No te pierdas las últimas noticias

Activa las notificaciones y enterate de todo

No te pierdas las últimas noticias

Selecciona los temas que más te interesan

Utilizamos cookies para garantizar que siempre obtengas la mejor experiencia cuando visites nuestro sitio web. Al hacer click en "aceptar", aceptás nuestra configuración estándar.
Espectáculos ANÁLISIS- ENTREVISTAS

Griselda Siciliani y Jorgelina Aruzzi sobre “Pura Sangre”: ¿qué es habitar la fragilidad no como slogan?

Charlamos con las actrices, autoras de esta brutal e innovadora obra: una experiencia teatral sensible que nos cuenta una historia de amor haciéndonos parte. ¿Cómo amamos y somos amadas? ¿Empoderarse cuesta? ¿Amar- proyectar, domestica el deseo? ¿O el amor es un deseo indomable? Nos responden en esta nota.

Griselda Siciliani y Jorgelina Aruzzi sobre “Pura Sangre”: ¿qué es habitar la fragilidad no como slogan?(Foto: Instagram @purasangre.teatro)

Griselda Siciliani y Jorgelina Aruzzi sobre “Pura Sangre”: ¿qué es habitar la fragilidad no como slogan? | Foto: Instagram @purasangre.teatro

Por: Natalia Basualdo y Antonella Morello

Un caballo puede morir de dolor. Ella lo supo en un sueño pero nos cuenta que está yendo a encontrarse con él en Nueva York. Trámites, papeles y mensajes de por medio que adelantan el vínculo entre ambos. “No vengas”, le avisa. Todo se sacude, y no precisamente por la turbulencia del avión. Eso le recuerda al sueño, ¿o era una pesadilla? Ella está en su habitación, pero no en la cama. Allí está “su mujer”. ¿O sea que ella es la otra? Si no ella tendría que estar entre las sábanas. Pero no. Ella mira detrás de la cortina. Le quiere avisar que está allí, aunque se esfuerza no puede. El espacio va estrechándose entre su cuerpo y la cortina, hasta darse cuenta que empieza a estampársele en su piel.

Así comienza la obra teatral “Pura Sangre: el amor es un monstruo” (Teatro Multitabaris Comafi), protagonizada y escrita por Griselda Siciliani, y escrita y dirigida por Jorgelina Aruzzi, en trabajo con Carlos Casella. Una tragi-comedia ácida sobre el amor, un sistema que nos limita como seres incompletos para así buscar completarnos en alguien, y cuánta sangre o aliento dejamos en ello.

Jorgelina Aruzzi, Griselda Siciliani y Carlos Casella, autores de "Pura Sangre" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

En “Pura Sangre” predominan las alegorías y cualquier parecido con la realidad (no) es pura coincidencia. Nos llama a reflexionar, a cuestionarnos y sobre todo a mirarnos para adentro. Nos pone de cara al deseo, y al monstruo que construimos o en el que podemos convertirnos (como cuando la protagonista, que ni siquiera posee un nombre en la obra, se mira al espejo y no se reconoce).

Griselda Siciliani protagoniza "Pura Sangre" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

Esta la premisa de este descarnado texto, que a medida que, Griselda le pone el cuerpo, desde la butaca algo nos pasa: algo nos llega en forma de risa porque nos identifica, en una carcajada incómoda, y en pequeños estímulos, mandatos y  creencias dosificadas que se repiten como mantras, y percibimos mediante el adiestramiento y el peso que luego se nos hará pregunta: ¿Por qué el amor es un monstruo?

“Es una frase que se nos ocurrió teniendo en cuenta lo inabarcable del amor”— nos cuenta Griselda en diálogo con Filo.News — “Lo indescriptible y la imposibilidad de dar respuestas y de solo tener preguntas”, advierte, al tiempo que nos llegan de a montones: ¿Qué referencias tenemos cuando hablamos de amor? ¿Salimos montadas a buscar el amor, o el amor nos encuentra y nos arrolla? ¿En la carrera del amor hay tiempo para detenerse?

“El amor es un monstruo porque nos confronta con nuestra manera de amar, con qué queremos. El amor como deseo y el deseo de construir algo,  pero ¿qué queremos construir?,¿ de dónde viene, si es mandato?. Por eso nos gustó usar esa palabra”, asegura Jorgelina. No casualmente la criatura de Frankenstein que escribió Mary Shelley buscaba justamente amar y amor.

Jorgelina Aruzzi

El espacio en el que se mueve la protagonista es un corral. No por nada, cuando buscamos describir la sensación de rodeo, de encierro, de llegar a la última pared de un callejón decimos “acorralar”. A nosotras que escribimos esta nota, nos encantan los juegos de palabras, cuestión que la obra maneja sutil e ingeniosamente a través de cada una de las definiciones que va soltando.

