería buscar clasificar para el próximo torneo de la selección", y contó sobre su pasión por los colores argentinos.

"Buscaba eso todo el tiempo, representar a la selección, estar en el equipo, vivir esa adrenalina de emoción, de formar parte de un equipo argentino y aparte competir. Lo que me gustaba. Yo creo que ahí a los 14, 15 que empecé a estar en las primeras selecciones que dije quiero esto", definió.

Pero sus éxitos del presente son producto de un gran esfuerzo que rememorá con orgullo: "Cuando iba al colegio eran un poco más ajustados los tiempos que ahora. Tengo recuerdos de levantarme a cinco de la mañana, ir a entrenar y después ir al colegio con todo el pelo mojado, con olor a cloro, invadía. Yo abría el aula y todos me miraban. Y claro que emanaba cloro", aseguró.

En esa línea, Delfi diferenció entre lo que para ella significan el sacrificio y el esfuerzo y recordó las cosas que dejó de lado para perseguir su sueño olímpico: "Cuando era más chica me costaba un poquito más porque veía a todos mis compañeros y amigas llevar otro tipo de vida y yo veía un montón de cosas que he dejado de lado por dormir más o comer de otra manera, mis viajes o lo que fuera. Pero para mí siempre es un esfuerzo porque a mí me gusta lo que hago", dijo.

"Sacrificio sería así si no me gustara lo que estoy haciendo. Y realmente es un sacrificio de vida o muerte el tener que dejar. No sé. Yo no fui a Bariloche, por ejemplo, de viaje de egresados. Para mí no fue un sacrificio, fue un esfuerzo de decir sí, bueno, no voy, pero porque estoy entrenando justo ahí. Estoy entrenando para el Mundial Juvenil. Para mí mi prioridad era esa y no me arrepiento tampoco", expresó.

Con pasión Delfi aseguró: "Soy fanática de todo lo que me gusta. Lo hago con mucha pasión y lo doy todo realmente. Se nota cuando hay algo que me importa porque es pongo todo. Pero era mejor promedio antes de empezar a viajar por temas de natación y eso tenía asistencia perfecta como tres años seguidos", definió.

En la entrevista la nadadora recordó un momento muy emotivo de su carrea: la noche anterior a empezar a competir en los Juegos Olímpicos de la Juventud en el 2018 falleció su abuela a que ella definió como "su segunda mamá".

"Hasta que terminé de competir, me obligué a no llorar nunca. Y para mí fue durísimo. Por eso, cuando estoy en la premiación había un fibrón ahí antes de ir a la premiación y se me ocurrió poner 'abuela' en la mano para mostrarlo y que me vea mi familia. Jamás esperé ni creí que iba a hacer tanto impacto en la gente. Yo lo hice por mi familia y lloraba, no paraba de llorar", recuerda.

La foto de Delfina emocionada hasta las lágrimas tras ganar la medalla plateada en los 800m estilo libre recorrió el mundo: "Esa medalla la gane con mi abuela encima, ¿me entendés? Osea, yo tengo el recuerdo de llegar y decir 'abuela, esto es para vos'", agregó.

La joven también compartió qué siente por la camiseta y por qué elije quedarse en su país: "El ser argentina, el ser sudaca, el tener esa pasión, me da un cierto extra cuando estoy compitiendo, porque yo sé que no tuve las mismas condiciones y oportunidades para entrenar como como tienen mis rivales. Pero también elijo quedarme en Argentina entrenando y no me fui afuera cuando tuve la posibilidad", expresó.

En esa línea, Delfi consideró cuán importante es para ella la salud mental: "Desde 2018, después de ese torneo, tuve un mes muy duro en el que toqué fondo y empecé a trabajar mucho con el psicólogo deportivo. Después de la cuarentena terminé de hacer el click, de darme cuenta de lo importante que es la salud mental, tanto como la salud física. La mente controla todo, te controla el cuerpo, la energía, todo. Es una locura. El estar bien también con uno mismo y estar bien con los demás te predispone mejor para hacer lo que te gusta hacer", consideró.

Una de sus herramientas, asegura, es la música: "Me pasa algo con la música muy loco. Supongo que le pasa un montón de gente, pero hablo de mi experiencia. La música es mi terapia, es mi motivación, es todo. Yo voy a entrenar con música, voy a competir con música, me relajo con música. Si puedo entrenar con un parlante al lado, con música, lo hago", describió.

Pero Delfi, más allá de su costado deportivo, supo conectar con el mundo de las redes e internet: "Me encantó haberme metido el mundo del stream. Me gustan mucho las redes. Proyecto nuevo que se me ocurre, proyecto que quiero hacer. Me gusta dibujar. Me gusta leer. Me gusta escribir, sacarme fotos, esto y lo otro. Editar videos. Todo lo que puedo experimentar hacer. Me gusta probar. Si tuviera más tiempo me gustaría hacer un curso de fotografía. Me gustaría hacer teatro, cursos de dibujo. Pero bueno, también tengo que aceptar que mi prioridad es entrenar y competir, y es lo que elijo como prioridad", aseguró.

- ¿Cuál es el momento en que te convierte en Delfina?

"Creo que en ese torneo que te había dicho que fue un Mundial de Primera. Tenía 16, era muy chica y sentí que pude tomar las riendas. Decir bueno, estoy acá, voy a competir, es un torneo re importante, riguroso. Pude hacer algo re groso y dije 'este es mi camino'. Creo que ahí. Yo me auto convencí de que de que era alguien.

- Juguemos a que tenés un logro, no importa cual fuera, ¿a quién se lo dedicarías ahora?

"¿Ahora? Difícil. A mis viejos o a mi entrenador. Tres personas que me bancaron 100 por ciento. Momento bueno, momento malo, lo que sea. Yo sabía que podía agarrar el celular esté donde esté. Y ellos iban a estar y mi mamá. Una reina, la amo. Mi mamá es todo. Me bancó cuando nadie estaba, cuando nadie, nadie y nadie estaba.

- ¿Qué te preguntarías?

"Si alguna vez toqué fondo. Fue después de los juegos de juventud cuando empecé mi duelo. También tenía una lesión de hombro. También había cortado con mi ex pareja. Estaba muy perdida en lo de ir a natación. Venía de un torneo y veía como todo muy vacío. Me había tomado dos semanas de vacaciones para recuperar el hombro. Está muy mal, muy mal. Ahí es cuando empecé a darle bola a la salud mental y a trabajarlo y a ser más positiva y empezar a disfrutar un montón de otras cosas. Y empecé a cambiar mucho la cabeza, empecé a madurar muchísimo.

Para concluir, Delfina dejó un importante mensaje: "Estoy abierta al 100 por cien a contar todo lo que lo que me pasó, porque para que el otro lado también sepan que que vivía no es perfecta, que no soy perfecta como uno muestra en las redes. Una muestra un 5 por ciento, lo que elige mostrar que es la mejor versión de uno. Los días que hago uno está perfecto o los momentos que uno está pasando rebien, pero todo lo demás nadie lo muestra. Entonces uno creería que los demás tienen la vida perfecta y no es así. Todos tenemos obstáculos, momentos duros que pasar que nos hacen más fuertes, pero que se puede salir adelante", concluyó.

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