Así como el juego sinuoso de palabras que emplea, la obra es tridimensional. Es decir, le rinde homenaje a una de las características puras de hacer teatro: que podamos ir más allá. Nuestra protagonista nos cuenta esa secuencia inicial pero lo que vemos es completamente diferente: está en un establo, rodeada de varones, con quienes repasa sus infidencias de (des)amor. 

Cada uno interpretado por Edgardo García, Juan Cruz Martínez Mosquera, Herve Louis Segata, Pablo Rakhal Herrero y Nicolás Tadioli, talento que acompaña a su protagonista y se lucen desde ese lugar, desplegando un nivel coreográfico y escénico bestial. 

Que sean hombres quienes la acechan no es un detalle menor. Como tampoco, una idea a la que le estuvimos dando vueltas: esta historia no podría contarla un varón. Ella, en el centro de la escena caminando en círculos, y con tacos, es una yegua, en todo su amplio sentido: “se domestica con facilidad y suele usarse para la monta”, indica su definición de diccionario, aunque sepamos que su sentido es más amplio. Ellos, sementales.

"Pura Sangre: el amor es un monstruo" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

¿Qué interesante, no? Una vez más la cuestión de género y sus diferencias. Porque ¿a qué nos suenan ambos términos? Por supuesto no significan lo mismo. Y pese a que “yegua” se asocia a una connotación peyorativa para referirse a una mujer, también la llena de fuerzas, le da potencia.

Sin embargo, este efecto es otro valor de la obra. Porque el impacto de verla rodeada de hombres funciona desde esa opresión que sus autoras toman para que sean la representación de los pensamientos de la protagonista: esos que le reiteran una y otra vez un cúmulo de imposiciones externas: —Montate— ,—Un clavo saca otro clavo —, —“En un mundo de hombres, vos no conseguiste ninguno?”— entre las cinco voces.

"Pura Sangre: el amor es un monstruo" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

Y acarreando ese bullicioso murmullo sostenido, ella va, de cita en cita, de desilusión en desilusión, de hombre en hombre, adormecida. Al punto de resignarse más al rechazo que al afecto. Y se humilla, se arrastra, se disocia de su propia carne. Sigue en carrera: es una yegua con anteojera.

Como nos adelanta su protagonista, un caballo puede morir de dolor pero también mucho puede luchar hacia su libertad, hacia su emancipación. Mucho se habla del sacrificio de esta especie. En este sentido, sostenemos que es un acierto la elección de este animal como metáfora de una mujer que sufre por amor (un amor hacia otros, no correspondido, que la oprime, desdibuja y domestica a cambio de algo parecido al cariño) y transita un camino hacia su propio amor.

En la obra, no sólo somos testigos de ese proceso, sino parte. Logro de una sentida y movilizante actuación de Siciliani que interpela sintiendo lo que siente la protagonista, convocando a cuestionarnos como ella. Y así, nos transporta hacia nuestra propia vulnerabilidad, proceso para entender que empoderarnos no es el resultado de una frase hecha que esconda o anule nuestro dolor, ni la presión de un sistema que nos necesita resueltas y eficaces, sino tomar esos pedazos de una y reconstruirnos desde esas fracciones habiendo estado rotas.

“Naturaleza salvaje”

Además de una metáfora del esfuerzo físico y emocional, los purasangres son una especie de caballo, de yegua estilizada y muy veloz. Primariamente criados para correr, también pueden ser utilizados para equitación y otros entrenamientos combinados debido a su condición atlética.

"Pura Sangre: el amor es un monstruo" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

Mientras que las mujeres, con el legado de tantas personalidades históricas y los feminismos, estamos rompiendo aquellos moldes de antaño heredados y convenientemente adiestrados. Sin embargo, es un proceso, lo que a su vez nos contrasta con esos mismos modelos que siguen imperando: corremos en busca del amor romántico, del amor ideal, del amor salvador, del deseo de pertenecerle a otro a cómo de lugar, incluso dejando de lado nuestros propios anhelos e intereses. El deber es encajar con un otro que muchas veces doma nuestro amor enérgico y puro, vital e incansable.

“Hay una presión social sobre el amor romántico. Sobre todo para las mujeres: desde chicas nos enseñan cómo hay que ser para ser perfectas, para que te entre el zapatito y ser aceptada por un hombre”, analiza Jorgelina. “Hay un fuerte mandato y creo que ahí muchas hacemos agua, por eso me parece interesante abordarlo cómo lo hace la obra: ¿desde qué lugar amamos?”, cuestiona.

Griselda Siciliani

En esa carrera se encuentra la protagonista de esta historia, que se deja ser domada porque se somete a esas “reglas del amor” (como ella misma dice “soy lo que querés que sea”), hasta que no lo permite. Que se ofrece al semental, pero se angustia. Porque a fin de cuentas se pregunta: ¿Amor o proyecto? Pero, ¿van de la mano? ¿o son dos cuestiones que corren en líneas rectas hacia el infinito pero que no se tocan? Porque el proyecto es una construcción y el deseo, ¿indomable?

“Hay algo de esa dualidad que por supuesto que pueden ir unidas y de la mano”— reflexiona Siciliani sobre este punto en la pieza teatral — “Pero hay algo de eso que este personaje no encuentra, que está totalmente sumergida en un proyecto que nada tiene que ver con el amor, o por lo menos, nada tiene que ver con su deseo”.

"Pura Sangre: el amor es un monstruo" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

Posiblemente el personaje, hasta incluso, conozca el amor, pero lo que no conoce es lo que ella misma desea. No puede alinearse con ese deseo de ninguna manera y entonces está como un barrilete que se escapa, que no tiene sustancia y que no tiene peso y entonces la idea de proyecto y de mandatos que recaen sobre ella y le piden que este encausada en un proyecto le impiden conectarse con lo que ella realmente desearía y con su naturaleza salvaje”, explica la actriz.

“Me parece que es una época en la que cuestionamos muchas cosas y recién un poco se está cuestionando el amor romántico pero está muy arraigado en nosotras, aunque en los varones también”, aporta Jorgelina mientras cita —“Hay una frase de la obra que es: ‘¿qué preferís amor o proyecto?’ Ella dice ‘amor’ y todos: '¡proyecto!'”.

Hay algo del formar una familia como base de una sociedad y cuando elegís no estar en pareja se empata con el estar sola y en general no es así, a veces podés estar sola incluso estando en pareja”, señala la autora y directora.

Jorgelina Aruzzi, Griselda Siciliani y Carlos Casella, autores de "Pura Sangre" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

Mientras suma: “Pienso que el amor como proyecto muchas veces conlleva el domesticar el deseo y también creo que el amor es indomable. Pero me parece que la palabra deseo es clave para cuestionarse y para preguntarnos qué clase de amor queremos. Para eso tiene que estar el camino del amor propio, sino hay solo sometimiento a una forma que culturalmente nos dijeron”.

“Habitar la fragilidad es mucho más emancipador que pretenderse empoderado”

Para Griselda, ese es el texto que define la obra. En su momento de mayor vulnerabilidad, cuando la protagonista siente que toca fondo, cuando siente que no puede hallar el amor, cuando la yegua se asfixia y escupe el anillo, es cuando acepta a su monstruo. Cuando sufrió y sangró, comprende que puede amar(se).

“Habitar la fragilidad para hacer una transición hacia un lugar de encontrarse con el deseo a través de eso, de poder habitar ese espacio, y no de sostener un slogan, una careta de potencia cuando todavía esa potencia no existe, sino de hacer ese camino hacia la potencia, hacia la pura sangre”, expresa la actriz.

"Pura Sangre: el amor es un monstruo" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

“Amo decir ese texto en el espectáculo”, asegura. “Cuando llega ese momento, tengo que controlar la emoción para encausarla en lo que el personaje necesita y no desbordarme, porque siento que es un texto muy fuerte, que me representa, y que representa a un montón de personas y me siento muy conectada en ese momento con lo que le pasa al público, que además después, ya teniendo muchas funciones encima, entiendo que es un momento de comunión enorme”, manifiesta.

¿A qué nos invita “Pura Sangre”?

“A reflexionar en dónde estamos paradas y parados y qué tipo de amor queremos”— sostiene Jorgelina— “Muchas y muchos se sienten interpelados por el personaje de Griselda que es una mujer que recorre un camino hacia el amor propio. Pero en ese camino hay mucho dolor, rechazo, y muchas veces culturalmente nos dicen que ‘está bien’ y nos hace someternos al amor romántico”.

"Pura Sangre: el amor es un monstruo" | Foto: Instagram oficial | Créditos: @chinasanjuann

Para Griselda, “nos invita a mirar nuestras heridas con humor”. “Entiendo también que para mucha gente, por las diferentes cosas que nos van diciendo, nos convoca a muchas cosas también, pero a mí me gusta pensar que nos invita a reírnos de esas heridas, y de cómo esas heridas, y de cómo esa sangre coagulada, puede empezar a fluir y encontrar potencia y transformarse en un pura sangre”, cierra.

“Pura Sangre” tiene funciones de jueves a domingos a partir de las 21 horas en el Multitabaris Comafi. Brutal, sensible e innovadora que talento nos pasea por la fragilidad y la potencia que nos bestializa y humaniza. Localidades disponible desde Plateanet.

En esta nota:

Comentarios